Importante escrito sobre el homomonio
por Alejandro Bilyk
El espectáculo que está a punto de terminar merece algunas consideraciones de nuestra parte. Ya desde el título (Matrimoniándonos), elegido después de muchas idas y venidas, el mal gusto quedó en evidencia. A eso se sumó una pésima elección de escenario (sala demasiado grande para público tan imprevisible), un guión rudimentario y sin sentido, plagado de frases recocidas (“lo único que quiero es ser igual”, “no tengo nada más importante que mi libertad”) y algo que lo agravó todo, si eso es posible: el manifiesto desdén de los actores por el auditorio.
La trama es fácil de entender: un conjunto de personas que se sienten parte de una realidad distinta e incuestionable, pero que para no ser una minoría segregada deciden impulsar una nueva división del mundo: ellos por un lado, los heterosexuales por otro. Una vez aceptado ese nudo, se presenta la noción de la igualdad de derechos como la única forma de desatarlo. En pocas palabras: primero se revela una distinción desconocida y después se da a conocer una ley indistinta.
Están presentes, como es de rigor, los funcionarios mezquinos, los administradores infieles y los políticos fallutos. Pero hay, además, dos personajes clave que se rebelan contra su propia identidad, algunos sujetos sin rostro que ofician de coro de sombras y una niña solitaria que deambula confundida por el escenario, sin parlamento y sin destino.
Con sus más y sus menos, en esto consiste la obra, que mantiene un desenlace abierto. El mismo elenco, anteriormente, había obtenido buenos resultados apostando al límite, pero en esta ocasión el tiro les salió por el lado incorrecto. El público, al acercarse la última puesta en escena de la temporada, pasó de la distracción a la indignación.
El clima que percibimos no nos permite imaginar nuevas presentaciones para el futuro inmediato. Nuestros lectores nos entenderán si concluimos diciendo que este espectáculo se fue de madre.
Enviado por Carlos Marcelo Shäferstein.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada