29 de marzo de 2009

LA IGLESIA OCUPADA – CAPITULO XII

¿LEON XIII DEMOCRATA?

“Los que hoy dicen que todo poder viene del pueblo siguen las huellas de los impíos que, en el pasado siglo, se adornaron con el título de filósofos”...

LEÓN XIII

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"La Iglesia Ocupada" es un libro de Jacques Ploncard d’Assac, publicado por capítulos en Santa Iglesia Militante por Cecilia Margarita de María Thorsoe Osiadacz. Para ver la totalidad de los capítulos publicados puede clickear en LA IGLESIA OCUPADA.

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Un joven prelado italiano en 1830 — El juicio de Gambetta — Algunos textos de León XIII — El Doctor y el diplomático.

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León XIII ha sido uno de los papas más discutidos de la historia contemporánea. Unos y otros han querido tenerle de su parte. ¿De dónde venía esta ambigüedad? ¿Era aparente o real?


Para Maurras, la explicación estaba en la edad del Pontífice:
“Cuanto más pienso en ello —escribía— más necesario me parece tener en cuenta las ideas personales de León XIII, su inclinación por Francia, sin olvidar tampoco la edad del Pontífice con el fin de comprender bien lo que esto significa. No es nada decir que había nacido en 1810 si, al mismo tiempo, no se pone atención en que pertenecía a la generación de Alfred de Musset y de Montalembert, nacidos como él en 1810, de M. de Falloux, nacido en 1811, de Proudhon, nacido en 1809, y que el momento decisivo de su vida intelectual debió ser el año 1848.

CHARLES MAURRASCharles Maurras

“Tenía 38 años, todas sus ideas estaban maduras. Discípulo, pero discípulo ortodoxo de Lamennais, condiscípulo de Lacordaire y de Gerbet, necesariamente debía informarse con avidez de todo lo que hacía Francia en ese momento. Ahora bien, la Segunda República se caracterizaba por dos acontecimientos: el carácter ampliamente religioso del primer movimiento republicano y la intervención romana en 1849; al lado de los cuales, las jornadas de junio, la anarquía y el levantamiento, palidecían extraordinariamente para quien la miraba desde Roma.


“Al joven prelado italiano le debieron impresionar estos dos hechos, consecuencia uno del otro: desaparición de un gobierno disgustado con la Iglesia, advenimiento de una numerosa Asamblea que sintetizaba el espíritu católico de Francia. Habría sido necesario estar en Francia y además seguir los acontecimientos de muy cerca, para descubrir que las Asambleas de la Segunda República fueron muy superficialmente republicanas o no lo fueron en absoluto (los legitimistas habían tomado mucha parte en la Revolución de febrero). El espíritu monárquico dominó la Asamblea legislativa; hacía falta un sentido más vivo todavía de nuestras realidades francesas para observar que este sentimiento católico estaba profundamente impregnado de toda clase de sentimientos, de ideas, de costumbres, de gustos que se llamaban ya conservadores y que se habrían podido llamar nacionalistas”

Veamos, del otro lado, el testimonio de Gambetta. Escribe el 21 de febrero de 1878:

Léon Michel Gambetta, político francés
Léon Michel Gambetta, político francés.

“Hoy será un gran día. De Berlín llega la paz y acaso la conciliación con el Vaticano. Se ha nombrado al nuevo Papa. Es ese elegante y refinado cardenal Pecci, obispo de Perugia, a quien Pío IX había intentado quitar la tiara nombrándole camarlengo. Este italiano, aún más diplomático que sacerdote, ha pasado por todas las intrigas de los jesuitas y de los cleros exóticos. Es Papa, y el nombre de León XIII que ha tomado me parece de buen augurio.

“Saludo este acontecimiento lleno de promesas. El nuevo Papa no romperá abiertamente con las tradiciones y los declaraciones de su predecesor, pero su conducta, sus actos, sus relaciones, valdrán más que los discursos y, si no muere demasiado pronto, podemos esperar un matrimonio de razón con la Iglesia”.


Y el 22 de febrero de 1878:
“Me congratulo infinitamente con este nuevo Papa por el nombre que se ha atrevido a tomar; es UN OPORTUNISTA SAGRADO. ¿Podremos tratar? ¡CHI LO SA!, como dicen los italianos”


Spuller, que estaba en la misma línea que Gambetta, hacía este razonamiento:
“¿Qué dice la historia? Dice que la evolución política y social del catolicismo romano, del cual el Papa León XIIT ha querido ser el iniciador, ha sido descripta y anunciada en sus términos generales, predicha y preconizada en su espíritu de renovación verdaderamente cristiano, saludada en sus sueños y en sus esperanzas por un hombre de genio que el Papa Gregorio XVI ha podido fulminar con sus condenaciones, pero que no deja de ser, a pesar de ello, un vidente y un profeta del futuro; por el gran y desafortunado Lamennais.


“(Pero ahora) no es por el camino de la herejía, no es fuera de la jerarquía.., cuando la transformación, por no decir la Reforma de la Iglesia. . . va a realizarse, puesto que es el mismo jefe de la Jerarquía quien toma la iniciativa del movimiento” .


León XIII, ¿se hizo estas ilusiones?
Se estaría tentado de responder que sí, mirando su política del Ralliement, pero hay que fijarse en que esta política no ha sido jamás, en el espíritu de León XIII, sino una COMBINAZZIONE. No hay que olvidar el resto de su comportamiento que estuvo perfectamente dentro de la Tradición de la Iglesia y hoy estaríamos contentos de encontrar en una pluma contemporánea las ideas sobre la democracia que El mantenía en sus encíclicas.


Lancemos una breve ojeada:

Encíclica Diuturnum illud
Encíclica Diuturnum Illud, de León XIII

En la encíclica Diuturnum illud, León XIII ha indicado perfectamente como, en el siglo XVI, “tantos espíritus se extraviaron por una funesta corriente de nuevas ideas. Desde entonces, se vio a la multitud no solamente reivindicar una parte excesiva de libertad, sino intentar dar a la sociedad humana una base y una constitución arbitrarias con orígenes ficticios. Hoy se va más lejos; buen número de nuestros contemporáneos, siguiendo las huellas de los que en el pasado siglo se dieron el título de filósofos, pretenden que todo poder viene del pueblo; que en consecuencia. . . el pueblo puede siempre retirar a sus mandatarios el poder que les ha delegado”.


“Si la autoridad soberana dimana formalmente del consentimiento de la multitud y no de Dios, principio supremo y eterno de todo poder, pierde a los ojos de los súbditos su carácter más augusto y degenera en UNA SOBERANÍA ARTIFICIAL que tiene por asiento bases inestables y cambiantes, como la voluntad de los hombres de la que se la hace derivar. ¿No vemos también las consecuencias de este error en las leyes? Demasiado frecuentemente, en efecto, en lugar de ser la razón escrita, estas leyes no expresan más que el PODER DEL NÚMERO y la voluntad predominante de un partido político. Así es como se halaga los apetitos culpables de las multitudes y se sueltan las riendas de las pasiones populares, incluso cuando éstas perturban la laboriosa tranquilidad de los ciudadanos, salvo que se recurra después, en casos extremos, a represiones violentas donde se ve correr la sangre”.


“El hombre ha nacido para vivir en sociedad, pues no pudiendo vivir en el aislamiento, ni procurarse lo que es necesario y útil para la vida, ni adquirir la perfección del espíritu y del corazón, la Providencia le ha hecho unirse a sus semejantes en una sociedad tanto doméstica como civil, única capaz de proporcionar lo que hace falta para la perfección de la existencia. Pero como ninguna sociedad podría existir sin un jefe supremo y que imponga a cada uno un mismo impulso eficaz hacia el fin común, resulta de ello que para regir a los hombres constituidos en sociedad, es necesaria una autoridad que, tanto como la sociedad, PROCEDA DE LA NATURALEZA y, en consecuencia tenga a Dios por autor. También resulta de ello que el poder público no puede venir sino de Dios, Dios sólo en efecto, es el verdadero y soberano Dueño de las cosas y todas, cualesquiera que sean, deben necesariamente estarle sometidas y obedecerle; de tal manera que a cualquiera que tenga el derecho de mandar, no le viene este derecho sino de Dios, jefe supremo de todos.


Cualquiera que sea la forma de gobierno, todos los jefes de Estado deben tener totalmente fija la mirada en Dios, soberano Moderador del mundo y en el cumplimiento de su mandato tomarle por modelo y regla”.


“Las teorías modernas sobre el poder político han causado ya grandes males y es de temer que estos males en el futuro lleguen a los últimos extremos (…)”.


Haciendo depender el poder público “de la voluntad del pueblo, se comete primero UN ERROR DE PRINCIPIO y además no se da a la autoridad más que un fundamento frágil y sin consistencia. Tales opiniones son como un estimulante de las pasiones populares que se verán crecer en audacia cada día y preparar la ruina pública abriendo el camino a las CONSPIRACIONES SECRETAS o a las sediciones abiertas. Ya en el pasado, el movimiento que se llama la REFORMA tuvo por auxiliares y por jefes, hombres que por su doctrina DERROCABAN DE ARRIBA A ABAJO LOS DOS PODERES, EL ESPIRITUAL Y EL TEMPORAL; disturbios repentinos, rebeliones audaces, principalmente en Alemania, fueron la consecuencia de estas novedades, y la guerra civil y el asesinato se desataron con tanta violencia que no hubo casi una sola región que no se entregase a las agitaciones y a las matanzas. FUE DE ESTA HEREJÍA de donde nacieron en el siglo pasado la falsa filosofía y lo que se llama el DERECHO MODERNO y la soberanía del pueblo, y esta licencia sin freno fuera de la cual muchos no saben ya ver verdadera libertad”.

LEON XIII FOTO

El papa León XIII.

