9 de julio de 2011

El caso del obispo Ponce de León: la verdad de los hechos

Ponce de LeónSegún informaron ampliamente los medios de comunicación a nivel nacional, la Cámara Federal de Rosario hace unos pocos días dictó el procesamiento por falso testimonio de monseñor Justo Oscar Laguna, obispo emérito de Morón, en la causa que se investiga los motivos de la muerte de quien fuera obispo de la localidad bonaerense de San Nicolás durante el último gobierno militar, Carlos Horacio Ponce de León (foto-arriba), quien habría tenido una ideología afín a la “teología de la liberación”. 

Laguna, quien sucedió a Ponce de León en la diócesis de San Nicolás como administrador apostólico, declaró que su tarea pastoral se produjo entre el 18 de julio de 1978 y el 18 de diciembre del mismo año. Sin embargo, el fiscal federal de San Nicolás, Murray, demostró que monseñor Laguna se hizo cargo de la diócesis nicoleña "en julio de 1977 hasta el 2 enero de 1978", por lo que el obispo habría faltado a la verdad en su declaración judicial.

Recuérdese que el fiscal Murray fue quien pidió el encarcelamiento de los manifestantes del campo (por “corte de rutas”) en momentos cumbres de la fuerte pelea que el sector campesino tuvo con el kirchnerismo.

No nos extrañaría que el procesamiento de Laguna tenga que ver con una orden K, queriendo agradar a los sectores derecho-humanísticos, tan venidos a menos en su imagen pública por los enredos de la nefasta dupla Schoklender-Bonafini.

Atribuimos la disparidad de “fechas” de las que acusa Murray a Laguna a senilidad de la testa mitrada.

LagunaLejos de nosotros está querer defender a Mons. Laguna (foto-izq.), antes bien creemos que él es víctima de su propia ideología, tan acatólica, tan afeminada...

Recordemos que el suyo fue un episcopado lamentable, triste y oscuro para la Iglesia en Argentina. Desde su apoyo a la ley “de divorcio” hasta su fascinación por Raúl Alfonsín –personaje que diera un primer puntapié a la socialdemocracia y a la revolución gramsciana en la Argentina-, pasando por su reciente aprobación pública del “matrimonio” homosexual. 

Volviendo al tema Ponce de León, estamos viendo los vergonzosos vestigios de una persistente  obsesión en convertir al obispo en una “victima de la dictadura”.

Y ser “canonizado” de este modo por los grupos derecho-humanísticos –lo sabemos por el caso Angelleli- lo transforma en un “idealista” -y políticamente correcto- “mártir” tanto extra como intra eclesialmente.

Lo cierto es que el obispo Ponce de León murió en un casual accidente automovilístico. Hasta las recientes autopsias -realizadas a pedido de los mencionados grupos- concluyeron que  se trató de un accidente.

Víctor MartinezEl único testigo del caso, un tal Víctor Martínez (foto-der.), es un impresentable personaje acusado en la causa del obispo nada menos que por falso testimonio.

Hace poco surgió un rumor que publicaron todos los diarios en el que se daba cuenta que Víctor Martínez había desaparecido.

Hasta la viuda Wilhelm se ocupó en persona del operativo rescate. Martínez apareció a las pocas horas diciendo que lo habían drogado y “que no recordaba nada”. Una fantochada más del Régimen.

Puede leerse en la edición del día 18 de junio del Diario El Norte de San Nicolás una entrevista al abogado Héctor Walter Navarro, quien fue el que le inició el juicio por falso testimonio a Víctor Martínez -y por el cual la Cámara Federal le dictara el procesamiento, y del que extraemos algunos párrafos a continuación:

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“El doctor Navarro ingresó al incidente patrocinando a familias que dicen que sus hijos fueron atrapados espiritualmente por Martínez, que “milita en sectas y grupos de orígenes no claros”.

-Doctor, como el incriminado es un militar, lo suyo, a lo mejor puede desatar diversas opiniones o lecturas.

