26 de abril de 2009

Cinco nuevos santos canonizados

El Papa canonizó a los Beatos Arcangelo Tadini, Bernardo Tolomei, Gertrude Comensoli, Caterina Volpicelli y Nuno de Santa María Álvares Pereira. Publicamos un video alusivo realizado por ACI.

 

Link del video: http://www.youtube.com/watch?v=KcCJJ0LMSRQ

Viajan Lugo y Evo Morales a Argentina en insólitas circunstancias

Lugo y Cristina

Cristina Fernández de Kirchner recibirá este lunes a los mandatarios de Bolivia, Evo Morales, y del Paraguay, Fernando Lugo.”

“El lunes por la mañana, el jefe de Estado boliviano partirá a la ciudad de La Plata para ser declarado Ciudadano Ilustre en el Palacio Municipal (SIC), y luego se le entregará el título Honoris Causa en la Universidad Nacional de La Plata (SIC). Además, la Facultad de Periodismo y Comunicación le otorgará el Premio Rodolfo Walsh”

Evo Morales

Evo, “Ciudadano Ilustre”, “Honoris Causa” Universidad L.P.

“Luego, Morales retornará a la Capital Federal para mantener un encuentro en la Facultad de Derecho de la UBA con residentes bolivianos en la Argentina y con diversas organizaciones sociales.

Los presidentes Morales y Lugo serán recibidos a las 19.30 en Casa de Gobierno por Cristina

“Por su parte, en un claro contraataque a quienes lo criticaron por los reclamos de paternidad que recibió en los últimos días, el presidente paraguayo, el ex obispo Fernando Lugo, advirtió ayer que a él no van a enseñarle moral (SIC) quienes "robaron al país".

los kirchner

“Los Anfitriones”

En tanto, Morales y Lugo fueron invitados para participar del acto a realizarse en el Luna Park en conmemoración del sexto aniversario de las elecciones que llevaron a la presidencia a Néstor Kirchner, en 2003, según informó a Télam el subsecretario de Integración Económica y presidente del Frente Grande, Eduardo Sigal.”

Fuentes del texto: Diarios La Prensa y La Nación (extracto). Cómic visto en Diario Pregón de la Plata.

Nota nuestra: Lugo estaría en el acto de conmemoración del primer gobierno Kirchner (que sólo un demente puede festejar). O sea, “padre” Lugo: ¿lo que dijo en el anteúltimo párrafo sobre que a Ud. no van a enseñarle moral quienes "robaron al país" se limita sólo al suyo? Parece, entonces, que la “teología de la liberación” es, además de perversa, un tanto elástica (en varios sentidos…).

Suspendido el culto público en México a causa de la influenza

Finalmente, la llamada de alerta del gobierno federal hizo modificar la celebración de misas en la arquidiócesis de la Ciudad de México, y el día de ayer por la tarde, madrugada de Roma, la arquidiócesis primada de México informó que se cancelan las misas de este domingo en todos los templos católicos del Distrito Federal, y la Secretaría de Salud indicó que las clases se reanudarán hasta el 6 de mayo.

"En solidaridad responsable con las autoridades federales y locales, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, ha tomado la grave decisión de pedir a todos los sacerdotes que prestan su ministerio en esta Iglesia particular, con carácter de obligatorio, la suspensión de la celebración eucarística de este tercer domingo de Pascua de Resurrección en todas las parroquias, rectorías y templos", indicó la arquidiócesis en un comunicado.

La decisión se tomó después de que las autoridades federales de salud pidieran la suspensión de todas las reuniones en locales cerrados, incluyendo a los templos, para evitar la propagación del virus de la influenza porcina que hasta ayer se había cobrado ya 15 víctimas en el Distrito Federal y hay 73 pacientes en observación en los hospitales capitalinos.

Solamente 15 de los 32 estados que componen la República Mexicana se encuentran hasta el día de hoy libres de casos de influenza porcina. Las autoridades federales han decretado la suspensión de clases en el Distrito Federal, el Estado de México y San Luis Potosí hasta el próximo miércoles 6 de mayo.

Mientras tanto, autoridades de España, Canadá y Estados Unidos han emitido una alerta a los viajeros que vayan a la Ciudad de México para que extremen precauciones, aunque aún no se hayan cerrado los vuelos internacionales a la capital del país. (Fte: ZENIT.org-El Observador)

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Oración para encomendar a México por la epidemia de influenza:

Nuestra Señora de Guadalupe

Santa María de Guadalupe:

A ti que nos amas con especial ternura,

velas por nosotros con maternal intercesión

y nos procuras siempre tu eficaz ayuda

suplicamos tu protección y auxilio

para superar pronto esta epidemia

que ha venido a afectar nuestra nación.

Cúbrenos con tu manto,

líbranos de este mal.

Ruega por todas las autoridades

y por quienes tienen poder de decisión

para que sepan establecer medidas y prioridades

para prevenir y ayudar a toda la población,

y en particular a quienes son más vulnerables.

Concédenos prudencia y serenidad

para actuar con mucha responsabilidad

y así evitar ser contagiados o contagiar.

Socorre al personal de salud,

vela por la recuperación de los enfermos

y sé consuelo de quien se encuentran en duelo.

Madre del Verdadero Dios por quien se vive,

Tú que nos has rescatado de otras plagas,

encomiéndanos a la misericordia

de Aquel que nos sanó con Sus llagas

y nos libró de la muerte con Su Resurrección.

Enséñanos a unir nuestro dolor al Suyo

para hallarle sentido redentor

y salir de esta adversidad fortalecidos

en la fe, la esperanza y el amor.

AMÉN

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Link: Interesante análisis en relación a la Eucaristía en esta situación, en este post de Secretum Meum Mihi.

25 de abril de 2009

Domingo del Buen Pastor (II Domingo después de Pascua)

El Buen Pastor

“En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Pero el mercenario, y el que no es propio pastor, como no son suyas las ovejas, en viendo venir al lobo, desampara las ovejas huye, y el lobo las arrebata y dispersa el rebaño; el mercenario huye, porque es asalariado y no tiene interés en las ovejas. Yo soy el buen Pastor, y conozco a mis ovejas, y las ovejas mías me conocen a Mí. Así como el Padre me conoce a Mí, así conozco yo al Padre, y doy mi vida por mis ovejas.” (Del Evangelio según San Juan)

25 de abril: Las Rogativas

Rogativas

Las Rogativas (del latín rogare, rogar) o Letanías (del griego Litaneia, súplica u oración), son oraciones solemnes instituidas por la Iglesia para ser rezadas o cantadas en ciertas procesiones públicas y para determinadas y extraordinarias necesidades. Sólo las encontramos en la liturgia dos veces al año: el 25 de abril, fiesta de San Marcos (letanías mayores) y el triduo que precede a la Ascensión (letanías menores).

ROGATIVAS 2

El Papa y los Obispos pueden prescribirlas a los fieles, en las calamidades y necesidades públicas, pero entonces figuran como actos extralitúrgicos. Los calificativos de mayores y menores sólo sirven para distinguir unas de otras.

1. Las Rogativas de San Marcos son de origen romano y datan, probablemente, del siglo IV. Primitivamente no estuvieron sujetas a día fijo. Fue San Gregorio Magno, en el primer año de su pontificado (590), quien las fijó definitivamente; ora, según unos, para dar mayor pompa a las fiestas que, en tal día, se celebraban para conmemorar el aniversario de la entrada de San Pedro en Roma; ora, según otros, en sustitución de los festejos paganos, llamados "Robigalia", que en honor del dios Robigus organizaban, ya de antiguo, los labradores romanos, con procesión a través de los campos y sacrificios de animales, para interesar a la deidad en favor de los sembrados.

Nada tienen que ver con la fiesta de San Marcos, establecida mucho después, ni es necesario, por lo mismo, que coincidan ambas.

Si la fiesta de San Marcos se traslada, no por eso se trasladan las Rogativas, a menos que ocurran el mismo día de Pascua, en cuyo caso se tienen el martes siguiente.

De Mons. Fellay

FellayCarta a los amigos y benefactores

 

 

 

 

 

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fatima rusiaCruzada de Rosarios por la consagración de Rusia al corazón Inmaculado de María

 

 

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FSSPX – Sudamérica

EL PELADO NEGA SIONISTA

Zollitsch

1 - (31-01-09) Publicábamos en enero, (Ver post) con motivo del “asunto Williamson”: “El arzobispo de Friburgo y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, monseñor Robert Zollitsch, afirmó, antes de una visita prevista a una sinagoga en Mannheim, que "en la Iglesia católica no hay espacio ni para el antisemitismo ni para la negación del Holocausto".

Zollitsch 2

2 – (26-3-09) Luego publicábamos (Ver post) otras declaraciones del pelado prelado, donde, entre otros desvaríos, NIEGA la conveniencia de un Estado Católico: "La idea de un Estado católico –decía- para nosotros es obsoleto"

Zollitsch 3

2 – (22/04/09) De Sector Católico: En una entrevista concedida al canal de noticias alemán Hessischer Rundfunk, el presidente de la conferencia episcopal de este país, HA NEGADO abiertamente el dogma de la Redención, tal y como denuncia Gloria TV y otros medios en Internet, quienes se ha hecho eco también de la noticia. Para el arzobispo de Friburgo, monseñor Robert Zollitsch (en la foto), Cristo "no habría muerto por causa de los pecados de la humanidad, porque Dios hubiese necesitado de una víctima expiatoria, un chivo expiatorio, por así decir", dijo.

Bajo esta perspectiva claramente contraria a la enseñanza de la Iglesia, el Salvador simplemente se habría "solidarizado" con el sufrimiento de las personas hasta la muerte. El habría mostrado que también el sufrimiento y el dolor serían aceptados por Dios. Para Mons. Zollitsch eso significa "esa gran perspectiva, esa solidaridad inmensa", que va tan lejos que sufre "junto" conmigo.

Ante la pregunta: "¿Usted no diría más que Dios efectivamente dio su único Hijo porque las personas pecaron? Esa expresión no sería más formulada?", contesta el prelado: "No: El se envolvió conmigo por solidaridad de libre y espontánea voluntad". De esta forma, el arzobispo entra en la triste categoría de los "caballos de Troya" que amenazan la Iglesia desde dentro. Alguien en la Santa Sede debería pedir la dimisión de este señor, eso seguro.”

Lugo`s Comic

Visto en Diario Pregón de L.P.

TRES SÍNTOMAS

I - B´nai B´rith celebró Pesaj en la Basílica de San Francisco en Buenos Aires

Pesaj

El pasado 13 de abril, B´nai B´rith celebró el Pesaj (Pascua Judía) con cristianos de distintas denominaciones en la basílica de San Francisco, de Buenos Aires, con la colaboración de la Fundación Judaica y el auspicio de la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana.

La celebración, en el marco del diálogo interreligioso, comenzó con la proyección de un audiovisual presentando las tareas que realiza B´nai B´rith Argentina desde 1930.

"Nos enriquecemos mutuamente siempre en estos eventos en los que celebramos nuestro origen en la fe y compartimos con otros hermanos la diversidad que nos enriquece", dijo el provincial de la Orden, fray Julio César Bunader OFM, al saludar a la concurrencia. Expresó también su agradecimiento hacia B´nai B´rith por haber escogido a la basílica de San Francisco.

El presidente de B´nai B´rith Argentina, arquitecto Boris Kalnicki, agradeció hospitalidad expresada por Fray Bunader y recalcó que el público presente era "testigo de un acto único e impensable en nuestra ciudad, en nuestro país y en el orbe hasta hace muy pocos años".

Luego de explicar el sentido del Pesaj expresó: "En la mesa del Séder de Pesaj, la Pascua judía, se halla siempre presente el profeta Elías, que en un carro de fuego fue llevado - en vida - de la tierra de Israel a la vera de Dios. Porque no murió, une la tierra con el cielo. Por eso en cada Pesaj concurre a nuestra mesa y nos anuncia que el Mashiaj vendrá cuando nosotros lo permitamos, que el arribo de esos tiempos de bienaventuranza depende de nosotros. Es el viejo profeta que concurre año a año a nuestra mesa del Seder y que también estará por siempre presente en la de nuestros descendientes. En sus viejas pero fuertes manos lleva enhiesta la antorcha de la Verdad a la que transporta del pasado al futuro llevado por las alas de la esperanza milenaria, siempre viva y siempre renovada. Con el mensaje divino para todas las mujeres y todos los hombres como individuos y como parte de una comunidad".

La directora del Registro Nacional de Cultos, Andrea De Vita, leyó la adhesión del Secretario de Cultos de la Nación, embajador Guillermo Oliveri.

El rabino Sergio Bergman destacó el especial reconocimiento a B´nai B´rith Argentina "por el coraje y el valor de tomar estos pasos valientes". "Cada vez que innovamos en algo tenemos una gran cantidad de entusiastas como de críticos, entendemos que es necesario encuadrar y remarcar lo que hacemos esta noche porque el diálogo interreligioso ha tenido un camino largo y doloroso del cual hoy tenemos sus frutos" Al respecto resaltó la figura del recientemente fallecido Rabino León Klenicki, quien fue un precursor en nuestro país del diálogo interreligioso.

Bergman acompañado por los rabinos Guido Cohen y Damián Karo explicaron el sentido y los símbolos del Pesaj para los judíos a lo largo de una hora ayudados por un audiovisual.

La mesa cabecera estaba preparada en la forma tradicional. El Rabino Bergman explicó que solo la primera y segunda noche de Pesaj se realiza el Seder y que es en el marco de una cena familiar. El y sus acompañantes explicaron didácticamente todos los pasos del Seder intercalando la música tradicional. La concurrencia recibió matzá, pan ázimo, sin levadura.

La vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, licenciada Gabriela Michetti, fue invitada a cerrar el encuentro, cantando un himno cristiano.

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II - Giaquinta: Revisar la Catequesis para asumir la fraternidad con los judíos

jovenes judios y cristianos

El arzobispo emérito de Resistencia, monseñor Carmelo Giaquinta, recordó que “Cristo, a raíz de su muerte en cruz, selló la paz con todos los pueblos”, por lo que dijo “no deja de llamar la atención que hayan debido pasar dos mil años para que los cristianos comencemos a descubrir que los judíos son nuestros hermanos mayores”, tal como lo explicitó Juan Pablo II.

“Si Abraham es nuestro padre, cae de maduro que cristianos y judíos somos hermanos. A los primeros cristianos, que eran judíos, les costó descubrir que los paganos no eran ‘goym’, ‘impuros’, sino hombres como ellos, a quienes Dios ama y quiere donar su Espíritu. Esa misma mentalidad la revertimos luego los cristianos contra los judíos e hicimos de ellos los impuros por antonomasia, los ‘deicidas’. ¡Cuán largo y áspero es el camino para llegar a ser de veras discípulo de Cristo!”, exclamó.

El prelado estimó en este sentido que convendría que los cristianos “revisemos nuestra Catequesis y constatar hasta dónde hemos asumido positivamente la fraternidad con el pueblo judío como una verdad fundamental de nuestra fe”.

Tras asegurar que “no basta no nutrir prejuicios contra los judíos”, consideró que “es preciso que descubramos cada vez más profundamente los lazos que nos unen a ellos, hasta que brote el afecto sincero”.

“Si la unión de los cristianos es un bien necesario, a la que debemos aspirar con todas las fuerzas, no lo es menos la amistad entre cristianos y judíos”, subrayó.

Monseñor Giaquinta señaló que “esto, que a nivel de personas es a veces relativamente fácil y procura profundas satisfacciones espirituales, a nivel de comunidades tiene especiales dificultades, y superarlas exige pedagogía y constancia”.

“En cuarenta y cinco años de post-concilio no se borran en los cristianos los prejuicios nutridos durante siglos contra los judíos. Ni siempre los judíos están dispuestos a aceptar nuestro afecto y a mirar con benignidad nuestros yerros”, concluyó.

Texto completo de la homilía.

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III - Encuentro de católicos y evangélicos en el Luna Park

catolicos y evangelicos en el Luna Park

“Reconciliados en Jesús”, será el lema del V Encuentro Fraterno de la Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo (C.R.E.C.E.S.), que se realizará el viernes 1 de mayo en el estadio Luna Park, Corrientes y Bouchard.

C.R.E.C.E.S. lleva casi cinco años reuniendo a cristianos de distintas denominaciones que comparten una misma experiencia carismática del Bautismo en el Espíritu Santo, en encuentros mensuales de oración por la unidad de la Iglesia de Jesucristo.

La jornada, que se extenderá de 9 a 19, prevé la asistencia del arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio.

El Ministerio de Alabanza del encuentro estará a cargo del pastor Oscar Cabrera Jr., que preside la iglesia Visión de Futuro.

En tanto, monseñor Joseph Grech, capellán de la Renovación Carismática Católica en la arquidiócesis de Melbourne, Australia, contará su experiencia en la conformación de grupos de oración, y Kim Phuc, cuya foto de 1972 -cuando era apenas una niña- corriendo desnuda escapando de las bombas incendiarias que Estados Unidos arrojaba en Vietnam, recorrió el mundo, dará testimonio de que la reconciliación es posible.

Cuando se adoptó la denominación C.R.E.C.E.S, se buscó evidenciar -se explica en la convocatoria- que “no se trata sólo de un grupo, porque el Señor ha creado una verdadera Comunión entre nosotros, Renovada por su Espíritu”.

En el nombre se expresa también la común vivencia carismática de los bautizados en el Espíritu Santo, una experiencia que comparten hoy 600 millones de cristianos en todo el mundo, evangélicos de todas las denominaciones, ortodoxos y católicos.

Ftes: AICA

Misa Tradicional en San Juan de Letrán: imágenes

canizares

El Card. Cañizares ha celebrado la Misa Tradicional en la Archibasílica Lateranense. Pueden verse imágenes de la misma en The New Liturgical Movement. (link)

23 de abril de 2009

Un abrazo al amigo

Que decirle, pues, mucho. Y en el día de Cervantes devalué inconscientemente las palabras, pues la emoción quería tomar la pluma con mil de ellas, y a la vez dejarla por ineficaz. Y abrazarle, eso si, sin distancias. Aquí, éramos dos leyendo, cuando empezaron las primeras notas de un Avemaría no buscado, de una página abierta que no recuerdo, y tardé en reconocer la… casualidad. Leí en voz alta, queriendo no me temblase la voz: no lo logré. Y al mirar a un costado, vi las lágrimas femeninas caer a mi lado. Y en esas lágrimas había un signo de lo que no podía transferir yo en un léxico emocionado. Que Dios lo ha usado, no me caben dudas, y me refiero ahora a palabras inspiradas en comunicaciones a muchos cientos de kilómetros. En el éter estarán sus viriles palabras y cristianos consejos. Y en una claridad que atribuyo a la gracia, tanto más clara cuanto más oscura la inquietud, éstas se iban disipando. Persona de bien, católico y combativo, mi amigo. Un abrazo, agradecido por cierto. Y con el Eclesiástico he de decir: “El amigo fiel es seguro refugio, el que lo encuentra, ha encontrado un tesoro. El amigo fiel no tiene precio, no hay peso que mida su valor. El amigo fiel es remedio de vida”. Constantino.

21 de abril de 2009

Un año – 100.000 visitas – El “Blogger”…

En estos días Santa Iglesia Militante cumplió 1 año desde el primer post. Vaya, entonces, un sincero agradecimiento a todos los que han colaborado, comentado, sugerido, y a los lectores, habituales y ocasionales, que, según nuestras estadísticas ya han pasado la barrera de los 100.000.

Si en los posts indebidamente hemos hecho mal a alguien, vayan las disculpas del caso y el ánimo de rectificarnos: no hemos tenido mala intención. Si hemos hecho algún bien, será ciertamente por gracia de Dios. Del bien buscado, si bien con ansias de apostolado, no nos excluimos, al contrario: quiera la divina Providencia hacernos mejores en todo aspecto.

El “Blogger” por estas fechas también cumple un año más… Y parece que en el próximo partido de fútbol jugará para el equipo de los casados… Cuestión de días nomás… Por eso es que no se está actualizando la página como de costumbre, salvo las entradas ya preparadas y algo más.

Por todo esto, son bienvenidas, y mucho, las oraciones.

Muchas gracias!

Constantino.

LA IGLESIA OCUPADA – CAPITULO XIII

LE SILLON

Se está más seguro de la rectitud de los sentimientos que de la rectitud de los pensamientos. Desgraciadamente, hay muchas personas  que se creen rectas de mente porque tienen un corazón recto; son las que mejor hacen el mal, porque lo hacen con la tranquilidad de conciencia.
BONALD

No sabemos a dónde vamos.
MARC SANGNIER

El viento de la Revolución ha pasado por aquí.
SAN PIO X

Los verdaderos amigos del pueblo, no son ni revolucionarios, ni innovadores, sino tradicionalistas.
SAN PIO X

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"La Iglesia Ocupada" es un libro de Jacques Ploncard d’Assac, publicado por capítulos en Santa Iglesia Militante por Cecilia Margarita de María Thorsoe Osiadacz. Para ver la totalidad de los capítulos publicados puede clickear aquí en LA IGLESIA OCUPADA.

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La Cripta — El pasaje peligroso — Poemas en prosa — Un romanticismo equívoco — El nuevo Mesías — La Iglesia y el Siglo La novela rusa — ¿ Hay que disparar a los oficiales? — Un Le Sillon más amplio — El profetismo en la oscuridad — Los hijos de los “humildes párrocos del 89” — ¿ Se encontrará el Orden de un lado y el catolicismo del otro? — La condenación de Le Sillon por Pío X

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Le Sillon fue la expresión más dañina de la democracia cristiana. Había nacido en los bancos del colegio Staníslas; el joven Marc Sangnier, hijo de burgueses ricos, reunía a sus camaradas en un aula del sótano del colegio a la cual habían dado un nombre romántico: la CRIPTA.


Marc Sangnier mismo ha contado cómo nació el movimiento:

 

Marc Sangnier, ideas naciendo...

 Marc Sangnier, periodista y político

 

“Fue a comienzos del año 1894, éramos entonces alumnos de matemáticas especiales. No podíamos resignarnos a vivir en esa atmósfera sobrecargada de matemáticas, teniendo como único ideal el bicornio y la tangente de politécnicos. Necesitábamos un poco de aire puro, de ideal humano, de vida. Por eso tuvimos acaso una idea original, pero de la que con toda seguridad estábamos lejos de adivinar la fecundidad futura: pedimos y obtuvimos la autorización de tener todos los viernes, durante el recreo de doce a una, reuniones independientes, para discutir entre los alumnos de los diferentes cursos de mayores. Estas conferencias (…) revolucionaron al colegio durante algunos meses; incluso un día tuvimos la audacia de hacer venir a un joven obrero de Lille para hablarnos de la cuestión social: le llevamos en triunfo”.


Así se van preparando contactos seudoigualitarios que descubren en estos jóvenes burgueses una especie de complejo de culpabilidad. Sangnier experimentará este sentimiento cuando hace su servicio militar como subteniente de reserva en Toul. Se irrita, nos dice uno de sus biógrafos, al descubrir entre él y sus hombres, “el foso que separa al oficial de los soldados”. Le parece que “sus galones le separan de los soldados”. Entonces, organiza charlas sobre el Ejército y la Democracia.


Al proporcionar fondos el padre de un alumno de Stanislas, Sangnier lanza una revista el 10 de enero de 1894: Le Sillon.


“Tenemos conciencia —decía— de que hace falta, al mezclarnos en la vida de nuestro siglo, llegar a amarla, A PESAR Y SOBRE TODO A CAUSA DE SUS PERTURBACIONES Y DE SUS MISERIAS”.


He aquí el pasaje peligroso, indicará M. Nel Ariés en su estudio sobre Le Sillon. ¡Qué imprudencia cultivar el amor y los sentimientos, sin desarrollar al mismo tiempo el juicio, ni establecer principios firmes!... El amor que uno debe a su prójimo y a su país no se discute. Se trata del SIGLO, término vago donde el corazón distingue claramente criaturas humanas, enfermas, miserables, dignas de compasión, pero en el cual el espíritu comprende las ideas, las aspiraciones de una época y todo un conjunto moral e intelectual. En este terreno, a la miseria se la llama con su verdadero nombre: MAL y ERROR; y ni el mal ni el error son dignos, cualquiera que sea el siglo, de ninguna compasión, de ningún miramiento. ¿Por qué el presente siglo gozaría de un privilegio sobre los demás?.


Esta pequeña frase, sin duda alguna nos da el secreto de muchas “evoluciones”. No hay que asombrarse pues de la de Le Sillon, ni incluso reprochársela demasiado duramente. Era fatal, y hay que hacer responsables a los padres, a los profesores, a los educadores, a todo ese ambiente imbuido de liberalismo que permitió a unos colegiales partir a la conquista del futuro sin la menor defensa contra la seducción de falsas doctrinas.


“Cosa asombrosa, la ausencia de principios de los primeros ‘sillonistas’, o por mejor decir su ignorancia, se extiende incluso a la religión. No que ellos la despreciasen, ciertamente, pero no concibiéndola más que como ESPÍRITU, la reducían inconscientemente a una especie de exaltación interior. (…) Por el desprecio a las ideas “hechas”, perdieron de vista que el catolicismo, que no ha nacido ayer, es una doctrina que hay que aprender, no descubrir. No quieren que se les instruya, quieren instruir ellos”.

 

Lésprit démocratique 
De los artículos en Le Sillon, a publicaciones de su doctrina

Los artículos de Sangnier “son una especie de poemas en prosa, leyendas, apólogos no desprovistos de encanto, de sentimientos muy puros y casi pueriles, expresados a menudo con un ardor algo inquietante. Las nebulosas narraciones ponen en escena personaies simbólicos, tales como el pobre leñador Plebs y el valiente joven Lumen que ‘necesitaba alimentarse de almas vivas’ y que, ‘celoso de todo amor, hubiese querido estrecharlos con todos los brazos, besarlos con todos los labios’.


“Esta prosa poética es la imagen del alma de Lumen, ‘a la vez voluptuosa y casta’. Como los discursos de la Cripta, es toda efusiones: hay demasiado amor, abrazos, voluptuosidad, languidez. Pero también es lo que constituye su misticismo, el cual es un arte de la sensibilidad desviada y aplicada a temas que no le incumben”.


“Para poner su lenguaje de acuerdo con la exuberancia de sus sentimientos, algunos de los más exaltados, de los más ingenuos, se llaman unos a otros: PEDRO MÍO, PABLO MÍO, SANTIAGO MíO, siguiendo el ejemplo dado por su jefe que habla así a sus fieles (…) A veces se le ha visto, cuando era recibido abiertamente en los colegios, pasearse por los patios rodeado de alumnos, a los más próximos de los cuales estrechaba tiernamente por el cuello o los hombros, oprimiéndolos contra sí con aires estáticos” .


“En resumen, un romanticismo equívoco que da a Marc Sangnier en Le Sillon, poco más o menos el mismo lugar que antaño ocupaba Enfantin entre los saint-simonianos”.


Un periódico demócrata de Chambery escribió a propósito de una conferencia dada por Sangnier: “un nuevo mesías ha venido a anunciar el reino de la fraternidad humana”. Se le llama corrientemente “Apóstol” y “nuevo mesías”. “Los MESÍAS son los que hacen progresar la religión”, decía Fogazzaro.


En 1904, este inquietante joven tiene estas sorprendentes frases:
“Al reprocharnos las pocas afirmaciones precisas que se desprenden todavía del esfuerzo de nuestros amigos, se olvida que ahí precisamente está acaso la mejor garantía de la probidad científica de nuestro método... Por lo demás, no sabemos a dónde vamos” .
Así, estos jóvenes católicos “a la búsqueda”, no saben a dónde van. La Iglesia, su enseñanza secular, su cuerpo de doctrina, nada de todo esto les sirve de guía, de programa de apostolado. No saben a dónde van...


Hay motivo para pensar que irán a donde no deben.


En 1907 Le Siflon tiene sólo 3.000 abonados, un poco más de los que tenía Lamennais en el Avenir, pero tienen mucha repercusión.
En 1907 el P. Barbier observará: “Hay algo más que fórmulas vacías en estos principios sobre los cuales Marc Sangnier y sus lugartenientes afirmaban fundar su obra:


ante todo el catolicismo es una vida; la experiencia religiosa es nuestra guía, Cristo es más experiencia que demostración, etc. (…) Todo esto está lleno de la anarquía protestante y conduce a ese otro principio que se llama la inspiración interior.


“Bien entendido, las intenciones no se discuten; pero las intenciones no salvan del error ni de sus consecuencias”.


Las frases inquietantes se multiplican en Le Sillon. En 1899 (10 de abril) leemos que “el cristianismo ha sido siempre y es más que nunca, desde el Concilio de Trento, una obra de la razón humana”.
Dos obras sirven de libro de cabecera a los sillonistas: L’Eglise et le Sicle (La Iglesia y el Siglo) de Mons. Ireland donde se decía que la Iglesia “bendice la democracia y la considera como el florecimiento de sus propios principios de igualdad, de fraternidad y de libertad de todos los hombres ante Cristo y por Cristo”, y el Roman rasse (Novela rusa) del vizconde Melchior de Vogu que puso el tolstoísmo de moda en Francia: “la última revolución de este evangelio es su triunfo y advenimiento definitivo”.


Le Sillon sostiene que desde el Concilio de Trento la Iglesia se encuentra en una postura “falsa, encogida, hostil, intolerante” y que los sillonistas zanjarán “según las luces de su conciencia y de su experiencia, y no según la consigna de los clérigos, incluso de los obispos, incluso del Santo Padre”.


Viendo que León XIII a pesar de su política de Ralliement —de la que por otra parte comprueba el fracaso— no está en absoluto dispuesto a seguir a los “innovadores” al identificar Iglesia y democracia, Le Sillon escribe brutalmente: “no sería más franco confesar que el Papa parece estar renegando poco a poco, desde luego, de la obra de su glorioso pontificado en todo lo que tiene de humano y por consiguiente de destructible” .

 Marc Sangnier

Marc Sangnier

 

El mismo Sangnier se obstina y declara: “La creencia en la divinidad de Jesucristo es una fuerza que, subordinando el interés particular al general, hace posible la democracia” .


Sea, pero entonces hay que hacer cristianos antes de hacer demócratas, y él hace lo contrario.


En Sangnier hay algo de Jean Jacques Rousseau. Pone todas sus esperanzas en “una unanimidad moral tal que ya no habría, propiamente hablando, órdenes dadas por algunos y ejecutadas por otros”. Asegura que se obtendrá este resultado “si cada orden fuese formulada a la vez interiormente por todos… Nuestro ideal sería que cada uno se diese a sí mismo la orden a la que obedece”.


Es el mito de la “voluntad general”, del Contrat social (El contrato social).


Esta “orden interior” fuente de toda obediencia, él la lleva tan lejos que en 1902 (3 de octubre), en un discurso sobre el Ejército, hasta llegará a decir:
“La disciplina militar debe ser consentida, y el servicio militar libremente aceptado. Hace falta pues, ante todo, escuchar la propia conciencia. Si la conciencia 1rohího a un soldado disparar, no debe disparar...
Un oyente le preguntó:
“—Y si la conciencia de un soldado anarquista le manda, como se le enseña en ciertos manuales, disparar sobre los oficiales, ¿debe matar a sus jefes?
“Sangnier tuvo algunos momentos de vacilación, pero no pudiendo escaparse de las consecuencias de su principio, ni ver lo que la pregunta encerraba de contradictorio, respondió:
“—Perfectamente, obedecerá a su conciencia”


La penetración de Le Sillon en los seminarios se volvía inquietante. L’Action Française del 15 de enero de 1908, traía el siguiente testimonio de un sacerdote:
“Cuando llegué en octubre de 1906, al seminario de Filosofía de Z. . . los sillonistas tenían dentro un grupo organizado, un grupo que yo llamaría de reclutamiento y una influencia bastante grande (…) L’Eveil Démocratique llega regularmente (...) los almanaques de Le Sillon de 1907 circulan en número considerable y esto a pesar de la interdicción expresa y reiterada de Mons. XXX y del Consejo de los Directores”.


Fue en febrero de 1907, en el congreso de Le Sillon en Orléans, cuando Marc Sangnier reveló sus verdaderos propósitos. Se trataba de constituir un “Sillon más amplio”, donde serían admitidos protestantes y librepensadores. Tendría por objetivo “realizar un nuevo centro de unidad moral” reuniendo a “todas las fuerzas a las que consciente o inconscientemente anima el espíritu cristiano”, a los que, compartiendo nuestra fe, positiva o no, están verdaderamente animados de nuestro IDEAL cristiano, y únicos capaces por ello de llevar a la democracia un sentido real de la justicia y de la fraternidad.


La religión ya no se percibe a través de la enseñanza de la Iglesia, sino como un “espíritu” que sopla en cada uno.


“Los que hablan sin cesar de Le Sillon, como de yo no sé qué realidad objetiva —dirá Sangnier— me hacen reír. Son víctimas de su propio entusiasmo y corren el riesgo de tomar por fin un medio, por un ser vivo un simple ropaje (...) He aquí por qué las transformaciones, las evoluciones incesantes de nuestro movimiento no me inquietan nada (...) Siempre estoy un poco turbado cuando veo con qué glotonería nuestros amigos se lanzan sobre los libros o las octavillas que se proponen definir lo más exactamente posible lo que es Le Sillon; me temo que pidan a estas publicaciones lo que no pueden darles. Efectivamente, se fotografía mal lo que siempre está en movimiento; para conocer Le Sillon es completamente insuficiente saber lo que ha sido en un momento de su existencia, y es pueril intentar aprender de memoria algunas definiciones, cuando lo que hace falta para ser un buen sillonista, es llevar dentro de uno mismo, en el propio espíritu y en el alma Le Sillon futuro y no recitar de memoria una descripción de Le Sillon pasado, o presente”


Sangnier pide a sus discípulos que le sigan allí donde ni él mismo sabe a dónde va. Este profetismo en la oscuridad tiene algo de absurdo, pero Le Sillon vive bajo una verdadera dictadura del ‘Maestro’.


El P. Desgranges, que había sido un ferviente sillonista contará cómo había llegado a abandonarle:
“Nuestra separación de Le Sillon atestigua la sinceridad con la cual queremos poner de acuerdo nuestros principios y nuestros actos. Es porque Le Sillon —de declaraciones tan ardientemente republicanas y democráticas— ESTÁ ORGANIZADO INTERIORMENTE COMO LA MÁS ABSOLUTA DE LAS MONARQUÍAS; por este motivo hemos dejado Le Sillon como tantos otros.


