Por Diario Pregón (extracto): Guillermo Cartasso, asesor de la Conferencia Episcopal Argentina manifestó que "en teoría no debería plebiscitarse lo que está en el orden natural, en lo obvio", pero alentó la propuesta porque, insistió, "hay un estado de obsecuencia de un sector vanguardista snob de negar lo que es obvio".
Poncio Pilatos
Si “en teoría no debería plebiscitarse lo que está en el orden natural”, en lo práctico tampoco.
La avidez de buscar números, de fundar las razones en la cantidad, lleva a graves errores. Si la mayoría aprobase lo antinatural, no dejaría de estar mal ni de ser antinatural.
Volver a tiempos de Poncio Pilatos, a preguntar “¿Quieren a Jesús o a Barrabás?”, mientras Pilatos “querría” dejar libre a Jesús “en teoría”.
Obispos que creen en el dicho “vox populi vox Dei”, no creen en el Evangelio, confunden politiquería con la misión evangelizadora, y olvidan que los Apóstoles eran 12 y los discípulos 72. La Iglesia Católica necesita de un gran Pentecostés: que la fuerza del Espíritu Santo con sus Dones infunda el santo Temor de Dios y volver a predicar la enseñanza de la Tradición, y no lo que dictamine el juicio propio.
La Conferencia Episcopal es un organismo inexistente como cuerpo en el sentido que lo indicó Benedicto XVI cuando era Cardenal en su libro “La Iglesia”, y es lamentable que haya semejantes asesores y que haya obispos que planteen plebiscitar lo que no se halla sujeto al número.
El titular de la UCR, Ernesto Sanz, aseguró que no ve inconvenientes en recurrir a un plebiscito sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, tal como propuso monseñor Antonio Marino. "Me parece que se podría usar en este como en otros", remarcó el senador radical.
"No me niego a los plebiscitos", remarcó el senador nacional y consideró que esa herramienta “se podría usar en este como en otros" temas.
Lo cierto es que el monseñor Antonio Marino, obispo auxiliar de La Plata y quien preside la comisión de seguimiento legislativo constituida en el Episcopado, sostuvo que es necesario que se realice un plebiscito sobre el matrimonio gay.
La campaña mediática ha sido muy fuerte en los últimos meses para imponer un cambio en el modo de pensar de la población. Esta campaña va unida a la aprobación en la Cámara de Diputados de la ley de homomonio.
Aceptar hoy un plebiscito es sentar un peligroso precedente, además, porque la Escuela de Frankfurt cuyos principios hoy aplican los gobiernos a escala global, es un plan programado y que se va aplicando lentamente sin pasos hacia atrás.
Los medios de comunicación y los cargos públicos son las instancias utilizadas para esa imposición. La educación y los planes educativos son otro de los medios utilizados para un cambio de mentalidad que acepte lo antinatural como superior a la naturaleza humana. Desde allí, es fácil predecir que si la sociedad argentina no se pone de pie y repudia directamente el sistema imperante, esos planes internacionales se aplicarán de manera indefectible, hasta que quienes defienden el Orden Natural sea una minoría fácil de aplastar, de discriminar, de aislar e incluso de exterminar.
Es peligroso por estos motivos aceptar el argumento del plebiscito, y no sólo peligroso, sino que es una reedición del pasaje del Evangelio en que Jesucristo se presentó ante Poncio Pilatos ¿Jesús o Barrabás? Sabrá cada cual cómo fue el resultado democrático plebiscitario.
Acá no hay nada que plebiscitar, esto NO es aceptable y ya, es lo mismo que plebiscitar el aborto. Son leyes contrarias a Dios y a la Iglesia, ¿Plebiscitar qué? ¿Acaso si el 51% vota a favor del putinomio esto estaría bien para Dios y para la iglesia? No. Entonces el plebiscito es una pavada, lo que si tendría gran fuerza y por ello los legisladores no lo apoyan porque les guste o no a los mari cas el 80% está en contra de esta aberración y sumale otro 10% si de adoptar chicos se trata. Por eso no van a plebiscito porque los aplastan.
ResponderSuprimirNo se puede plebiscitar a la Verdad: Cristo; como pasó en el Viernes Santo.
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