“Los que hacen proceder la sociedad civil de un libre contrato deben asignar a la autoridad el mismo origen; dicen entonces que cada particular ha cedido su derecho y que todos se han colocado voluntariamente bajo el poder de aquél en el que se han concentrado todos los derechos individuales. El gran error de estos filósofos consiste en no ver lo que sin embargo es evidente: que los hombres no constituyen una raza salvaje y solitaria; que antes de cualquier resolución de su voluntad, su condición natural es la de vivir en sociedad


“Esta convicción arraigada en el espíritu, de que nadie tiene autoridad sobre el hombre, trae como consecuencia que la causa eficiente de la comunidad civil y de la sociedad debe ser buscada, no en un principio exterior y superior al hombre, sino en la libre voluntad de cada uno, y que el poder público emana de la multitud como de su primera fuente; además, lo que la razón individual es para el individuo, (…) la razón colectiva debe serlo para la comunidad en el orden de los asuntos públicos, de ahí que el poder perteneciente al número y la mayoría crean solos el derecho y el deber” .


“A causa de una nueva impiedad, desconocida incluso de los paganos, los Estados se han constituido sin tener en cuenta, ni a Dios, ni al orden establecido por El; ha sido declarado que la autoridad pública no toma de Dios, ni su principio, ni su majestad, ni su fuerza de mando, sino que proviene más bien de la multitud que, estimándose libre de toda sanción divina, no ha soportado estar sometida sino a las solas leyes que ella misma habría traído siguiendo su capricho”.


“En cuanto a la soberanía del pueblo que sin tener en cuenta a Dios se dice que reside por derecho natural en el pueblo, aunque ella sea especialmente apropiada para halagar e inflamar un montón de pasiones, no descansa en ningún fundamento sólido y no podría tener bastante fuerza para garantizar la seguridad pública y el mantenimiento posible del orden”.


Pienso que todo ello es bastante para aclarar la cuestión de un León XIII “demócrata”.


La diplomacia ha podido arrastrarle al paso en falso de la COMBINAZZIONE del “Ralliement”, el Doctor no se ha desviado de la enseñanza tradicional. Esto sólo es lo que importa en la historia de las ideas.

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Parece que se va…!

Lombardi 5

Lombardi, el jesuita portavoz vaticano, dejaría su cargo después del viaje papal a Tierra Santa.

Lombardi 2

Así lo informan el sitio alemán kreuz.net y el italiano Italia oggi, vistos a través de Catholic Churh Conservation y Secretum Meum Mihi. Algunos de sus desatinos los fuimos publicando en diferentes posts. Arrivederci…

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27 de marzo de 2009

Obispo de Porto Alegre: "Han Muerto más Católicos que Judíos en el Holocausto, pero eso no aparece porque los Judíos tienen la propaganda del mundo".

Transcribimos la noticia basada en un post de Fratres in Unum, y luego comentaremos algunas reservas propias en este caso.

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domdadeus “La revista PRENSA, que ya está circulando, publica seis páginas de una entrevista con el arzobispo de Porto Alegre, Mons. Dadeus Grings, que dará que hablar. El reportaje promete controversia. Y habla de sexo sin condón, las células madre, la pedofilia, el fútbol e incluso de la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial. "Han Muerto más Católicos que Judíos en el Holocausto, pero eso no aparece porque los Judíos tienen la propaganda del mundo", dice.

La noticia del periodista Diego Casagrande ya está publicada en su blog, 25-03-2009. La noticia también es resaltada por Rosane de Oliveira, periodista de Hora Cero, 26-03-2009.

El obispo de la Iglesia Católica, Mons. Dadeus va más allá. ¿Cuántos millones de católicos fueron víctimas del Holocausto, 22 millones? Veintidós millones en total. Los judíos se llaman a sí mismos las principales víctimas del Holocausto. Luego refiere de otras etnias que fueron exterminadas, por lo que no hablan.”

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Comentario nuestro: Mi primera reacción fue la de: ¡Qué obispo valiente! ¡”Viva el obispo”! Pero…

Parece que…:

- La diócesis de Porto Alegre (una de las principales colonias judías brasileña) está plagada de sincretismos religiosos.

- que este obispo no parece un ejemplo de ortodoxia religiosa.

- que no se celebra la Misa tradicional, (curiosamente parece que hay una Misa que llaman tradicional en la Diócesis, y no es más que una “Misa gauchesca”)

- y, lo que es peor, este obispo tendría públicos vínculos con la masonería, tal como puede verse (con foto y todo) en una página propia de la Francmasonería, que se puede ver en http://florisbelonetto121.vilabol.uol.com.br/sermacon.htm (ver última nota).

Y nos entró la duda: ¿Qué fines busca Dadeus Grings al hacer estas declaraciones, que sabe traerán mucha repercusión, incluso a nivel papal?

Es cierto que la verdad es tal diga quien la diga. Y que tal vez sea un acto sincero. Pero tampoco podemos obviar la existencia real de complots, sobre todo de los “hermanos tres puntos”. Por ello, preferimos esperar los acontecimientos…

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NUEVO ESCÁNDALO DESATADO POR DECLARACIONES DEL PAPA…

A su regreso a Roma durante una hermosa tarde soleada, el Papa habría dicho a una periodista: « Hoy hace un buen día! ».