Le Sillon está sometido a la autoridad exclusiva de M.Sangnier, autoridad complicada por la fuerza capitalista que su gran fortuna le permite hacer pesar sobre el movimiento. Es el único propietario del periódico, de la revista, de la sede social. Los grupos de provincias han sido desposeídos poco a poco de todo medio efectivo de control”


Lo más gracioso es que Marc Sangnier negó siempre a sus tipógrafos de L’Eveil Démocratique el derecho a sindicarse...
Bajo la dictadura de Marc Sangnier, Le Sillon se desliza cada vez más a la izquierda:
“Vendrá el día de las fiestas republicanas, y será como un atardecer sillonista agrandado inmensamente. Al son religioso de los grandes himnos revolucionarios se mezdarán.., los cánticos poderosos y contenidos de la democracia que se está haciendo nacer” .
“Numerosos son los jóvenes sacerdotes, relegados a la sombra de los presbiterios silenciosos o al recogimiento de los vastos seminarios, que se sienten hijos de esos humildes curas del ‘89 que ponían su mano sacerdotal en la de los valientes plebeyos” .
“Robespierre, Danton y Desmou lins eran profundamente religiosos. Su filosofía religiosa era la sustancia misma del cristianismo del que Francia vivía”


Tales eran los nuevos Padres de la Iglesia democrática, de los que los sillonistas, con la espiga de trigo anudada por un lazo rojo en el ojal se hacían los propagandistas.

* * *

Charles Maurras había estado profundamente interesado por la evolución de Marc Sangnier. Acordándose del tiempo en que él mismo había sido seducido por Lamennais, pronto adivinó a donde iba a conducir el sillonismo. Habla, en su introducción al Dilemme de Marc Sangnier (Dilema de Marc Sangnier), de los “coqueteos” del fundador de Le Sillon con “el espíritu de la Revolución” que “arrastraría a sus oyentes y a sus lectores a tratar como enemigos los conceptos de patria, de progreso y de tradición. Que continuase el movimiento, Y UNO TENDRÍA EL DERECHO DE PREGUNTARSE SI EL ORDEN IBA A ENCONTRARSE DE UN LADO Y EL CATOLICISMO DE OTRO” .


En una página célebre, Maurras defendía contra Sangnier la “romanicidad” de la Iglesia.


“Sin duda —escribía— esta sociedad espiritual (la Iglesia) tiene un jefe, al que encontráis demasiado poderoso. ¿Preferiríais entendérosla con treinta y nueve millones de jefes mandando a miles de millones de células nerviosas más o menos dispersas, con tantos jefes como cabezas, cada una de las cuales podría encontrar en su fantasía algún Dios LO QUIERE, y empujarla legítimamente, si es de su agrado, a los más sombríos extremismos? Pero esta anarquía os asusta, admitís a la Iglesia, y lamentáis solamente que tenga un jefe cara al exterior; deseáis la misa y las vísperas en francés, un clero autónomo absolutamente sustraído a toda autoridad del ‘Romano’, teniendo en cuenta la ruina que esto implica, ¿os fijáis en lo que sucedería? No dejaríais de horrorizaros de ello. Suprimido el ‘Romano’ y, con este Romano, la unidad y la fuerza de la Tradición abatidas, los monumentos escritos de la fe católica tomarían necesariamente toda la parte de influencia religiosa quitada a Roma. Se leerá directamente en los textos y se leerá sobre todo la letra. Esta letra que es judía actuará, si Roma no lo explica, al estilo judío.


“Alejándose de Roma, nuestros clérigos evolucionarán cada vez más, como han evolucionado los clérigos de Inglaterra, de Alemania y de Suiza, incluso de Rusia y de Grecia. Convertidos en sacerdotes ‘pastores’ y ‘ministros del Evangelio’, se volverán cada vez más al rabinismo y os harán navegar poco a poco hacia Jerusalén”

* * *

El 25 de agosto de 1910 Pío X puso fin al equívoco mantenido por Le Sillon. Lo hizo en una encíclica de tal importancia doctrinal que es necesario dar aquí muy amplios extractos de ella.


Después de haber recordado que su deber, como Pontífice, era “preservar a los fieles de los peligros del error y del mal”, evocaba el ejemplo de sus predecesores condenando “las doctrinas de los supuestos filósofos del siglo XVIII, las de la Revolución y las del liberalismo”. Hoy se trata de las doctrinas de Le Sillon, de sus “tendencias inquietantes” servidas por “almas huidizas”; también debía dar a conocer la verdad “a un gran número de seminaristas y de sacerdotes a los que Le Sillon ha sustraído, si no a la autoridad, al menos a la dirección y a la influencia de sus obispos. . y a la Iglesia, donde Le Sillon siembra la división y de la que compromete sus intereses”.

 SAN PIO X

San Pío X pone fin al juego de Le Sillon

 

Los sillonistas —proseguía Pío X— “apelan al Evangelio, interpretado a su manera y, lo que es más grave todavía, a un Cristo desfigurado y disminuido”.


Los sillonistas de Le Sillon ampliado ¿pretenden ocuparse solamente de la cuestión social? Pío X da esta réplica: “En esta materia, los principios de la doctrina católica están fijados, y la historia de la civilización cristiana está ahí para testimoniar su bienhechora fecundidad”. León XIII “los ha recordado en páginas magistrales, que los católicos que se ocupan de cuestiones sociales, deben estudiar y tener siempre ante los ojos. Ha enseñado especialmente que la democracia cristiana debe mantener la diversidad de clases, que es con seguridad lo propio de la Ciudad bien organizada, y desear para la sociedad humana la forma y el carácter que Dios, su autor, le ha impreso” (Graves de communi) ha condenado “una cierta democracia que va hasta un grado de perversidad, como es el de atribuir en la sociedad la soberanía al pueblo y el perseguir la supresión y la nivelación de las clases”.


Ahora bien, los sillonistas “rechazan la doctrina recordada por León XIII sobre los principios esenciales de la sociedad, colocan la autoridad en el pueblo o casi la suprimen, y toman como ideal a realizar la liberación de clases. Van pues en contra de la doctrina católica hacia un ideal condenado”.


Sueñan “con cambiar” las “bases naturales y tradicionales y prometen una ciudad futura edificada sobre otros principios, que se atreven a llamar más fecundos, más benéficos que los principios sobre los que descansa la ciudad cristiana actual”, y Pío X dice que hace falta “recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual, en los que cada uno se coloca de doctor y de legislador, no se edificará la sociedad de otra forma sino como Dios la ha edificado; no se edificará la sociedad, si la Iglesia no pone las bases y no dirige los trabajos de ella; no, la civilización ya no hay que inventarla, ni construir la nueva ciudad en las nubes. Lo ha sido, lo es; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. Sólo se trata de instaurarla y de restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos, contra los ataques siempre renovados de la utopía malsana de la revuelta y de la impiedad: OMNIA INSTAURARE IN CHRISTO”.


Volviendo a las teorías de Le Sillon Pío X comprueba que éste “coloca primordialmente la autoridad política en el pueblo de quien ella procede, después en los gobernantes, de tal manera, sin embargo, que continúa residiendo en aquél”. Ahora bien, León XIII ha condenado formalmente esta doctrina en su Encíclica Diuturnum iflud, del Principado político, donde dice: “gran número de hombres modernos siguiendo las huellas de los que en el pasado siglo se dieron el nombre de filósofos, declaran que todo poder viene del pueblo; que, en consecuencia, los que ejercen el poder en la sociedad no lo ejercen con autoridad propia, sino con una autoridad que el pueblo ha delegado en ellos y bajo la condición de que pueda ser revocada por la voluntad del pueblo, del que ellos la reciben. Completamente distinto es el sentimiento de los católicos quienes hacen derivar de Dios el derecho a mandar, como de su principio natural y necesario”.

 

“Sin duda Le Sillon hace venir de Dios esta autoridad que sitúa primero en el pueblo, pero de tal manera que asciende desde abajo para ir arriba, mientras que en la organización de la Iglesia el poder desciende desde arriba para ir abajo”. Pero además de que es anormal que lo que se delega ascienda, puesto que es propio de su naturaleza descender, León XIII ha refutado por adelantado este intento de conciliación de la doctrina católica con el error del filosofismo. Pues, prosigue: “Importa indicarlo aquí: los que presiden el gobierno de la cosa pública pueden en ciertos casos ser elegidos por la voluntad y el juicio popular, sin repugnancia ni oposición de la doctrina católica. Pero si esta elección designa al gobernante, no le confiere la autoridad de gobernar, no delega el poder, designa a la persona que será investida con él”.

 San Pio  X

San Pío X no teme corregir

“Si el pueblo permanece como detentador del poder —hace observar Pío X— ¿ en qué se convierte la autoridad? Ya no hay ley propiamente dicha, ya no hay obediencia. Le Sillon lo ha reconocido; puesto que en efecto reclama, en nombre de la dignidad humana, la triple emancipación política, económica e intelectual. La ciudad futura para la que trabaja no tendrá ya amos ni servi dores; todos los ciudadanos serán en ella libres, todos camaradas, todos reyes... Una orden, un precepto, sería un atentado a la libertad, la subordinación a una superioridad cualquiera sería una disminución del hombre y la obediencia, una degeneración. ¿Es así, Venerables Hermanos, cómo la doctrina tradicional de la Iglesia nos representa las relaciones sociales en la Ciudad, incluso la má perfecta posible? ¿ Es que toda sociedad de criaturas independientes y desiguales por naturaleza no tiene necesidad de una autoridad que dirija su actividad hacia el bien común y que imponga su ley? Y si, en la sociedad, se encuentran seres perversos (siempre los habrá), la autoridad, ¿no deberá ser tanto más fuerte cuanto más amenazador sea el egoísmo de los malos?“.


Sostener lo contrario, proclama Pío X, “sería engaflarse torpemente sobre el concepto de la libertad”.


¿Habla Le Sillon de justicia social y de igualdad? Ahí también deforma la enseñanza tradicional de la Iglesia, “para él, toda desigualdad de condición es una injusticia o por lo menos una justicia menor”. Principio grandemente contrario a la naturaleza de las cosas, generador de envidias y de injusticia y subversivo de todo orden social.


“Así, la democracia sola inaugurará el reino de la perfecta justicia. ¿No es esto una injuria hecha a las otras formas de gobierno que se relega, de esta manera, al rango de gobiernos de impotentes males menores?”.


Le Sillon tiene una noción de la fraternidad que engloba en la misma tolerancia a todas las ideas “ahora bien, la doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las convicciones erróneas, por muy sinceras que ellas sean, ni en la indiferencia teórica o práctica hacia el error o el vicio en el que vemos sumergidos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejoramiento intelectual y moral, no menos que por su bienestar material”.

 

“Separando la fraternidad de la caridad cristiana así entendida, la democracia, lejos de ser un progreso, constituiría un retroceso desastroso para la civilización”.


En cuanto a la “dignidad humana”, Le Sillon también se hace de ella una “falsa idea”.


“Según él, el hombre sólo sería verdaderamente digno de este nombre el día en el que hubiese adquirido una conciencia clara, fuerte, independiente, autónoma, que pueda prescindir de amo, no obedeciendo más que a sí misma y capaz de asumir y de llevar sin fallo las más graves responsabilidades”.


“He aquí algunas palabras altisonantes con las cuales se exalta los sentimientos de la vanidad humana”.


Haría falta “cambiar la naturaleza humana”. ¿ Acaso los santos, que han llevado la dignidad humana a su más alto grado de exaltación, tenían una dignidad así? Y los hombres sencillos que no pueden subir tan alto y que se contentan con trazar modestamente su surco en el rango que la Providencia les ha asignado, cumpliendo enérgicamente sus deberes en la humildad, la obediencia y la paciencia cristianas, ¿no serían dignos del nombre de hombres, ellos, a quienes el Señor sacará un día de su oscura condición para colocarlos en el cielo entre los príncipes de su pueblo?”.


Respecto a Le Sillon, que se considera “como el instrumento de la sociedad futura”, “los estudios se hacen allí sin director, como mucho, con un consejero. Los círculos de estudio son verdaderas cooperativas intelectuales, donde cada uno es a la vez maestro y alumno (...) el sacerdote mismo, cuando entra allí rebaja la eminente dignidad de su sacerdocio y, por el más extraño cambio de papeles, se hace alumno, se pone a nivel de sus jóvenes amigos y ya no es más que un camarada”.


De ahí la “sorda oposición de los sillonistas a la Jerarquía, y es Pío X, quien dirigiéndose a los obispos, les describe cómo los ven los sillonistas:

“Sois el pasado, ellos son los pioneros de la civilización futura. Vosotros representáis la Jerarquía, las desigualdades sociales, la autoridad y la obediencia, viejas instituciones, a las cuales sus almas enamoradas de otro ideal, no pueden doblegarse”. Se enseña a la juventud “que desde hace diecinueve siglos (la Iglesia) no ha conseguido todavía organizar en el mundo la sociedad sobre sus verdaderas bases; que no ha comprendido las nociones sociales de autoridad, de libertad, de igualdad, de fraternidad y de dignidad humana; que los grandes obispos y los grandes monarcas que han creado y han gobernado tan gloriosamente a Francia no han sabido dar a su pueblo, ni la verdadera justicia, ni la verdadera felicidad, porque rio tenían el ideal de Le Sillon.


“EL SOPLO DE LA REVOLUCIÓN HA PASADO POR AHÍ, y podemos sacar la conclusión de que si las doctrinas de Le Sillon son erróneas, su espíritu es peligroso y su educación funesta”.

 

¿ Cómo ve la Iglesia a Le Sillon? (sic), pregunta ahora Pío X.
“Primero, su catolicismo no se acomoda sino a la forma de gobierno democrático que estima ser la más favorable a la Iglesia, y confundirse por así decir con ella: enfeuda pues su religión a un partido político. No tenemos que demostrar que EL ADVENIMIENTO DE LA DEMOCRACIA UNIVERSAL ES INDEPENDIENTE DE LA ACCIÓN DE LA IGLESIA EN EL MUNDO; ya hemos recordado que la Iglesia ha dejado siempre a las naciones el cuidado de darse el gobierno que ellas estimen más ventajoso para sus intereses (…) existe error y peligro en enfeudar, por principio, el catolicismo a una forma de gobierno”. Por lo demás, no hay sino ver cómo Le Sillon “divide a los católicos, arranca a la juventud e incluso a los sacerdotes y a los seminaristas de la acción simplemente católica y gasta, en balde, las fuerzas vivas de una parte de la nación”. Por lo demás, los sillonistas han fundado “una asociación interconfesional para trabajar en la reforma de la civilización”, luego se trata aquí, de una “obra religiosa en el más alto grado, pues no hay verdadera civilización sin civilización moral y no hay verdadera civilización moral sin la verdadera religión: es una verdad demostrada, es un hecho histórico.


“Pero más extrañas son todavía, espantosas y entristecedoras a la vez, la audacia y la ligereza de espíritu de hombres que se dicen católicos, que sueñan con refundir la sociedad en semejantes condiciones y establecer en la tierra por encima de la Iglesia católica ‘el reino de la justicia y del amor’, con obreros venidos de todas partes, de todas las religiones, o sin religión, con o sin creencia, con tal de que olviden lo que los divide: sus convicciones religiosas y filosóficas, y que pongan en común lo que los une: un GENEROSO IDEALISMO y las fuerzas morales tomadas ‘de donde puedan’. Cuando se piensa en todas las fuerzas, ciencias, virtudes sobrenaturales, que han sido necesarias para establecer la ciudad cristiana, y los sufrimientos de millones de mártires, y las luces de los Padres y de los Doctores de la Iglesia, y la entrega de todos los héroes de la caridad, y una poderosa jerarquía nacida del cielo, y ríos de gracia divina, y todo edificado, enlazado, compenetrado por la Vida y el Espíritu de Jesucristo, la Sabiduría de Dios, el Verbo hecho Hombre, cuando se piensa, decimos, en todo esto, asusta ver cómo se afanan nuevos apóstoles en hacerlo mejor con la puesta en común de un vago idealismo y de virtudes cívicas. ¿ Qué van a producir? ¿ Qué va a salir de esta colaboración? Una construcción puramente verbal y quimérica donde se verá espejear, todo revuelto y en una confusión seductora, las palabras de libertad, de justicia, de fraternidad y de amor, de igualdad y de exaltación humana, todo basado sobre una dignidad humana mal comprendida. Será una agitación tumultuosa, estéril para el fin propuesto y QUE APROVECHARÁ A LOS AGITADORES DE MASAS MENOS UTOPISTAS. SÍ, VERDADERAMENTE, SE PUEDE DECIR QUE Le Sillon ESCOLTA AL SOCIALISMO, CON LA MIRADA FIJA EN UNA QUIMERA.

 Marc Sangnier, estampa

La quimera de Sangnier... Estampilla francesa

“Tememos que haya algo peor aún, el resultado de esta promiscuidad en el trabajo, el beneficio de esta acción social cosmopolita, no puede ser sino una democracia que no será ni católica, ni protestante, ni judía: una religión (pues el sillonisrno, sus jefes lo han dicho, es una religión) más universal que la Iglesia católica reuniendo a todos los hombres, convertidos al fin en hermanos y camaradas en el reino de Dios.


“No se trabaja para la Iglesia, se trabaja para la humanidad”. Le Sillon no es más que “UN MISERABLE AFLUENTE DEL GRAN MOVIMIENTO DE APOSTASÍA ORGANIZADO EN TODOS LOS PAÍSES PARA EL ESTABLECIMIENTO DE UNA IGLESIA UNIVERSAL QUE NO TENDRÁ NI DOGMA NI JERARQUÍA, NI REGLA PARA EL ESPÍRITU NI FRENO PARA LAS PASIONES, y que, bajo pretexto de libertad y de dignidad humana, traería al mundo, si pudiese triunfar, el reino legal de la astucia y de la fuerza y la opresión de los débiles, de los que sufren y trabajan.


“Nos, CONOCEMOS DEMASIADO LOS SOMBRÍOS LABORATORIOS DONDE SE ELABORAN ESTAS DOCTRINAS DELETÉREAS que no deberían seducir a los espíritus clarividentes. Los jefes de Le Sillon no han sabido defenderse de ellas: la exaltación de sus sentimientos, la ciega bondad de su corazón, su misticismo filosófico mezclado con una parte de iluminismo, los han arrastrado hacia un NUEVO EVANGELIO en el cual han creído ver el verdadero Evangelio del Salvador, hasta el punto de que se atreven a tratar a Nuestro Señor Jesucristo con una familiaridad extremadamente irrespetuosa, y que su ideal, estando emparentado con el de la Revolución, NO TEMEN HACER ENTRE EL EVANGELIO Y LA REVOLUCIÓN COMPARACIONES BLASFEMAS, que no tienen la disculpa de haber escapado de alguna improvisación tumultuosa.


“Si Jesús ha sido bueno para los extraviados y los pecadores, no ha respetado sus convicciones erróneas por muy sinceras que pareciesen; los ha amado a todos para instruirlos, convertirlos y salvarlos. Si ha llamado a El para aliviarlos a los que padecen y sufren, no ha sido para predicarles la envidia de una igualdad quimérica. Si ha levantado a los humildes, no ha sido para inspirarles el sentimiento de una dignidad independiente y rebelde a la obediencia. Si su corazón desbordaba de mansedumbre para las almas de buena voluntad, ha sabido igualmente armarse de una santa indignación contra los profanadores de la casa de Dios, contra los miserables que escandalizan a los pequeños, contra las autoridades que abruman al pueblo con pesadas cargas sin poner un dedo para aligerarlas. El ha sido tan fuerte como dulce; ha reñido, amenazado, castigado, sabiendo y enseñándonos que con frecuencia el temor es el comienzo de la sabiduría y que, a veces, conviene cortar un miembro para salvar el cuerpo, en fin, no ha anunciado para la sociedad futura el reino de una felicidad ideal del que sería desterrado el sufrimiento; pero por sus lecciones y por sus ejemplos ha trazado el camino de la dicha posible en la tierra y de la dicha perfecta en el cielo: el regio camino de la cruz. Esto son enseñanzas que estaríamos equivocados en aplicar solamente a la vida individual con vistas a la salvación eterna; son enseñanzas eminentemente sociales, y nos muestran en Nuestro Señor Jesucristo algo más que un humanitarismo sin consistencia y sin autoridad”.


En cuanto a la organización de la Sociedad, Pío X enseña que “LOS MECANISMOS SOCIALES DEBERÍAN ESTAR ORGANIZADOS DE TAL MANERA QUE POR SU ENGRANAJE NATURAL, PARALIZASEN LOS ESFUERZOS DE LOS MALOS E HICIESEN ASEQUIBLE A TODA BUENA VOLUNTAD SU PARTE LEGÍTIMA DE FELICIDAD TEMPORAL”.


Sin duda, desea que los sacerdotes tomen “una parte activa en la organización de la sociedad con este fin” pero los advierte que tengan cuidado de no dejarse arrastrar “en el dédalo de opiniones contemporáneas, por EL ESPEJISMO DE UNA FALSA DEMOCRACIA; que no tomen de la retórica de los peores enemigos de la Iglesia y del pueblo un lenguaje enfático lleno de promesas tan sonoras como irrealizables. Que estén persuadidos que la cuestión social y la ciencia social no han nacido ayer, que en todos los tiempos la Iglesia y el Estado felizmente concertados, han suscitado con este fin fecundas organizaciones; que LA IGLESIA QUE JAMÁS HA TRAICIONADO LA FELICIDAD DEL PUEBLO POR ALIANZAS COMPROMETEDORAS, NO TIENE QUE DESPRENDERSE DEL PASADO Y QUE BASTA CON RECOGER, CON EL CONCURSO DE LOS VERDADEROS OBREROS DE LA RESTAURACIÓN SOCIAL, LOS ORGANISMOS ROTOS POR LA REVOLUCIÓN Y ADAPTARLOS, CON EL MISMO ESPÍRITU CRISTIANO QUE LOS HA INSPIRADO, AL NUEVO AMBIENTE CONTEMPORÁNEO, PUES LOS VERDADEROS AMIGOS DEL PUEBLO NO SON NI REVOLUCIONARIOS, NI INNOVADORES; SINO TRADICIONALISTAS”.


Aprovechando la lección de esta condenación de estas ideas madres de Le Sillon y de la democracia cristiana, Maurras dirá:
“El Pensamiento traza su círculo y si estáis fuera de él os indica sencillamente que estáis fuera de él, que erráis. ‘No os CONOZCO’, ‘YA NO OS CONOZCO’, este es todo el sentido del anatema. Mucho se han compadecido de las víctimas de la sentencia. hoy, debe admirarse de cuanta ayuda era esta sentencia para el innumerable pueblo anónimo al que defendía y afianzaba’’.

 

Siguiendo el consejo de Fogazzaro, Marc Sangnier se sometió. Le Sillon desapareció, pero “es más fácil decretar la desaparición de un espíritu —ha subrayado M. Nel Aris—, que la creación de un espíritu contrario. La obra de saneamiento no puede realizarse más que por una reforma lenta y profunda de las ideas”.

 

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Centenario de la Beatificación de Juana de Arco

centenaire

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Discurso pronunciado por el papa San Pío X el 13 de diciembre de 1908 después de la lectura de los decretos de beatificación de Juana de Arco, Juan Eudes, Francisco de Capillas y Teófano Vénard y sus compañeros.

Agradezco, Venerable Hermano (1), a vuestro corazón generoso el desear verme trabajar el campo del Señor siempre a la luz del sol, sin nubes ni borrasca. Pero Vos y yo hemos de adorar las disposiciones de la Divina Providencia que, después de establecer su Iglesia aquí abajo, permite que encuentre en su camino obstáculos de toda índole y resistencias formidables. La razón es, por otra parte, evidente: la Iglesia es militante y está, en consecuencia, sumida en una lucha continua. Esa lucha hace del mundo un verdadero campo de batalla y de todo cristiano un soldado valeroso que combate bajo el estandarte de la cruz. Esa lucha ha comenzado con la vida de nuestro Santísimo Redentor y no ha de terminar más que con el mismo fin de los tiempos. Así pues, hace falta que todos los días, como los valientes de Judá al volver de la cautividad, rechazar con una mano al enemigo y levantar con la otra las paredes del Templo santo, es decir: trabajar en la propia santificación.

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Nos confirma en esta verdad la misma vida de los héroes de los cuales se ocupan los decretos que se acaba de publicar. Estos héroes llegaron a la gloria no sólo a través de negras nubes y pasajeras borrascas, sino de contradicciones continuas y duras pruebas que llegaron a exigirles por la fe la sangre y la vida.

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No puedo, sin embargo, negar que en este momento grande es mi alegría porque, al glorificar tantos santos, Dios manifiesta su misericordia a una época de gran incredulidad e indiferencia religiosa; pues, en medio del abajamiento general de los caracteres, he aquí que se ofrecen a la imitación estas almas religiosas que en testimonio de la fe dieron la vida; pues, finalmente, esos ejemplos vienen en su mayor parte, Venerable Hermano, de vuestro país, en el que los que detentan los poderes públicos han desplegado abiertamente la bandera de la rebelión y han querido romper a cualquier precio los vínculos con la Iglesia.

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Sí, estamos en una época en la que muchos enrojecen al confesarse católicos, muchos otros odian a Dios, la fe y la revelación, el culto y sus ministros, mezclan en todos sus discursos una impiedad burlona, niegan todo y todo lo tornan en risa y sarcasmos, sin respetar siquiera el santuario de la conciencia. Pero es imposible que ante estas manifestaciones de lo sobrenatural, cualquiera sea su voluntad de cerrar los ojos ante el sol que los ilumina, un rayo divino no termine por penetrar hasta su conciencia y, aunque más no sea por medio del remordimiento, los regrese a la fe.

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Lo que hace aún mi alegría, es que la valentía de estos héroes ha de reanimar los lánguidos y tímidos corazones, temerosos en la práctica de las doctrinas y creencias cristianas y ha de hacerlos firmes en la fe. El coraje, en efecto, no tiene razón de ser si no se apoya en una convicción. La voluntad es una potencia ciega cuando no la ilumina la inteligencia, y no es posible marchar con paso firme entre las tinieblas. Si la generación actual tiene todas las vacilaciones del hombre que marcha a tropezones, es signo patente de que ya no tiene en cuenta la palabra de Dios, llama que guía nuestros pasos y luz que aclara nuestros senderos: Lucerna pedibus meis verbum tuum et lumen semitis meis.

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Habrá coraje cuando la fe esté viva en los corazones, cuando se practique todos los preceptos por ella impuestos; pues la fe es imposible sin obras tanto como imaginar un sol sin luz ni calor. Esta verdad tiene a los mártires que acabamos de celebrar por testigos. No hay que creer que el martirio sea un acto de simple entusiasmo consistente en poner la cabeza bajo el hacha para ir diestro al paraíso. El martirio supone el largo y penoso ejercicio de todas las virtudes. Omnimoda et immaculata munditia.

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Y para hablar de la que os es más conocida que todos los otros -la Doncella de Orleans-, ya en su humilde país natal ya entre la licencia de las armas, se conservó ella pura como los ángeles; fiera como un león entre todos los peligros de la batalla, estuvo llena de piedad por los pobres y los desafortunados. Simple como un niño en la paz de los campos y en el tumulto de la guerra, se mantuvo siempre recogida en Dios y fue todo amor por la Virgen y la santa Eucaristía, como un querubín, bien lo habéis dicho. Llamada por el Señor a defender su patria, respondió a su vocación para una empresa que todos -y ella primero- creían imposible; pero lo que es imposible para los hombres es siempre posible con el socorro divino.

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Que no se exagere, en consecuencia, las dificultades cuando se trata de practicar lo que la fe nos impone para cumplir nuestros deberes, para ejercitar el fructuoso apostolado del ejemplo que el Señor espera de todos nosotros: Unicuique mandavit proximo suo. Las dificultades vienen de quien las crea y las exagera, de quien a sí se confía y no al socorro del cielo, de quien cede cobardemente intimidado por las burlas y risas del mundo: de lo que hay que concluir que, en nuestros días más que nunca, la fuerza de los malos es la cobardía y debilidad de los buenos, y todo el nervio del reino de Satán reside en la blandura de los cristianos.

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¡Oh! Si se me permitiera, como lo hizo en espíritu Zacarías, preguntar al Señor: « ¿Qué son esas llagas en medio de tus manos? » no cabría duda sobre la respuesta: « Me han sido infligidas en casa de los que me amaban », por mis amigos que nada han hecho por defenderme y que, al contrario, se han hecho cómplices de mis adversarios. Y de este reproche que merecen los cristianos pusilánimes e intimidados de todas partes, no puede escaparse un número grande de cristianos de Francia.

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Esa Francia fue llamada por mi venerado predecesor, como lo habéis recordado, Venerable Hermano, la nobilísima nación; misionera, generosa y caballeresca. A su gloria he de agregar lo que escribiera al rey san Luis el papa Gregorio IX:

« Dios, al que obedecen las legiones celestiales, habiendo establecido aquí abajo reinos diferentes siguiendo la diversidad de lenguas y climas, ha conferido a grande número de gobiernos especiales misiones para el cumplimiento de sus designios. Y como otrora prefiriera la tribu de Judá a las de los otros hijos de Jacob, y como la colmara en su largueza de bendiciones especiales, así eligió a Francia y la prefirió a todas las demás naciones de la tierra para proteger la fe católica y la libertad religiosa. Por ese motivo Francia es el reino de Dios mismo y los enemigos de Francia son los enemigos de Cristo. Dios ama a Francia porque ama a la Iglesia que atraviesa los siglos y recluta las legiones de la eternidad. Dios ama a Francia que ningún esfuerzo pudo jamás separar enteramente de la causa de Dios. Dios ama a Francia, donde nunca la fe ha perdido su vigor, donde reyes y soldados no han titubeado en afrontar los peligros y dar su sangre por la conservación de la fe y de la libertad religiosa. » Así se expresa Gregorio IX.

*

Así diréis al regresar a vuestros compatriotas, Venerable Hermano, que si aman a Francia deben amar a Dios, amar la fe y a la Iglesia que es para todos ellos muy tierna madre como lo fuera de vuestros padres. Les diréis que hagan su tesoro de los testamentos de san Remigio, de Carlomagno y de san Luis, testamentos que se resumen en las palabras tan a menudo repetidas por la heroína de Orleans: « ¡Viva Cristo, que es el Rey de los francos! »

*

Sólo bajo este título es Francia grande entre las naciones; bajo esta cláusula es que Dios la protegerá y la hará libre y gloriosa; bajo esta condición, se le podrá aplicar lo que de Israel se dice en los Libros Santos: « Que nadie se ha hallado que insultara a ese pueblo, sino cuando se alejó de Dios».

*

Así pues, no es un sueño sino una realidad lo que, Venerable Hermano, habéis enunciado; no tengo sólo la esperanza, mas la certeza del triunfo completo.

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Moría el Papa mártir de Valencia cuando Francia, después de haber desconocido y negado la autoridad, proscrito la religión, abatido los templos y los altares, exiliado, proscrito y diezmado los sacerdotes, había caído en la más detestable abominación. Dos años no habían pasado de la muerte del que había de ser el último Papa cuando Francia, culpable de tantos crímenes, sucia aún de la sangre de tantos inocentes, volvió en su angustia los ojos al que, elegido Papa por una especie de milagro lejos de Roma, tomó en Roma posesión de su trono. Y Francia imploró, con el perdón, el ejercicio del poder divino que hubiera en el Papa tantas veces rechazado y Francia fue salva. Lo que parece imposible a los hombres es posible para Dios. Me afirma en esta certeza la protección de los mártires que dieron su sangre por la fe y la intercesión de Juana de Arco que, como vive en el corazón de los franceses, repite al cielo sin cesar: « ¡Gran Dios, salvad a Francia! »

* * *

(1) Mons. Touchet, obispo de Orleans.

Fuente: Acta Apostolicsi Sedes, 15 de enero de 1909, págs. 142-145. Traducción: N.L.F. Fuente del texto: P.C.I.  Fuente de imágenes: La Porte Latine.

12 de abril de 2009

Surrexit Christus, alleluia!

-Quem quaéritis in Sepulchro?

-Jesum Nazarenum.

-Surrexit; non est hic.

-¿A quién buscáis en el Sepulcro?

-A Jesús Nazareno.

-Ha resucitado; no está aquí.

“Haec dies, quam fecit Dominus:

exsultemus, et laetemur in ea.”

Este es el día que hizo el Señor:

regocijémonos, y alegrémonos en El.

Feliz y Santa Pascua de Resurrección para todos!

*

10 de abril de 2009

VIA CRUCIS

Via Crucis

por Plinio Corrêa de Oliveira

* * *

I Estación

Jesús es condenado a muerte

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

El juez que cometió el crimen profesional más monstruoso de toda la historia, no fue impulsado a ello por el tumulto de ninguna pasión ardiente. No lo cegó el odio ideológico, ni la ambición de nuevas riquezas, ni el deseo de complacer a ninguna Salomé. Lo movió a condenar al Justo, el recelo de perder el cargo pareciendo poco celoso de las prerrogativas del César; el miedo de crearse para sí complicaciones políticas, desagradando al populacho judío; el miedo instintivo de decir “no”, de hacer lo contrario de lo que se pide, de enfrentar al ambiente con actitudes y opiniones diferentes de las que en él imperan.

*

Vos, Señor, lo mirasteis por largo tiempo con aquella mirada que, en un segundo, obró la salvación de Pedro. Era una mirada en la que se transparentaba vuestra suprema perfección moral, vuestra infinita inocencia y, sin embargo él, Os condenó.

*

Oh Señor, ¡cuántas veces imité a Pilatos! ¡Cuántas veces por amor a mi carrera, dejé que en mi presencia la ortodoxia fuese perseguida y me callé! ¡Cuántas veces presencié de brazos cruzados la lucha y el martirio de los que defienden vuestra Iglesia! Y no tuve siquiera el coraje de darles una palabra de apoyo, por la abominable pereza de enfrentar a los que me rodean, de decir “no” a los que forman mi ambiente, por el miedo de “ser diferente de los otros”. Como si me hubieseis creado, Señor, no para imitaros, sino para imitar servilmente a mis compañeros.

*

En aquel instante doloroso de la condenación, Vos sufristeis por todos los cobardes, por todos los débiles, por todos los tibios... por mí, Señor.

*

¡Jesús mío!, perdón y misericordia. Por la fortaleza de que me disteis ejemplo desafiando la impopularidad y enfrentando la sentencia del magistrado romano, ¡curad en mi la alma la llaga de la molicie!

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

II Estación

Jesús lleva la Cruz a cuestas

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

Se inicia así, mi adorado Señor, vuestra peregrinación hacia el lugar de la inmolación. No quiso el Padre Celestial que fueseis muerto de un golpe fulminante. Vos habríais de enseñarnos en vuestra Pasión, no sólo a morir, sino a enfrentar la muerte. Enfrentarla con serenidad, sin dudas ni flaquezas, caminando hacia ella con el paso resuelto del guerrero que avanza hacia el combate; he ahí la admirable lección que me dais.

*

Frente al dolor, Dios mío, cuánta es mi cobardía. Ora contemporizo antes de tomar mi cruz; ora retrocedo, traicionando el deber; ora, por fin, lo acepto, mas con tanto tedio, tanta molicie, que parezco odiar el fardo que vuestra voluntad me pone sobre los hombros.

*

En otras ocasiones, cuántas veces cierro los ojos para no ver el dolor. Me ciego voluntariamente con un optimismo estúpido, porque no tengo el coraje de enfrentar la prueba, y por eso me miento a mí mismo: “no es verdad que la renuncia a aquel placer se me impone para que no caiga en pecado; no es verdad que debo vencer aquel hábito que favorece mis más arraigadas pasiones; no es verdad que debo abandonar aquel ambiente, aquella amistad, que minan y arruinan toda mi vida espiritual; no, nada de esto es verdad...”, cierro los ojos y tiro a un lado mi cruz.

*

Jesús mío, perdonadme tanta pereza, y por la llaga que la Cruz abrió en vuestros hombros, curad, Padre de las Misericordias, la llaga horrible que en mi alma abrí con años enteros vividos en el relajamiento interior y en la condescendencia para conmigo.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

III Estación

Jesús cae por primera vez

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

¿Entonces, Señor? ¿No Os era lícito abandonar vuestra Cruz? Pues si la cargasteis hasta que todas vuestras fuerzas se agotaran, hasta que el peso insoportable del madero Os lanzara por tierra, ¿no estaba bien probado que Os era imposible proseguir? Estaba cumplido vuestro deber.

*

Que los ángeles del Cielo llevasen ahora por Vos la Cruz . Vos habíais sufrido en toda la medida de lo posible. ¿Qué más habríais de dar?

*

Sin embargo, actuasteis de otro modo y disteis a mi cobardía una alta lección. Agotadas vuestras fuerzas, no renunciasteis al fardo, sino que pedisteis más fuerzas aún, para cargar nuevamente la Cruz. Y las obtuvisteis.

*

Es difícil hoy la vida del cristiano. Obligado a luchar sin tregua contra sí mismo para mantenerse en la línea de los Mandamientos, parece una excepción extravagante en un mundo que se ufana en la lujuria, en la opulencia y en la alegría de vivir. Pesa en nuestros hombros la cruz de la fidelidad a vuestra ley, Señor. Y a veces las fuerzas parecen faltarnos.

*

En estos instantes de prueba, comenzamos a hacer sofismas: ya hicimos cuanto estaba en nosotros. Al final, ¡son tan limitadas las fuerzas del hombre! Dios tendrá esto en cuenta... Dejemos caer la cruz a la vera del camino y hundámonos suavemente en la vida del placer. ¡Ah, cuántas cruces abandonadas a la vera de nuestros caminos, quizá a la vera de mis caminos!

*

Dadme, Jesús, la gracia de quedar abrazado a mi cruz, aun cuando yo desfallezca bajo el peso de ella. Dadme la gracia de erguirme de nuevo siempre que hubiese desfallecido. Dadme, Señor, la gracia suprema de nunca salir del camino por donde debo llegar a lo alto de mi propio calvario.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

IV Estación

Encuentro de Jesús con su Santa Madre

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

¿Quién, Señora, viéndoos en llanto, osaría preguntar por qué lloráis? Ni la tierra, ni el mar, ni todo el firmamento, podrían servir de término de comparación a vuestro dolor. Dadme, Madre mía, un poco por lo menos de ese dolor. Dadme la gracia de llorar a Jesús con las lágrimas de una compunción sincera y profunda.

*

Sufrís en unión a Jesús. Dadme la gracia de sufrir como Vos y como Él. Vuestro mayor dolor no fue el contemplar los inexpresables padecimientos corporales de vuestro Divino Hijo. ¿Qué son los males del cuerpo en comparación con los del alma? ¡Si Jesús sufriera todos aquellos tormentos, pero a su lado hubiera corazones compasivos! ¡Si el odio más estúpido, más injusto, más necio, no hiriese al Sagrado Corazón enormemente más de lo que el peso de la Cruz y los malos tratos herían el Cuerpo de Nuestro Señor! Pero la manifestación tumultuosa del odio y de la ingratitud de aquellos a quienes Él había amado... A dos pasos, estaba un leproso a quien había curado... más lejos un ciego a quien había restituido la vista... poco más allá un alma sufriente a quien había devuelto la paz. Y todos pedían su muerte, todos lo odiaban, todos lo injuriaban. Todo esto hacía sufrir a Jesús inmensamente más que los inexpresables dolores que pesaban sobre su Cuerpo.

*

Y existía algo peor, existía el peor de los males. Había el pecado, el pecado declarado, el pecado protuberante, el pecado atroz. ¡Si todas aquellas ingratitudes fuesen hechas al mejor de los hombres, pero, por absurdo, no ofendiesen a Dios! Más eran hechas al Hombre Dios y constituían contra toda la Trinidad Santísima un pecado supremo. He ahí el mal mayor de la injusticia y de la ingratitud.

*

Este mal no está tanto en herir los derechos del bienhechor, sino en ofender a Dios. Y de tantas y tantas causas de dolor, la que más Os hacía sufrir, Madre Santísima, Redentor Divino, era por cierto el pecado.

*

¿Y yo? ¿Me acuerdo de mis pecados? ¿Me acuerdo por ejemplo de mi primer pecado, o de mi pecado más reciente? ¿De la hora en que lo cometí, del lugar, de las personas que me rodeaban, de los motivos que me llevaron a pecar? Si yo hubiese pensado en toda la ofensa que Os causa un pecado ¿habría osado desobedeceros, Señor?

*

Oh, Madre mía, por el dolor del santo encuentro, obtenedme la gracia de tener siempre delante de los ojos a Jesús sufriente y llagado, precisamente como lo visteis en este paso de la Pasión.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

V Estación

Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la Cruz

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

¿Quién era este Simón? ¿Qué se sabe de él, sino que era de Cirene? ¿Y qué sabe la generalidad de los hombres sobre Cirene, sino que era la tierra de Simón? Tanto el hombre como la ciudad emergieron de la oscuridad para la gloria y para la más alta de las glorias, que es la gloria sagrada, en un momento en que muy otros eran los pensamientos del Cireneo.

*

Él venía despreocupado por la calle. Pensaba tan sólo en los pequeños problemas y en los pequeños intereses de los que se compone la vida corriente de la mayor parte de los hombres. Mas Vos, Señor, atravesasteis su camino con vuestras Llagas, vuestra Cruz, vuestro inmenso dolor. Y a este Simón le tocó tomar posición ante Vos. Lo forzaron a cargar la Cruz con Vos. O él la cargaría malhumorado, indiferente a Vos, intentando volverse simpático al pueblo por medio de algún nuevo modo de aumentar vuestros tormentos de alma y cuerpo; o la cargaría con amor, con compasión, desdeñoso del populacho, procurando aliviaros, procurando sufrir en sí un poco de vuestro dolor, para que sufrierais un poco menos. El Cireneo prefirió padecer con Vos. Y por esto su nombre es repetido con amor, con gratitud, con santa envidia, desde hace dos mil años, por todos los hombres de fe, en toda la faz de la tierra y así continuará siendo hasta la consumación de los siglos.

*

También por mis caminos Vos pasasteis, mi Jesús. Pasasteis cuando me llamasteis de las tinieblas del paganismo al seno de vuestra Iglesia, con el santo Bautismo. Pasasteis cuando mis padres me enseñaron a rezar. Pasasteis cuando en el curso del catecismo comencé a abrir mi alma a la verdadera doctrina católica y ortodoxa. Pasasteis en mi primera Confesión, en mi Primera Comunión, en todos los momentos en que vacilé y me amparasteis, en todos los momentos en que caí y me erguisteis, en todos los momentos en que pedí y me atendisteis.

*

¿Y yo, Señor? Aún ahora pasáis por mí en este ejercicio del vía crucis. ¿Qué hago cuando Vos pasáis por mí?

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

VI Estación

La Verónica enjuga el rostro de Jesús

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

Diríase a primera vista, que jamás hubo mayor premio en la historia. En efecto, ¿qué rey tuvo en las manos tejido más precioso que aquel Velo? ¿Qué general tuvo bandera más augusta? ¿Qué gesto de coraje y dedicación fue recompensado con favor más extraordinario?

*

Sin embargo, hay una gracia que vale mucho más que la de poseer milagrosamente estampada en un velo la Santa Faz del Salvador. En el velo, la representación de la Faz divina fue hecha como en un cuadro. En la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana es hecha como en un espejo.

*

En sus instituciones, en su doctrina, en sus leyes, en su unidad, en su universalidad, en su insuperable catolicidad,

la Iglesia es un verdadero espejo en el cual se refleja nuestro Divino Salvador. Más aún, Ella es el propio Cuerpo Místico de Cristo.

*

¡Y nosotros, todos nosotros, tenemos la gracia de pertenecer a la Iglesia, de ser piedras vivas de la Iglesia!

*

¡Cómo debemos agradecer este favor! No nos olvidemos, sin embargo, de que “nobleza obliga”. Pertenecer a la Iglesia es cosa muy alta y muy ardua. Debemos pensar como la Iglesia piensa, sentir como la Iglesia siente, actuar como la Iglesia quiere que procedamos en todas las circunstancias de nuestra vida. Esto supone un sentido católico real, una pureza de costumbres auténtica y completa, una piedad profunda y sincera. En otros términos, supone el sacrificio de una existencia entera.

*

¿Y cuál es el premio? “Christianus alter Christus”. Yo seré de modo eximio una reproducción del propio Cristo. La semejanza de Cristo se imprimirá, viva y sagrada, en mi propia alma.

*

Ah, Señor, si es grande la gracia concedida a la Verónica, cuánto mayor es el favor que a mí me prometéis.

*

Os pido fuerza y resolución para, por medio de una fidelidad a toda prueba, alcanzarlo verdaderamente.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

VII Estación

Jesús cae por segunda vez

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

Caer, estar tirado en el suelo, quedar a los pies de todos, dar pública manifestación de ya no tener fuerzas, son estas las humillaciones a que Vos Os quisisteis sujetar, Señor, para mi lección. De Vos nadie se compadeció. Redoblaron las injurias y los malos tratos. Y mientras tanto, Vuestra gracia solicitaba en vano, en lo íntimo de aquellos corazones empedernidos, un movimiento de piedad.

*

Aún en ese momento, quisisteis continuar vuestra Pasión para salvar a los hombres. ¿Qué hombres? Todos. Inclusive los que allí estaban aumentado de todas las formas vuestro dolor.

*

En mi apostolado, Señor, deberé continuar aun cuando todas mis obras estuviesen por el suelo, aun cuando todos se unieren para atacarme, aun cuando la ingratitud y la perversidad de aquellos a quienes quise hacer el bien se vuelvan contra mí.

*

No tendré la flaqueza de cambiar de camino para agradarlos. Mis vías sólo pueden las vuestras, esto es, las vías de la ortodoxia, de la pureza, de la austeridad. Mas, en vuestros caminos, sufriré por ellos. Y unidos mis dolores imperfectos a vuestro dolor perfecto, a vuestro dolor infinitamente precioso, continuaré haciéndoles el bien. Para que se salven o para que las gracias rechazadas se acumulen sobre ellos como brasas ardientes, clamando por castigo. Fue lo que hicisteis con el pueblo deicida y con todos aquellos que hasta el fin Os rechazaron.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

VIII Estación

Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

No faltaron entonces almas buenas que percibían la enormidad del pecado que se practicaba y temían la justicia divina.

*

¿No presencio yo algún pecado así? Hoy en día, ¿no es verdad que el Vicario de Cristo es desobedecido, abandonado, traicionado? ¿No es verdad que las leyes, las instituciones, las costumbres son cada vez más hostiles a Jesucristo? ¿No es verdad que se construye todo un mundo, toda una civilización basada en la negación de Jesucristo? ¿No es verdad que Nuestra Señora habló en Fátima señalando todos estos pecados y pidiendo penitencia?

*

Sin embargo, ¿dónde está esa penitencia? ¿Cuántos son los que realmente ven el pecado y procuran señalarlo, denunciarlo, combatirlo, disputarle paso a paso el terreno, levantar contra él toda una cruzada de ideas y de actos, de viva fuerza si fuera necesario? ¿Cuántos son capaces de desplegar el estandarte de la ortodoxia absoluta y sin mancha, en los propios lugares donde impera la impiedad o la piedad falsa? ¿Cuántos son los que viven en unión con la Iglesia este momento que es trágico, como trágica fue la Pasión, este momento crucial de la historia, en que una humanidad entera está optando por Cristo o contra Cristo?