-Realmente me resulta muy indignante porque durante el gobierno del Proceso Militar, como abogado tuve que patrocinar casos muy comprometidos y presenté más de 250 recursos de Hábeas Corpus a favor de víctimas del sistema imperante. Yo estaba en contra de la dictadura del proceso…y ahora ver que alguien que se benefició de todo eso aparezca como un combatiente, me resulta indignante. Que no se manden la parte de víctimas quienes no lo son.

Luego, Navarro explicó en detalles el hecho en el que quedó herido el Obispo y lo calificó como “un accidente con resultado finalmente mortal”.

Lo que pasó después, es que Víctor Martínez -tras el deceso del Obispo- dejó de tener las grandes prebendas que había tenido en ese momento, dado que monseñor Mancuso le dijo que habiendo fallecido Ponce de León, “a él ya no lo necesitaban”. Con Ponce de León, Martínez había viajado a Tierra Santa, también a Roma e hizo numerosos viajes a Buenos Aires y Rosario, donde le compraba ropa y otros efectos. El Obispo era un tutor de Martínez y le dejó el departamento del edificio Catedral que le había obsequiado la empresa constructora de la torre, que, por otro lado, me parece horrible como propuesta edilicia, porque tapa la visual del templo. Cierto que ese departamento fue puesto a nombre de un testaferro que, ante la muerte del Obispo, se negó a entregarlo a Martínez y esto fue fundamental para su enojo. En realidad, en su testamento, Ponce de León le dejó a Martínez, todos sus bienes. Pero al departamento nunca pudo tenerlo. Le agarró un odio tremendo a la Iglesia Católica y terminó denunciando a todos, a Pío Lagui, a Laguna, a Bergoglio y además habla pestes del noventa por ciento de los curas de San Nicolás.

Martínez, incluso, pidió una indemnización muy importante como víctima de la dictadura y hay elementos que me hacen pensar que la cobró, porque lleva una vida muy cómoda, viaja por todo el mundo y hace ostentación de dinero.

-Por favor, díganos algunas de las razones concretas sobre las cuales se basa para opinar que lo de Martínez fue una falsa denuncia.

-¡Son tantas y tan groseras!.. En la Conadep, hizo una declaración y en San Nicolás otra distinta. Descubrí que cambia la firma de un día para el otro. En una carta documento, firma de una forma y en la testimonial que hizo ante el doctor Villafuerte Ruzo, firmó de un modo totalmente distinto…y hay una razón de porqué hizo eso…Es que cuando declaró ante el juez Villafuerte Ruzo se le dijo que el 17 de Agosto de 1977 aparece en el expediente de la sucesión testamentaria de Ponce de León, recibiendo joyas, medallas y otros efectos que el Obispo le había dejado, pero él –teóricamente- en esos momentos estaba secuestrado por los militares. ¿Cómo entonces se lo registra legalmente recibiendo las joyas? …Contestó que “no, que esa firma es falsificada, que él no recibió nada”. Y fíjense que la firma que rubricó en agosto de 1977, es igual a la firma que puso en una carta documento que mandó en el 2007 y totalmente distinta a la que hizo ante el doctor Villafuerte Ruzo cuando dio su testimonio que, para mi punto de vista, es totalmente falso…y por eso pido que se lo procese por falso testimonio. Lo de Martínez es impresentable, mendaz por donde se lo mire.”

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Un resentido con la Iglesia, un mitómano, el líder de una secta, quién percibió dinero del erario público por ser una –falsa- “víctima” del gobierno militar, este personaje siniestro –todo un “Schoklender”- es el único testigo con el que cuentan los adalides derecho-humanísticos en la Argentina para crear de la ficción un “obispo mártir de la dictadura”.

No tienen nada. Pero en este Régimen cualquier sinsentido puede alimentar la mentira convertida en doctrina oficial.

Constantino.

Fuentes: Medios – Propias.

1 comentarios:

  1. Esto es otra falacia judía inventada por el kirchnerismo que busca eternizarse en el poder, dejando de lado los conceptos y reglas cristianas. Enalteciendo la figura de Mujica alejada de la IGLESIA TRADICIONAL

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