Luego de las palabras del Papa Benedicto XVI dirigidas hacia la Congregación para la doctrina de la Fe (15-1-10) en las que, entre otras cosas, dijo: “confío en particular en el compromiso de este dicasterio para que se superen los problemas doctrinales que todavía quedan para alcanzar la plena comunión con la Iglesia por parte de la Fraternidad de San Pío X”; y horas previas de la visita del Papa a la Sinagoga de Roma, se levantó una fuerte presión judía contra estos dichos –al que se suma la reciente declaración como “Venerable” de Pío XII-, lo que puede verse a estas horas reflejada en los medios seculares internacionales en sus ediciones para Internet.
Entonces… vemos por “Papa Ratzinger blog” que hace su aparición el vocero (y/o aclarador y/o desmentidor) oficial del Vaticano para decir que: “No está en discusión las conclusiones del Concilio Vaticano II, y en particular el documento Nostra Aetate, que ha redefinido las relaciones entre católicos y judíos. La adhesión al Magisterio del Concilio Vaticano II, de los cuales la declaración Nostra Aetate es parte esencial, es condición para la verdadera comunión eclesial.”
O sea, una declaración de un concilio meramente pastoral, ¿a la altura de un dogma de fe? Esto recuerda a otros dogmas inventados por el “desmentidor oficial”, como en el caso de la llamada “Shoá” (persecución hacia judíos por el régimen nacionalsocialista alemán) y que es un hecho estrictamente histórico secular, y por lo tanto pasible de debate.
A principios del año pasado, durante el “caso Williamson”, y mientras L’Osservatore Romano afirmaba que la “Shoá se trata de una enseñanza no opinable para un católico”, el Padre Lombardi decía que “quien niega la Shoá no sabe nada ni sobre el misterio de Dios, ni sobre la Cruz de Cristo.”
Nos hacemos eco también de lo que señala Secretum Meum Mihi en relación con los dichos recientes de Lombardi: “Es realmente desconcertante que, en el marco de los diálogos doctrinales con la FSSPX/SSPX, justamente se esté discutiendo entre otros el diálogo interreligioso, dentro del cual se encaja el documento Nostra Aetate; y ahora el P. Lombardi salga con semejante aclaración”.
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