Tales palabras han levantado inmediatamente en el mundo entero una inmensa emoción y han alimentado una polémica que no cesa de aumentar. Se sugiere como solución de la crisis, POR TODAS PARTES, modernizar la estructura jerárquica de la Iglesia (obsoleta ya que viene desde su fundación) para que sean los Parlamentos episcopales quienes tengan la decisión última de lo que pueda ser decidido y/o expresado por el Papa.

He aquí algunas de las reacciones:

El alcalde de Burdeos: "En el mismo momento en que el Papa pronunciaba estas palabras, llovía a cántaros en Burdeos!. Esta contra-verdad, cercana al negacionismo, demuestra que el Papa vive en un estado de autismo total. Lo cual arruina aún más, por si fuera necesario, el dogma de la infalibilidad pontificia! Este Papa se vuelve un problema"

El gran Rabino de Francia: "Como puede alguien pretender que aún pueda hacer buen tiempo después del holocausto".

El Titular de la cátedra de astronomía del Colegio de Francia: "Al afirmar sin matices ni pruebas objetivas que hoy hace buen tiempo, el Papa testimonia una vez más el desprecio bien conocido de la Iglesia por la Ciencia, que combate sus dogmas desde siempre. ¿Puede existir algo más subjetivo y más relativo que ésta noción de "buen tiempo"? ¿Sobre qué experimentos indiscutibles se apoya? Los meteorólogos y los especialistas de la cuestión no han llegado a ponerse de acuerdo en el ultimo Coloquio Internacional de Caracas. Y ahora Benedicto XVI pretende zanjar la cuestión ex cátedra. ¡Qué arrogancia! ¿Acaso veremos pronto encenderse las hogueras para todos los que no admitan sin reserva éste nuevo decreto?".

La Asociación de Victimas del Cambio climático: "¿Cómo no ver en ésta provocadora declaración un insulto hacia todas las víctimas pasadas, presentes y futuras de los caprichos del clima: inundaciones, tsunamis, sequías? Esta aceptación del "tiempo que hace" muestra claramente la complicidad de la Iglesia con los fenómenos destructores de la humanidad, lo cual no puede más que alentar a todos aquellos que contribuyen al recalentamiento del planeta, quienes podrán de ahora en adelante prevalerse del aval del Vaticano".

El Consejo representativo de las Asociaciones Negras: "El Papa parece olvidar que cuando en Roma luce el sol, toda una parte del planeta permanece sumergida en la oscuridad. ¡He aquí un signo intolerable de su desprecio hacia la mitad negra de la humanidad!".

La Asociación feminista Las Lobas: "¿Porqué dice el Papa que hoy está bueno (el tiempo -en masculino-) y no que hoy está buena (la temperatura)? Una vez más el Papa muestra su apego a los principios más retrógrados (que ya habían sido superados por la posmodernidad y arremete contra la legitima causa de las mujeres. Da pena ver que en pleno 2009 mantenga tal posición discriminadora impidiéndoles, además, acceder al sacerdocio! Estamos ante un pecado contra la humanidad"

La Liga de los derechos del Hombre: "Este tipo de declaraciones sólo sirven para ofender profundamente a todas las personas que contemplan la realidad con una mirada distinta a la del Papa. En particular pensamos en las personas hospitalizadas, en los prisioneros cuyo horizonte se limita a cuatro paredes, y también en todas las víctimas de enfermedades raras los cuales no pueden percibir con sus sentidos el estado de la situación atmosférica. En tales declaraciones existe sin duda una voluntad de discriminación entre el "buen tiempo", tal que debería ser percibido por todos, y todos aquellos que perciben las cosas de otra manera. Nuestra asociación piensa denunciar sin tardanza al Papa ante la justicia".

En Roma algunos miembros de la Curia intentan atenuar las declaraciones del Papa, alegando su avanzada edad y también el hecho de que posiblemente sus palabras no hayan sido bien comprendidas. Pero ciertamente el tiempo está bueno para algunas cosas y no para otras según declararon, "en apoyo" al Papa, las conferencias de los Obispos que sin embargo declaran que no fueron consultadas previamente para que el Papa pudiera expresarse correctamente sobre este tema y otros más; "se ve, dice una declaración de un alto Dicasterio para la unión de Meteorólogos, que el responsable de la mala comunicación con los obispos fue el Cardenal Presidente de la Comisión Pontificia para el Clima, quien asesoró mal al Papa que no consultó con otras oficinas de la Curia y lo hizo decir lo que no debía decir." Pero hasta el momento presente dichas tentativas no están teniendo éxito y las protestas crecen en la prensa del mundo mundano -laico- de todo el mundo que está alarmado ante la posibilidad de que se siga diciendo, como se decía dogmáticamente en todos los siglos pasados, que el sol sale por oriente coartando, de manera oscurantista, la libertad dada los que sufren sus rigores en la piel, y que están convencidos que deben al fin cambiar y evolucionar los fenómenos meteorológicos y no pretender que el sol se comporta como creían los filósofos de la Edad Media y sus Concilios Dogmáticos.