*

¡Ah, Dios mío, cuántos miopes que prefieren no ver ni presentir la realidad que les entra por los ojos! ¡Cuánta calma, cuánto bienestar menudo, cuánta pequeña delicia rutinaria! ¡Cuánto sabroso plato de lentejas para comer!

*

Dadme, Jesús, la gracia de no ser de este número. La gracia de seguir vuestro consejo, esto es, de llorar por nosotros y por los nuestros. No con un llanto estéril, sino con un llanto que se vierte a vuestros pies y que, fecundado por Vos, se transforma para nosotros en perdón, en energías de apostolado, de lucha y de intrepidez.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

IX Estación

Jesús cae por tercera vez

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

Estáis, Señor mío, más cansado, más débil, más llagado, más exangüe que nunca. ¿Qué Os espera? ¿Llegasteis al término? No, precisamente lo peor está por suceder. El crimen más atroz aún está por ser cometido. Los dolores mayores aún están por ser sufridos. Estáis por tierra por tercera vez y, sin embargo, todo esto que quedó atrás no es sino un prefacio. Y he aquí que Os veo nuevamente moviendo ese Cuerpo que es todo él una llaga. Lo que parecía imposible se opera y una vez más Os ponéis de pie lentamente, aunque cada movimiento sea para Vos un dolor más. Estáis, Señor, de pie, una vez más... con vuestra Cruz. Supisteis encontrar nuevas fuerzas, nuevas energías y continuáis. Tres caídas, tres lecciones iguales de perseverancia, cada una más pungente y más expresiva que la otra.

*

¿Por qué tanta insistencia? Porque es insistente nuestra cobardía. Nos resolvemos a tomar nuestra cruz, pero la cobardía vuelve siempre a la carga. Y para que ella quedase sin pretextos en nuestra flaqueza, quisisteis Vos mismo repetir tres veces la lección.

*

Sí, nuestra flaqueza no puede servirnos de pretexto. La gracia, que Dios nunca niega, puede lo que las fuerzas meramente naturales no podrían.

*

Dios quiere ser servido hasta el último aliento, hasta la extenuación de la última energía y multiplica nuestra capacidad de sufrir y de actuar, para que nuestra dedicación llegue a los extremos de lo imprevisible, de lo inverosímil, de lo milagroso. La medida de amar a Dios consiste en amarlo sin medida, dice San Francisco de Sales. La medida de luchar por Dios consiste en luchar sin medida, diríamos nosotros.

*

Yo, sin embargo, ¡cómo me canso de prisa! En mis obras de apostolado, el menor sacrificio me detiene, el menor esfuerzo me causa horror, la menor lucha me pone en fuga. Me gusta el apostolado, sí. Un apostolado enteramente conforme con mis preferencias y fantasías, al que me entrego cuando quiero, como quiero y porque quiero. Y después juzgo haber dado a Dios una inmensa limosna.

*

Pero Dios no se contenta con esto. Para la Iglesia, Él quiere toda mi vida, quiere organización, quiere sagacidad, quiere intrepidez, quiere la inocencia de la paloma, mas también la astucia de la serpiente; la dulzura de la oveja, mas la cólera irresistible y avasalladora del león. Si fuera necesario sacrificar carrera, amistades, vínculos familiares, vanidades mezquinas, hábitos inveterados, para servir a Nuestro Señor, debo hacerlo. Pues este paso de la Pasión me enseña que a Dios debemos darle todo, absolutamente todo y después de haberle dado todo, aún debemos dar nuestra propia vida.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

X Estación

Jesús es despojado de sus vestiduras

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

Todo, sí, absolutamente todo! Hasta vergüenza debemos sufrir por amor a Dios y por la salvación de las almas.

*

Ahí está la prueba. El puro por excelencia fue desnudado y los impuros Lo escarnecieron en su pureza. Y Nuestro Señor resistió a las burlas de la impureza.

*

¿No parece insignificante que resista a la burla, quien ya resistió a tantos tormentos? Sin embargo, esta otra lección nos era necesaria. Por el desprecio de una criada, San Pedro Lo negó. ¡Cuántos hombres habrán abandonado a Nuestro Señor por miedo al ridículo! Pues si hay gente que va a la guerra a exponerse a las balas y a la muerte para no ser escarnecida como cobarde, ¿no es cierto que hay hombres que tienen más miedo a una risa que a cualquier otra cosa?

*

El Divino Maestro enfrentó el ridículo. Y nos enseñó que nada es ridículo cuando está en la línea de la virtud y del bien.

*

Enseñadme, Señor, a reflejar en mí la majestad de vuestro Semblante y la fuerza de vuestra perseverancia, cuando los impíos quieran manejar contra mí el arma del ridículo.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

XI Estación

Jesús es clavado en la Cruz

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

La impiedad escogió para Vos, Señor mío, el peor de los tormentos finales. El peor, sí, pues es el que hace morir lentamente, el que produce sufrimientos mayores, el que más infamaba porque estaba reservado a los criminales más abyectos. Todo fue aparejado por el infierno para haceros sufrir, tanto en el alma como en el cuerpo. Este odio inmenso, ¿no contiene para mí alguna lección? ¡Ay de mí, que jamás la comprenderé suficientemente, si no llegare a ser santo! Entre Vos y el demonio, entre el bien y el mal, entre la verdad y el error, hay un odio profundo, irreconciliable, eterno. Las tinieblas odian a la luz, los hijos de las tinieblas odian a los hijos de la luz, la lucha entre unos y otros durará hasta la consumación de los siglos y jamás habrá paz entre la raza de la Mujer y la raza de la serpiente... Para que se comprenda la extensión inconmensurable, la inmensidad de este odio, contémplese todo cuanto este odio osó hacer. Es el Hijo de Dios que allí está, transformado, según la frase de la Escritura, en un leproso en el cual nada existe de sano, en un ente que se retuerce como un gusano bajo la acción del dolor, detestado, abandonado, clavado en una cruz entre dos vulgares ladrones. ¡El Hijo de Dios! ¡Qué grandeza infinita, inimaginable, absoluta, se encierra en estas palabras! ¡He ahí, sin embargo, lo que el odio osó contra el Hijo de Dios!

*

Y toda la historia del mundo, toda la historia de la Iglesia, no es sino esta lucha inexorable entre los que son de Dios y los que son del demonio, entre los que son de la Virgen y los que son de la serpiente. Lucha en la cual no hay apenas equívoco de la inteligencia, ni sólo flaqueza, sino también maldad, maldad deliberada, culpable, pecaminosa, en las huestes angélicas y humanas que siguen a Satanás.

*

He ahí lo que es necesario que sea dicho, comentado, recordado, acentuado, proclamado y, una vez más, recordado a los pies de la Cruz. Pues somos tales y el liberalismo a tal punto nos desfiguró que estamos siempre propensos a olvidar este aspecto imprescindible de la Pasión.

*

Conocíalo bien la Virgen de las Vírgenes, la Madre de todos los dolores, quien junto a su Hijo participaba de la Pasión. Conocíalo bien el Apóstol virgen que a los pies de la Cruz recibió a María como Madre, y con esto tuvo el mayor legado que jamás fue dado a un hombre recibir. Porque hay ciertas verdades que Dios reservó para los puros, y niega a los impuros.

*

Madre mía, en el momento en que hasta el buen ladrón mereció perdón, pedid que Jesús me perdone toda la ceguera con que he considerado la obra de las tinieblas que se trama a mi alrededor.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

XII Estación

Jesús muere en la Cruz

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

Llegó por el fin el ápice de todos los dolores. Es un ápice tan alto, que se envuelve en las nubes del misterio. Los padecimientos físicos alcanzaron su extremo. Los sufrimientos morales alcanzaron su auge. Otro sufrimiento debería ser la cumbre de tan inexpresable dolor: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonasteis?” De un cierto modo misterioso, el propio Verbo Encarnado fue afligido por la tortura espiritual del abandono en que el alma no tiene consolaciones de Dios. Y tal fue ese tormento, que Él, de quien los evangelistas no registraron ni una sola palabra de dolor, profirió aquel grito lacerante: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

*

Sí, ¿por qué? ¿Por qué, si Él era la propia inocencia? Abandono terrible seguido de la muerte y de la perturbación de toda la naturaleza. El sol se veló. El cielo perdió su esplendor. La tierra se estremeció. El velo del templo se rasgó. La desolación cubrió todo el universo.

*

¿Por qué? Para redimir al hombre. Para destruir el pecado. Para abrir las puertas del Cielo. El ápice del sufrimiento fue el ápice de la victoria. Estaba muerta la muerte. La tierra purificada era como un gran campo devastado para que sobre ella se edificase la Iglesia.

*

Todo esto fue, pues, para salvar. Salvar a los hombres. Salvar a este hombre que soy yo. Mi salvación costó todo este precio. Y yo no regatearé más sacrificio alguno para asegurar salvación tan preciosa. Por el Agua y por la Sangre que vertieron de vuestro divino Costado, por los dolores de María Santísima, Jesús, dadme fuerzas para desapegarme de las personas, de las cosas que me pueden apartar de Vos.

*

Mueran hoy, clavados en la Cruz, todas las amistades, todos los afectos, todas las ambiciones, todos los deleites que de Vos me separaban.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

XIII Estación

Jesús es bajado de la Cruz

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

El reposo del Sepulcro Os aguarda, Señor. En las sombras de la muerte, abrís el Cielo a los justos del limbo, mientras en la tierra, en torno de vuestra Madre, se reúnen unos pocos fieles para tributaros honras fúnebres. Hay en el silencio de estos instantes una primera claridad de esperanza que nace. Estos primeros homenajes que Os son prestados son el marco inaugural de una serie de actos de amor de la humanidad redimida, que se prolongarán hasta el fin de los siglos.

*

Cuadro de dolor, de desolación, mas de mucha paz. Cuadro en que se presagia algo de triunfal en los cuidados indecibles con que Vuestro Divino Cuerpo es tratado.

*

Sí, aquellas almas piadosas se condolían, pero algo en ellas les hacía presentir en Vos al Triunfador glorioso.

*

Pueda yo también, Señor, en las grandes desolaciones de la Iglesia, ser siempre fiel, estar presente en las horas más tristes, conservando inquebrantable la certeza de que vuestra Esposa triunfará por la fidelidad de los buenos, puesto que la asiste vuestra protección.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia

de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * *

XIV Estación

Jesús es puesto en el sepulcro

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

*

Se corrió la piedra. Parece todo acabado. Es el momento en que todo comienza. Es el reagrupamiento de los Apóstoles. Es el renacer de las dedicaciones, de las esperanzas. La Pascua se aproxima.

*

Y al mismo tiempo, el odio de los enemigos ronda en torno del Sepulcro, de María Santísima y de los Apóstoles.

*

Pero ellos no temen. Y dentro de poco tiempo rayará la mañana de la Resurrección. Pueda yo también, Señor Jesús, no temer. No temer cuando todo parezca irremediablemente perdido. No temer cuando todas las fuerzas de la tierra parecieran puestas en manos de vuestros enemigos. No temer, porque estoy a los pies de Nuestra Señora, junto a la cual se reagruparán siempre, y siempre una vez más, para nuevas victorias, los verdaderos seguidores de vuestra Iglesia.

*

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

V. Ten piedad de nosotros, Señor.

R. Ten piedad de nosotros.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

* * * * *

Escrito por el Dr Plinio Corrêa de Oliveira (1908-1995) y traducido de la revista Catolicismo, editora Padre Belchior de Pontes, marzo de 1951, São Paulo, Brasil. Visto en Cruzada Reparadora del Santo Rosario.

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