Luis Alberto Salvatierra (foto actual) fue diácono de la diócesis de San Bernardo, Chile. A finales del año pasado, su obispo Juan Ignacio González (Opus Dei) le negó la ordenación sacerdotal por mantener sus ideas tradicionales, o mejor aún, por sostener la doctrina que la Iglesia siempre enseñó.
El relato de lo sucedido entonces lo publicamos en el post: “Abandono el Ministerio para no abandonar la Verdad”.
En aquel momento, Salvatierra desde su blog personal afirmaba:
“Todo esto se ha debido a nuestras diferencias teológicas con el Obispo sobre la libertad religiosa y la confesionalidad del Estado. Mientras el obispo señala superada la doctrina tradicional de la Iglesia en base de los documentos pastorales del Concilio Vaticano II (Nostra Aetate y Dignitate Humanae) yo sigo manteniendo vigente la doctrina de siempre de todos los papas que enseñaron principalmente Pío IX, León XIII, San Pío X, Benedicto XV, Pío XI y Pío XII, doctrina que es definitiva. Mientras la doctrina de siempre dice que el Estado debe ser confesional aunque puede no serlo, las doctrinas nuevas dicen que el Estado debe ser aconfesional y es intrínsecamente laico. Esto se opone a lo enseñado por la Tradición, los Santos Padres, los santos doctores y el Magisterio bimilenario, en especial Inmortale Dei y Quas Primas, contradiciendo el reinado social de Jesucristo. También se me ha pedido afirmar la identificación del Dios cristiano con el dios de otras creencias (musulmanes y judíos); reconozco que eso es afirmable en sentido amplio e impropio, pero nunca lo es en sentido estricto; esta identificación ofende a los santos mártires que derramaron su sangre por el Dios verdadero.”
Foto: Luis Alberto Salvatierra, diácono en la diócesis de San Bernardo:
En comentarios llegados a ese post nos habían cuestionado por qué le dábamos crédito a Salvatierra y no al obispo. Lo cierto es que nunca negamos al obispo hacer las aclaraciones que crea pertinentes. Particularmente, en esa entrada nos llegó un comentario acusatorio contra Salvatierra, y en defensa del obispo González, que transcribimos a continuación:
En San Bernardo nadie es perseguido!
Sabían ustedes que este "Diacono" hace poco mas de dos meses se CONTRAJO MATRIMONIO, que cómico, hubiese sido mas consecuente en haber escrito en su mismo Blog que renuncio al diaconado por una mujer, o haber optado por entrar en algún Instituto Tradicionalista. Me causa algo especial este caso, dejo muy mal en la opinión publica al Obispo que lo recibió en el Seminario, que acepto cuando Luis era seminarista que fuera el "Maestro de Ceremonias" a pesar de sus ideas Tradicionales.
Lamentable que nos mintiera de esa forma.
Ojo no tengo nada en contra del Blog, soy un lector asiduo de este gran blog Católico, también soy monaguillo y ayudo a los sacerdotes en la celebración de la Santa Misa según la Forma Tradicional.
P.D.: El Señor Obispo el día 12 de diciembre de 2010 celebro la Santa Misa Tradicional en el altar mayor de la Iglesia Catedral de San Bernardo, con gran asistencia de fieles y de sacerdotes diocesanos, y no estaba este señor Luis entre los fieles.
FFSC
Consultamos entonces a Luis Alberto Salvatierra si quería hacer su descargo, o aclarar algún punto del comentario, a lo que gentilmente respondió con un escrito en el que contesta a todas las acusaciones, incluyendo cuestiones que no había hecho públicas hasta hoy. Lo publicamos a continuación:
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Estimado:
Gracias por informarme, te lo agradezco mucho. No he podido leer tu espacio con la frecuencia de antes, porque he tenido pocas oportunidades de conectarme a Internet. De todas formas, no me preocupan los comentarios desinformados de un monaguillo cualquiera.