(Correo electrónico que circula, y que nos ahorró de traducir un lector del blog, a quien agradecemos).

26 de marzo de 2009

La insólita respuesta alemana

zollitsch Tras las críticas de la FSSPX a la hostilidad de los obispos alemanes (ver aquí y aquí), llegó la reacción alemana. ¿Ud. esperaba alguna respuesta con fundamentos de peso? Bueno, lo que hay es esto…: el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el arzobispo Robert Zollitsch, (el pelado prelado que está brindando en la foto) acusó a la FSSPX de atacar y reducir "nuestra comprensión de la democracia" (SIC). ZOLLLITSCH

No, eso no es todo. Hay más.

"La idea de un Estado católico para nosotros es obsoleto" (SIC), dijo el arzobispo, con miras a la actitud de la FSSPX (es el mismo de la segunda foto, si).

Tormentas de risa por el pelado prelado. El Arzobispo claramente debe tener un curso rápido sobre la enseñanza de Santo Tomás de Aquino sobre el gobierno. Y si no da para tanto, al menos disimular fundamentar un poquito más se vería mejor…

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Fuentes: domradio y Catholic Church Conservation

El “gran sufrimiento” del arzobispo de París

Vingt-Trois y Gran Rabino “El "Caso Williamson", que surgió en el curso del levantamiento de la excomunión de los cuatro obispos FSSPX, ha causado "gran sufrimiento" - y "no sólo entre nuestros hermanos judíos, sino también en muchos católicos", dijo el arzobispo de París, Cardenal André Vingt-Trois, en la inauguración de una exposición francesa sobre el Holocausto en el Museo de la Herencia Judía (MJH) en Nueva York. Obispos de varios países asistieron a la inauguración. Para ser un cristiano católico, es radicalmente incompatible la negación del Holocausto", dijo Vingt-Trois.

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Fuentes: kathweb y Catholic Church Conservation

Correo

A pesar de algunos enemigos que nos hemos ganado, el estar en la blogósfera o Internet en general, me ha sabido traer a mi conocimiento mucha gente valiosa. Como la que me ha escrito este correo, que transcribo guardando el anonimato, con el fin de que puedan ustedes también rezar por estas intenciones. Gracias.

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HASTA EL CIELO

“Te escribo para agradecer tu amistad, aunque hace poco que te he conocido virtualmente. Estoy escribiendo a las personas que en algún momento me han ayudado y quiero despedirme de todas, entre las cuales estás tú. Darte la enhorabuena por tu trabajo y por haber rezado por mi amiga P., mi compañera de radioterapia. Dentro de una semana van a abrirme otra vez porque tras seis meses de radio, el resultado no es el que se esperaba. No quiero que pidas que salga bien la operación sino que, me conceda Dios lo mejor para mi Salvación y si me toca irme, que mi madre tenga paz en su corazón, yo estoy bien pero mi madre es quien lo está llevando peor. Si no te vuelvo a escribir es que Él me ha llamado. Gracias por tus oraciones, Dios te bendiga. Y nunca olvides que con Dios los limones de la vida se pueden convertir en limonadas. Dios te bendiga. M.”

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Investigador de Harvard y estudiantes africanos coinciden con el Papa

- Investigador de Harvard coincide con el Papa sobre los preservativos en África green

Edward Green, de la Universidad de Harvard

Es Edward Green, una autoridad científica de la Universidad de Harvard, quien explicó que los preservativos no solo no funcionan correctamente sino que podrían estar "exacerbando el problema" en África. El experto recordó que cuando la epidemia del SIDA atacó África, la "industria" comenzó a usar la enfermedad con el doble propósito de desarrollar una estrategia de marketing para lograr más financiamiento para la distribución de preservativos. De esta manera, "un dispositivo usado (por la industria) en un segundo o tercer grado para evitar embarazos no deseados" se convirtió en "nuestra mejor arma contra el SIDA", sostiene Green. (Ver noticia completa)

- Estudiantes de África convocan a manifestación Pro-Papa

Un comité de estudiantes africanos residentes en Roma convocó para el próximo domingo, poco antes del Ángelus, una manifestación en la plaza de San Pedro para expresar solidaridad al Papa por su mensaje en África y por sus afirmaciones sobre la lucha al Sida. (Ver noticia completa)

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LA IGLESIA OCUPADA – CAPITULO XI

LA DEMOCRACIA CRISTIANA

Cuando la insolencia del hombre ha rechazado a Dios obstinadamente, Dios le dice al fin:
“Hágase tu voluntad” y deja caer la última plaga. No es la peste, no es la muerte; es el hombre. Cuando el hombre es entregado al hombre, entonces se puede decir que conoce la ira de Dios.

LOUIS VEUILLOT

Tenemos un partido de innovadores que está
inventando la Iglesia.

ARTHUR LOTH

La Vérité, 23 de septiembre de 1896
Los periódicos no deberían aparecer más que
en blanco.

