Antonio Caponnetto habla magistralmente sobre la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo y los males que se siguen y padecen por no reconocerla. Las causas del problema actual y los pasos a seguir. Conferencia subida a internet gracias a “Página Católica” en el año 2.007, más actual hoy que nunca.
“Quas Primas es una encíclica profética. En efecto, los apóstatas están hoy dentro de la Iglesia, falsos cultos se homologan con el verdadero, una religiosidad inmanentista, fenomenológica y sentimentalista es la que prevalece, Cristo ha sido destronado y los hijos de la oscuridad se mueven con soltura en lo que parece ser el reino de Satanás.”
En donde tiene que Reinar Jesucristo es en nuestros corazones. Si hubiera alguna posibilidad de Reinado social en este mundo de Nuestro Señor Jesucristo antes de Su Venida Gloriosa, vendría siempre por esta vía, y no por otra. Como dijo Jesucristo, Su Reino no es de este mundo (aunque esté en este mundo). Sólo la conversión en Nuestro Señor Jesucristo, comenzando por Su adhesión en el nivel individual, nos pondrá en el mejor camino, queriendo y procurando, sin duda, por esta vía, que otros encuentren y vivan también El Tesoro.
ResponderSuprimirA los criminales se les convierte, en primer lugar, con el ejemplo: creyendo en la Doctrina de Jesucristo, y Su sabio Mandato del Amor, y no en la supuesta “eficacia mundana” del demonio.
Nada de lo humano es ajeno a Jesucristo, y la vivencia del cristianismo se puede encarnar de diversas maneras, por supuesto, que dentro de lo legítimo en sí mismo. Ya hay suficientes anticristianos que pretenden relegar a los cristianos a la sacristía.
Por supuesto que un cristiano auténtico siempre será perseguido, y tiene que hacer un continuo esfuerzo por depurar la intención de los multiples intereses egoístas (revestidos muchos de ellos de supuesta eficacia mundana), y redoblar este esfuerzo si se trabaja en grupo dado que siempre está la tentación de la complacencia ajena, y de alimentar falsos intereses y supuestas eficacias, todo lo cual jamás se abrirá al auténtico bien, sino que se quedará en unas estrechas coordenadas superficiales.
"No se nieguen, pues, los gobernantes de las naciones a dar por sí mismos y por el pueblo públicas muestras de veneración y de obediencia al imperio de Cristo si quieren conservar incólume su autoridad y hacer la felicidad y la fortuna de su patria. Lo que al comenzar nuestro pontificado escribíamos sobre el gran menoscabo que padecen la autoridad y el poder legítimos, no es menos oportuno y necesario en los presentes tiempos, a saber: «Desterrados Dios y Jesucristo —lamentábamos— de las leyes y de la gobernación de los pueblos, y derivada la autoridad, no de Dios, sino de los hombres, ha sucedido que... hasta los mismos fundamentos de autoridad han quedado arrancados, una vez suprimida la causa principal de que unos tengan el derecho de mandar y otros la obligación de obedecer. De lo cual no ha podido menos de seguirse una violenta conmoción de toda la humana sociedad privada de todo apoyo y fundamento sólido».
ResponderSuprimirEn cambio, si los hombres, pública y privadamente, reconocen la regia potestad de Cristo, necesariamente vendrán a toda la sociedad civil increíbles beneficios, como justa libertad, tranquilidad y disciplina, paz y concordia. La regia dignidad de Nuestro Señor, así como hace sacra en cierto modo la autoridad humana de los jefes y gobernantes del Estado, así también ennoblece los deberes y la obediencia de los súbditos."
CARTA ENCÍCLICA
QUAS PRIMAS
DEL SUMO PONTÍFICE
PÍO XI
SOBRE LA FIESTA DE CRISTO REY