Él dice que mentí sobre mi salida, pero es sabido que todo fue público y no desmentido; el primero en hablar al respecto fue el mismo Obispo, quien confirmó en la Parroquia donde yo ejercía labores pastorales (y públicamente) los motivos de mi salida, informándoselos también al resto del clero diocesano, así que si yo he mentido, también lo habría hecho él. Esta misma información le fue cursada al Papa por el Obispado. Un dato del que nunca hablé: Cuando se me comunicó mi expulsión, para evitar el escándalo, habíamos hecho con el Obispo, por sugerencia de él y aceptada por mí, un trato sobre no decir nada e informar a la gente que simplemente yo era enviado a otro destino pastoral, pero este trato fue roto por él al visitar la Parroquia al día siguiente de mi salida para contar todo, remarcando (y exagerando) mis diferencias con el magisterio (se informó de mis desavenencias con el Vaticano II y el papa Juan Pablo II). La historia de mi salida fue siempre la misma, y no fui yo el primero en contarla. No fui a la misa según el rito tradicional en la Catedral de San Bernardo, porque desde el Obispado me han sugerido que vaya a misa a otros lados (y en todo caso, yo también prefiero eso), pero esa misma celebración fue muy criticada por tradicionalistas, debido a los errores e innovaciones en cómo se llevó a cabo la celebración y por las constantes críticas anteriores realizadas por el Obispo al rito tridentino, al tradicionalismo y al lefebvrismo. Sólo por si acaso, fui maestro de ceremonia del Seminario, NO de la Diócesis; aunque en la práctica curiosamente nunca dirigí ninguna ceremonia grande aquel año, las que por cargo me correspondían (ordenaciones, primeras misas, dedicaciones), además los cargos de la vida de Seminario son rotativos y a mí, además de Ceremoniero, me tocó ser de todo en el Seminario (encargado de aseo, del diario mural, enfermero, etcétera), sin contar que, aunque los cargos son anuales, lo de Ceremoniero lo hice sólo un semestre, ya que parte de aquel año estuve accidentado.
Un gran error del monaguillo, en todo caso, es vincular el tradicionalismo y mi propio caso a una cuestión litúrgica, Eso es, según una expresión de Monseñor Lefebvre, tan sólo la punta del iceberg, lo central del tradicionalismo es una cuestión doctrinal. También lo fue el tema de mi salida. Los motivos de mi expulsión (informados por el Obispo e invocados por mí) fueron de corte doctrinal: fui expulsado por afirmar que algunos puntos del Concilio Vaticano II (y la praxis pastoral posterior) contradecían el Magisterio anterior. Con detalles: En una conversación privada en casa del Obispo entre él y yo (4 de noviembre de 2009), cuando me preguntó mi opinión sobre eso, le hice ver como los documentos Nostra Aetate y Dignitate Humanae contradecían a documentos magisteriales anteriores (la enseñanza de Pío IX, León XIII y san Pío X), ambos pudimos ver la contradicción manifiesta, ante lo cual yo afirmaba que siendo los documentos anteriores definitivos (vinculantes) debían ser enseñados, frente a otros que sólo son pastorales (por tanto no vinculantes), mientras que el Obispo decía que primaba la última enseñanza y lo anterior estaba obsoleto. Esta conversación se dio en medio de un almuerzo que yo pensaba sólo de camaradería, fue entonces cuando el Obispo me dijo que pensando así sólo podía ser laico, pero no clérigo (como si laicos y clero pudiesen pensar distinto); tres semanas después, al visitar Paine, me preguntó si había pensado todo y cambiado de opinión, yo le respondí que tras pensarlo y analizarlo aún no cambiaba de opinión, tras lo cual me dijo que él ya lo había hablado con su Consejo de Gobierno y se decidió mi expulsión. Me pidió quedarme hasta fin de año (faltaba un mes y unos días), pero yo le pedí sólo quedarme hasta el 8 de diciembre (cuando concluyen las catequesis) ya que la situación me era muy incomoda, petición a la que él aceptó, pidiéndome no hablar nada al respecto. Al día siguiente me llama por teléfono (mientras yo almorzaba con un sacerdote amigo) y me comunica que lo pensó mejor y que debía irme ese mismo día por la tarde (la razón es se enteró que yo ayudaba en sus estudios a seminaristas, lo cual era cierto, y él lo consideraba indebido; finalmente me fui al día siguiente porque no pude terminar de ordenar todo ese día), así que esos son los detalles, no pude despedirme de mi comunidad ni de mis hermanos de ministerio, tuve que dejar la parroquia de un día para otro (con lo que el traslado significa más orden de cuentas y documentos), notificado por teléfono y, para claridad del monaguillo, por algo más complejo que el hecho que me guste más una misa que otra (además, reconozco que no sé mucho sobre liturgia). Me parece triste que, porque yo terminé aceptando mi salida y no entablé un juicio canónico (que en derecho podría haberlo hecho, pero hubiese causado mayor escándalo en los fieles y problemas para todos), algunos se hayan aprovechado para hacer falsear las razones de mi salida como voluntaria y por motivos morales. Sigo pensando de la misma forma que la que me costó mi salida, no me preocupa, a mí sólo me costó la reducción al estado laical, a otros les ha costado mayores persecuciones y hasta la excomunión.
Sobre mi historia personal posterior, simplemente no tendría por qué responder a cuestionamientos (tengo la dispensa papal para no ejercer mi ministerio y vivir vida seglar). No obstante esto, déjame aclararte todo, contándote un resumen de mi último año. Una vez que dejé el ministerio, recibí una serie de decepciones de mis antes cercanos amigos sacerdotes al irme enterando de cosas que era mejor no saber, lo que, sumado a la indiferencia y falta de apoyo de casi todos ellos me hizo sentirme tan decepcionado que opté (libre y decididamente) por alejarme de la vida ministerial y, siguiendo el consejo del mismo obispo de san Bernardo, dedicarme a hacer una vida seglar; ya no quería tener nada que ver con ese ambiente y necesitaba con urgencia una renovación de vida y ánimo para no caer en depresión. Me fui a vivir a la casa de mis padres (lugar al que me fue a dejar, con todas mis cosas, un sacerdote diocesano) y me puse a buscar trabajo en mi profesión (soy profesor de historia). En el Obispado dijeron que me ayudarían a encontrar trabajo, pero no sólo no hicieron nada al respecto, si no que perdí una oportunidad laboral que tenía por unos contactos que hizo un cura. Ahora sólo trabajo algunas horas en un preuniversitario, trabajo que conseguí por un amigo, que es fiel de la FSSPX, donde gano sólo un tercio del suelo mínimo al mes. A los pocos meses, comencé una relación con una mujer, que es profesora de religión, situación que, por prudencia, yo mismo comuniqué por teléfono al Obispo González. Es una muy buena mujer y ciertamente espero casarme con ella por estos días (no hay para ello el más mínimo impedimento canónico), para lo cual debo hacer los trámites eclesiales, pero no siendo ella tradicionalista debo tramitar todo en el Obispado de San Bernardo (por lo cual cuando de hecho me casé, los sacerdotes diocesanos se van a enterar de todas maneras), todo eso espero hacerlo en los días siguientes. Por estos días sigo buscando trabajo, haber si para el 2011 puedo tener algo estable. He ido, de a poco, retomando el contacto con mis antiguos amigos y disfrutando de la vida familiar. Me he conectado poco a Internet, donde he escrito algunas cosas sobre temas religiosos en mi blog, pero durante el próximo año espero poder escribir establemente sobre esos temas y también otros (historia y otras humanidades).
Sobre si en San Bernardo se persigue o no, el monaguillo tiene poco para decir, porque más allá de lo que le informa su cura, poco debe saber. Pero si no hay persecuciones ¿por qué el Obispo llamó personalmente a los dos sacerdotes que se comunicaron conmigo para darme apoyo al ser yo expulsado, para pedirles explicaciones? ¿Por qué a un sacerdote anciano, amigo mío, le prohibieron que yo lo visitara en el Seminario (él vive ahí y tiene problemas de movilidad)? ¿Por qué a un sacerdote que celebraba la Misa en rito tridentino los días de semana (y por la mañana), se le desaconsejó que lo hiciera? ¿Por qué, tras mi expulsión, les cortaron los permisos a los seminaristas para usar sotana? ¿Por qué un sacerdote fue donde la jefa de mi novia a pedir que la despidieran (cosa que no ocurrió por ser ella una excelente profesional)? ¿Por qué a un sacerdote amigo mío, que me dio su apoyo y me llevó de la Parroquia a casa de mis padres, se le sacó de su encargo pastoral en el Seminario Menor, no obstante lo bien que se desempeñaba? ¿Por qué se expulsó de una capilla a un club de ancianos, en el cual participaba mi madre? ¿Por qué a los alumnos de un instituto de profesores se les repitió el ramo que yo les cursé (ni siquiera era algo religioso si no sobre materias pedagógicas, decisión tomada y ejecutada por gente que no es experta en el tema, y yo soy Licenciado en las Ciencias de la Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile)? Todo esto, entre otras medidas. No sólo he sido yo, pero por respeto a los otros, sólo hablo de mi caso. Tanto en el Seminario como en la vida ministerial sentí rechazo hacia mí (lo que no sólo yo notaba), aunque desconozco los motivos, creo, con el tiempo, que lo del tradicionalismo fue una excusa para liberarse de alguien que simplemente les resultaba incómodo. Teniendo las mejores calificaciones en el seminario, siempre apoyé a otros en sus estudios, aún siendo criticado como que pretendía sabérmelas todas, pero a otros con menos rendimiento académico eran enviados a estudiar en Europa. Podría sumar y seguir, pero me cansa y debe cansar a quien lee.