MONS. D’HULST

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"La Iglesia Ocupada" es un libro de Jacques Ploncard d’Assac, publicado por capítulos en Santa Iglesia Militante por Cecilia Margarita de María Thorsoe Osiadacz. Para ver la totalidad de los capítulos publicados puede clickear en LA IGLESIA OCUPADA.

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¿Qué perturbación es ésta? — ¿Democratizar a los católicos o cristianizar a los demócratas? — L’Etape de Paul Bourget — Abandono del orden corporativo — Las tres tendencias de la democracia cristiana — Un debate entre L’Univers y la Gazette de France — El becerro de oro — En todas las épocas hay personas que creen que todo comienza con ellos — Una sociedad de propaganda democrática — El padre Garnier — La ciudad dormida — León XIII reacciona — La palabra y la cosa.

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¿Cuál es la perturbación que invade la Iglesia a finales del siglo XIX?
La Sociedad se organiza sobre bases que ya no son las bases cristianas. Las ideas de la Revolución de 1789 ganan al mundo. Ante tal situación, dos actitudes son posibles: resistir o adaptarse.
Resistir, quiere decir sostener las fuerzas políticas que tienen por objeto la restauración de la Sociedad sobre sus bases tradicionales; adaptarse, quiere decir buscar coexistir con principios opuestos.
Las ideas coexisten difícilmente. En estas situaciones siempre hay un vencido.
La Iglesia, cuya doctrina servía de medida a la civilización occidental, era invitada a conciliar su doctrina con la de la Revolución.
Buscar un compromiso con el error, ¿no es, al mismo tiempo, comprometer la verdad? Y si uno sigue este camino ¿hasta dónde le llevará?


El compromiso político de los católicos tenía una importancia considerable. Literalmente podían modificar el “sentido de la historia”. ¿Iban a hacer frente resueltamente al sistema demoliberal, como Roma no había cesado de aconsejarles desde la Revolución, luchar por la restauración de un orden social, corporativo, jerarquizado, conforme a la Tradición, partiendo del principio de que lo que una propaganda había deshecho, otra propaganda podía restaurarlo? O bien, ¿iban a entrar en el sistema democrático liberal, aceptar no ser más que un elemento de él y no contar en los destinos del país más que por su peso electoral? Y, aún así, en el platillo de esta balanza electoral, donde aceptarían ver pesar la existencia o la no existencia de Dios, ¿qué programa, qué doctrina política social iban a poner?

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Desde 1893, un patrón del norte, M. Léon Harmel convocaba cada año un Congreso Obrero Católico. El primero había reunido un centenar de participantes, el segundo seiscientos y se había decidido la creación de “Uniones Democráticas” departamentales.

Léon Harmel, reformista

M. Léon Harmel, reformista.

Fijemos desde ahora la corriente del pensamiento de la que va a salir la democracia cristiana: en primer lugar, en el plano de la estructura de la sociedad, Léon Harmel ha hecho triunfar la tendencia reformista contra la tendencia del sistema corporativo que preconizaba reformas de estructura. El principio de la sociedad capitalista liberal no se pone en duda.
En Lyon, en 1893, un grupo de jóvenes católicos lanza un semanario: La France Libre, que preconiza una democracia cristiana, por lo demás violentamente antisemita, su primer congreso fue preconizado por Edouard Drumont, autor de la France juive.
En 1897, ponen las bases de un “Consejo Nacional de la Democracia Cristiana” que dispone de numerosos diarios para difundir sus ideas: La Croix, L’Univers, Le Peuple Français, La Justice Sociale, La France Libre.
Albert de Mun captó todo el peligro de la organización en partido político de una fracción de los católicos:

ALBERT DE MUNAlbert de Mun, intenta corregir el error en vano.

“Temo —escribía— que arrastrados por la acción política, por el ardor de las polémicas y la agitación de las necesidades públicas, perdáis un poco de vista lo que tendría que ser a mis ojos el principal objeto de vuestras preocupaciones, la organización profesional y las obras sociales (…) hacéis demasiada política”.
Esta lamentable orientación tomada a finales del siglo XIX, va a tener como consecuencia que la democracia cristiana hará mucho más por DEMOCRATIZAR a los católicos, que por CRISTIANIZAR A LOS DEMÓCRATAS.


Por la posición que han adoptado, los demócratas cristianos van a verse empujados a tomar con demasiada frecuencia “como adversario principal la antidemocracia de sus hermanos católicos”, singulares “convertidores”, pronto ganados para los mismos odios de sus aliados políticos.
El padre Paul Naudet había trazado las líneas generales del programa de la democracia cristiana con ocasión de un discurso pronunciado en Lieja el 6 de agosto de 1893:
“Desde el punto de vista político —declaró— los demócratas cristianos reclaman una organización normal del sufragio universal (...) el referéndum permitirá a la nación juzgar por sí misma y sin apelación, de sus más graves intereses”.
Los demócratas cristianos abandonaban la noción de un orden establecido por Dios para ligarse a un orden establecido por la ley del Número.

