Por Constantino
No hemos tomado posición sobre el tema de la posible inconveniencia o no de los “diálogos doctrinales” llevados a cabo entre la FSSPX y Roma. No por esquivar el tema, sino porque sinceramente éste nos supera; preferimos dejar a los referentes de una y otra posición: que hablen ellos de lo que sí saben, aunque nos duela la pelea entre amigos, o entre quienes debieran estar aunando fuerzas luchando en la misma trinchera.
Cuando el IVE atacó en sus publicaciones a la FSSPX en virtud de un supuesto debate doctrinal, un amigo nos decía que era más claro que un 2+2=4, que lo hacían para quedar bien con Roma. No había sido tiempo aún del levantamiento de las excomuniones, y muchas de las cosas que el IVE le reprochaba a la FSSPX fueron oficialmente favorables a la posición de esta última. A raíz de este episodio, este amigo (no lefebvrista por si no quedó claro) pidió ser sacado de la lista de colaboradores de la revista que editaba el IVE en la Argentina. “Habiendo tantos enemigos en la Iglesia que combatir, se van a meter con los lefebvristas”, decía.
Lo que paradójicamente hoy nos deja sabor a “querer quedar bien con Roma” es la actitud de la misma FSSPX (cuánto nos duele decirlo) con respecto al caso del obispo Williamson. Tras haber sido confinado al ostracismo por el nuevo delito de “reduccionista de la Shoá”, ha sido desautorizado en varias ocasiones por el superior general de la Fraternidad.
El ultimátum de ayer –en el que se le insta a cambiar su abogado “ultraderechista” so pena de expulsión de la FSSPX- es, a todas luces, irrisible: como si no pudiera Williamson elegir al abogado que más le convenga para defenderse; como si ya de por sí no fuera poco el peso que le ha caído encima con el mote público de “antisemita” que le ha caído encima por obra de la judería internacional, en clara desigualdad de fuerzas.
Seamos sinceros: no es la moralidad o no de este acto lo que preocupa al superior general, sino el quedar bien con Roma: lo que en estos tiempos aciagos significa necesariamente quedar bien con los judíos.
Si es cierto que Benedicto XVI dijo que el obispo Williamson nunca había sido católico en sentido estricto, y que no le hubiera levantado la excomunión si hubiese sabido de sus declaraciones, tenemos también un Papa que quiere -otra vez- quedar bien. Como cuando desde el Vaticano se cuasi-anatematizó a todo reduccionismo del nuevo “holocausto”, que no sólo en palabras quiere reemplazar al único verdadero Holocausto de Cristo. ¿Qué tiene que ver el levantamiento de la excomunión, con la opinión del obispo sobre la Shoá? ¿Qué necesidad había de nombrarlo a Williamson y reabrir el tema?
Con voces intraeclesiales que alaban la sana laicidad de la democracia estadounidense, ¿cómo compaginar esta alabanza de “los derechos y garantías” democráticos con la objeción a elegir su abogado? Por las contradicciones se ve la falsedad de las “libertades democráticas” cuando no convienen al Régimen.
A todas luces la “Shoá” ha dejado de ser un mero tema histórico: se ha transformado en el culmen de la autovictimización judía que tantos buenos dividendos les trae, sobre todo sobre las conciencias de la masa, y peor aún -con culpa compartida- en un medio de presión sobre la Iglesia.
Sólo restaría para culminar este desdichado cuadro que el obispo Williamson, como hizo ya una vez, se retracte y pida perdón: esta vez no sólo por haber manifestado sus dudas con respecto a las cifras oficiales de las víctimas del desventurado régimen nacionalsocialista alemán, sino ahora también por nombrar un abogado “de ultra derecha” para que lo defienda de la persecución judicial que le llegó por sus dichos. Tal vez, monseñor, esta sea la hora de seguir manifestando públicamente las verdades que tantos no quieren decir en una Iglesia judaizada como nunca.
Las intenciones sólo Dios las conoce. Pero desde Mons. Fellay hasta el Papa saben que esta es una persecución de los judíos hacia todo aquel que osare tocar la versión oficial del “holocausto”. Lo saben: decir lo contrario es tacharlos de imbecilidad. Lo saben, pero han preferido “quedar bien”.
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Leer vuestros comentarios es como leer las infamias que publica Radio Cristiandad. En bien de la tradición católica, en bien de la Iglesia,deberían dejar que los Obispos de la Fraternidad diriman sus diferencias, y rezar por ellos para que la salida sea la más provechosa para la Verdad. Ermindo.
ResponderSuprimirComo contrario a la FSSPX, nada me disgustaría más que que expulsaran a Williamson. Este friki ayuda considerablemente a desprestigiar a la secta,.
ResponderSuprimirNo has tenido en cuenta 2 factores importantes aquí:
ResponderSuprimir- 1. Un obispo no puede juntarse con cualquiera. Estamos hablando de un personaje relevante en el NPD y de un historial terrible.
- 2. El daño que esa asociación puede hacer a la FSSPX en Alemania, donde el Estado ya les ha cerrado un colegio.
No, no puede elegir el abogado que le de la gana. No a costa de destrozar a la FSSPX.
Si expulsan a Williamson todos los que no estamos de acuerdo con la destrucción de la FSSPX por parte de Fellay y sus secuaces modernistas pasaremos a continuar la resistencia. Uds. ya son igual que la San Pedro, liberal y judaizante como los romanos. QUEDE CLARO ERMINDO UDS DESTRUYEN LA FSSPX POR OBEDIENCIA CIEGA, COMO PASO DURANTE EL CONCILIO.
ResponderSuprimirQue complejo antisemita es el que embarga a todos los que se autodenominan católicos verdaderos tradicionales, por que no aceptar a la gente tal cual es... cada quien es libre de creer en lo que quiere y profesar la fe que quiere y eso no lo hace menos persona que tu o que yo. Es un odio iracional que el mismo Cristo condenó, es mas su posición me recuerda a estúpida repulsión que mostraban los hebreos ante los samaritanos. Si te crees muy salvo y custodio de la tradición de la iglesia empieza por pedir perdón a tu Dios por ese sentimiento anti semita y recuarda que nada mas y nada menos La virgen, Pablo, Pedro y hasta el mismo Cristo eran hebreos y practicaron el judaísmo en su vida y al venir el mesías comtemplaron la realización en el de las promesas de Yahvé al pueblo en la persona de Abraham y de los patriarcas.
ResponderSuprimirAl último anónimo: vea que no hay ningún complejo antisemita por nuestra parte. Escribir contra los errores,como el judaísmo o protestantismo, sí es lo que hacemos. Y sí hablamos contra el sionismo internacional y afines.
ResponderSuprimirLas frases de Cristo: "sepulcros blanqueados", "raza de víboras", o las paulinas del NT, como llamarlos "sinagoga de satanás" están alejados de su "cada quien es libre de creer en lo que quiere y profesar la fe que quiere". En algo sí es cierto: cada cual es libre de creer en la Verdad o no, pero ambas conductas tendrán su retribución, para su bien o para su perdición. Sería una falta de caridad para con los que yerran no proclamar la Verdad y combatir el error. Las figuras han dejado paso al Nuevo y Eterno Testamento. O como mejor ha dicho un reconocido profesor: como no somos nazis, no creemos que el mejor judío sea el judío muerto, sino aquel que se arrodilla ante la Cruz de Cristo, reconociéndole como su Señor.