Este año ha sido triste por mi relación con mi propio Obispado, pero no me he dejado de declarar católico, ni de profesar una recta doctrina. Amo a mi Iglesia y rezo por el Santo Padre. Mantengo firme mi deseo de algún día Dios me de la gracia de dar mi vida por la fe. Lamento que niños como este monaguillo tengan esa opinión, pero me parece que seguramente su única fuente de información es su cura párroco y éste le cuenta lo que quiere. En todo caso, tal vez sea mejor así, para la fe de él, pues es mejor para no escandalizarlo que endemonice a un pobre diácono expulsado que piense que un cura en ejercicio, su propio padre espiritual, miente o al menos hace juicios parciales, desinformados o tendenciosos. Creo que este joven actúa de buena fe, creyendo a quien debiera hablarle con la verdad.
(Aquí escribe un párrafo sobre una penosa situación intraeclesial que involucra a terceros y que omitimos a su pedido)
Si lo consideras necesario, puedes publicar los datos que te doy (salvo el párrafo anterior, pues yo espero que todo ese asunto no cause mayor revuelo y que se logré hacer todo con discreción), incluso citándome. No tengo problemas en que se aclare todo, aunque reconozco que tampoco me complica tanto que un monaguillo pretenda tener la última palabra. El tema está superado y los hechos pasados fueron acreditados y es indesmentible, y lo que haga hoy con mi vida es asunto muy mío, mientras no haga nada malo, tengo derecho a llevar mi vida por donde quiera, en paz con Dios.
Por ahora te cuento a ti todo por tu continuo respaldo, estando poco interesado en salir a responder cada comentario. Puedes disponer de esta información como lo consideres necesario.
Como siempre muchas gracias por tu apoyo. Que Dios te bendiga y siga bendiciendo tu espacio en Internet, que además de la gran labor sobrenatural que realiza, es también un foco de pensamiento y reflexión inteligente, en medio de un mundo cada vez menos reflexivo y cada vez más relativista.
Gracias por todo, muy feliz navidad y mejor año 2011.
En Cristo,
Luis Alberto Salvatierra.
El que no está conmigo está contra mi. Yo buscaría alguna congregación que lo acogiera antes de optar por el retiro, pues no me sorprendería prontamente verlo casado, recordad que Jesús dijo "la carne es débil, velad y orad para no caer en tentación".
ResponderSuprimirUsted es sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec, nunca lo olvide.
Totus Tuus.
No se como pueden apoyar a este caballero que lo único que ha hecho, sin importar los temas doctrinales que con sana doctrina reclama, es negar su vocación, pues si el tenía vocación sacerdotal no entiendo porque en tan poco tiempo se casó, es ilógico para alguien que ingresó en el seminario, fue diácono y estuvo a punto de consagrarse totalmente. Es para reconsiderar los verdaderos motivos de su salida, ya que la actitud repentina de casarse habla por si sola.
ResponderSuprimirRuego colocar comentario soy de la diócesis,
Nicole.
¿Y por qué no piensan en cuánta responsbilidad tiene el obispo en todo esto?
ResponderSuprimirYa bastante tuvo que soportar Salvatierra.