Paul Charles Joseph BourgetPaul Charles Joseph Bourget

En L’Etape (La Etapa), Paul Bourget, ha reflejado admirablemente este drama: Jean Monneron un incrédulo en vías de conversión choca con un sacerdote demócrata, el padre Chenut, que ve en el Evangelio el espíritu de la divisa republicana: Libertad, Igualdad, Fraternidad. Monneron, que viene precisamente de este lado, le desengaña: él ve en el Evangelio otra divisa: Disciplina, Jerarquía, Caridad.
—“No hay contradicción entre los dos programas —dice el sacerdote.
—“Para usted no, Padre —respondió Jean—, porque Ud. admite la Iglesia, y por consiguiente el orden Romano que ella ha trasladado al orden espiritual pero, para los que no lo admiten, la primera de estas dos divisas es la anarquía. Peor, es la anarquía armada de principios”.
Monneron hablaba con Pío IX que había establecido firmemente esta verdad política, moral y religiosa sobre Ia cual hay que sostenerse como sobre una roca:
“No es cierto que la voluntad del pueblo, manifestada por la opinión pública o de cualquier otra manera, constituya la ley suprema, independiente de todo derecho divino o humano”.
Monneron veía, como Louis Veuillot, la espantosa tiranía que se encuentra al final de esta aparente libertad:

Louis Veuillot 3Louis Veuillot, lo veía claro.

“Cuando la insolencia del hombre —decía Veuillot— ha rechazado obstinadamente a Dios, Dios le dice al fin:
‘Hágase tu voluntad’ y deja caer la última plaga. No es el hambre, no es la peste, no es la muerte; es el hombre. Cuando el hombre es entregado al hombre, entonces se puede decir que conoce la ira de Dios”.
Al deslizamiento en el terreno político, preparado por la democracia cristiana, iba a corresponder un deslizamiento en el plano social. La democracia cristiana tiende a desprenderse de una concepción general de la sociedad y cae en el OBRERISMO. Se pierde de vista el conjunto para encerrarse en lo particular.
En 1893 tiene lugar el primer Congreso sindicalista cristiano en Reims. Esto era adoptar los métodos socialistas, pero sin poder quedarse en la lógica del sistema, y esta contradicción, que va a dominar el movimiento obrero cristiano, lo conducirá a aliarse con la dialéctica marxista, pues todo movimiento de clases tiende necesariamente a insertarse en una visión marxista del mundo.


La primera consecuencia de este Congreso de 1893 fue la de dar un duro golpe a los sindicatos mixtos pre-corporativos. Léon Harmel se ha pasado del lado del sindicato de clases. Leclerq funda uno de ellos entre los obreros metalúrgicos de Lille. Su periódico se llamará:
Le Peuple. Ya tenemos esta oposición entre “el pueblo” y ¿qué?, ¿la élite?, ¿los patronos’? Todavía no está definido, pero ya existe la promesa de un antagonismo.
Le Peuple se convertirá en el órgano de la Unión Democrática del Norte y el padre Six funda su revista:
la Démocratie-chrétienne. En los años 1894-95, surgen un poco por todas partes “Uniones Democráticas”. La idea es la de un partido obrero cristiano que se podría oponer al partido socialista. Idea generosa, pero se está en el terreno del adversario; los demócrata cristianos se han casado con el siglo y se han encontrado después en el lecho de la Revolución.
Desde sus primeros pasos, la democracia cristiana se encuentra repartida en tres tendencias:
Primero está la tendencia antiliberal, todavía fuertemente teñida de espíritu corporativo, que ha leído a Drumont y ha tomado conciencia del mecanismo de expoliación de la plutocracia. Es violentamente antisemita. Buen número de sus partidarios se volverán a encontrar en la Ligue Antisémitique, y más tarde en L’Action Française.


La segunda tendencia, puramente caritativa, que expresa el verdadero pensamiento del Papa, acabará por perder toda influencia en provecho de la tercera tendencia, la de los demócratas obreros que se complacen en las alianzas con la izquierda y acabarán por triunfar, clasificando definitivamente el movimiento demócrata cristiano a la izquierda.
Algunos se inquietan por ello, como el padre Garnier que abandonará la política y lanzará la LIGUE DE L’EVANGELIQUE, lo que le valdrá esta curiosa observación de M. Vaussard en su Histoire de la démocratie chrétienne (Historia de la democracia cristiana), que el abate era “en el fondo, más clerical que demócrata”.
Aceptando el liberalismo democrático, los demócrata cristianos se condenaban a aceptar la lucha de clases que nace necesariamente del enfrentamiento de intereses divergentes, libremente abandonados a proseguir su antagonismo, mientras que el sistema corporativo, lo evita fundando los diferentes intereses en el único, el de la profesión y, en el plano orgánico del Estado, basando el conjunto de los intereses profesionales en el interés nacional.
El sindicalismo democrático iba a reforzar las contradicciones internas de la sociedad democapitalista.

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“No, realmente no —reconocerá el padre Dabry en 1904—, el Papa no había mandado ser republicano ni teórica, ni prácticamente. Había declarado y afirmado abiertamente que se podía serlo. Esto era un cambio enorme porque hasta entonces se había sostenido que república y catolicismo no concordaban” ‘.
Los curas demócratas de fines del siglo XIX se imaginaban ingenuamente que “la democracia es el fruto de la evolución histórica” y se alegraban de ello, pues les parecía conforme a la igualdad y la fraternidad evangélicas. “El advenimiento de la democracia —declara el padre Gayraud—, considerado en sí mismo y abstracción hecha de las causas inmediatas que lo han traído, es el término de la evolución social comenzada en el mundo por la proclamación del dogma de la divina fraternidad”.
En el plano social, se oponen a los social cristianos corporativistas como La Tour du Pin y de Mun, porque, nos lo dice M. Dansette —y esto es muy importante— “rechazan la jerarquía”.

Democracia
La idea democrática lleva consigo la negación de la idea de jerarquía y por eso mismo funda el poder en la masa indiferenciada. Así la Iglesia, en el momento en que comprueba que ha perdido el beneplácito de la mayoría del cuerpo electoral que envía regularmente a la Cámara de diputados mayorías anticlericales, juega su futuro con la democracia.
Si la democracia cristiana puede concebirse, es a partir de una sociedad cristiana en la cual la unidad de fe sería el fundamento del acuerdo entre los dirigentes; pero emprender la acción contraria, a partir de una sociedad hostil a la concepción cristiana del mundo y someterse a la ley del Número es suicida.


León XIII tiene miedo. Ha querido romper la alianza secular del Trono y del Altar para atraerse a la República y he aquí que se deriva hacia una identificación de la Iglesia y de la Democracia. No es eso lo que quería. Lo dice en enero de 1901 en la encíclica Graves de communi donde se afana en retirar todo sentido político a la expresión democracia cristiana, para no dejarle más que el “de una beneficiosa acción religiosa en el pueblo”.
Pero la moda entre el clero joven está por la democracia. La preparación de las elecciones, las campañas electorales permiten publicar periódicos, hacerse conocer. Se mezcla en ello una ingenua vanidad de sacerdote joven, feliz de tener un auditorio más amplio que en su homilía, aunque algo menos puro también, y así poder tratar de igual a igual con los obispos desde las columnas de su periódico. El padre Naudet tiene su Justice Sociale, el padre Davry su Vie Catholique, el padre Garnier su Peu- ple Français. Cuando al primero se le prohíbe su periódico por el obispo Périgueux, replica: “Un solo obispo es poco”. El arzobispo de Rennes sigue el ejemplo del de Périgueux, el padre Naudet se enfada: “Monseñor, el arzobispo de Rennes ha creído acaso que se nos podía tratar como a pobres vicarios a quienes se habla desde arriba y a quienes obligan a inclinarse profundamente porque se tiene su destino entre las manos. Monseñor, el arzobispo de Rennes, se ha equivocado, no somos vicarios sin categoría”.


Evidentemente, Roma debía intervenir y condenar a los padres Naudet y Davry; pero como sucede siempre en estas ocasiones, un movimiento había nacido, se había lanzado una idea que, por su novedad y hasta por su escándalo, iba a hacer vibrar a los seminaristas y a la juventud. La política del “Ralliement” —“sólo por un momento”— había desencadenado fuerzas insospechadas, había transformado la Iglesia, como decía La Vérité Française, en “sociedad de propaganda democrática”.
Se comenzaban a oír extraños sermones en ciertas iglesias, tal como el que dejó estupefactos a los fieles de la basílica del Sacré-Coeur, el 8 de mayo de 1894:
“Tú, Democracia, ¿escucharás a Lourdes, al Sagrado Corazón, a Juana misma que viene a invitarte a la consagración en nombre de Dios? Pero para que sea el Pueblo-rey de parte de Dios, hace falta que haya recibido de Dios la consagración de los reyes. Pero bien veo la corona sin heredero, como en tiempos del Delfín; busco sobre tu frente ¡oh Pueblo!, la unción del santo crisma, busco la consagración de los reyes y no la veo aún. Vamos, deprisa! Apresuremos el día de la consagración como Juana de Arco y, terminada la consagración, Francia será salvada. Mas, ¿cómo se puede consagrar a un pueblo? ¿Hay que convocarlo en Reims? No, la cabeza de un pueblo está en su capital; y su frente es este monumento que domina su cabeza... es la basílica del Sacré-Coeur... he aquí la frente de la Democracia francesa... el día de la consagración del Voto Nacional, ¡será el día de la consagración de la Democracia!“.


“He aquí —escribirá el cardenal Billot— un nuevo tipo de sacerdote, el sacerdote laico, despojado de su carácter divino, armonizando con el siglo su predicación, su enseñanza, su ministerio y su conducta”.
Cuando se examina hoy el fárrago de libros, de artículos y de discursos que han puesto frente a frente a los católicos en este fin del siglo XIX, en relación con la idea democrática, no podemos dejar de pensar que todo este papel, toda esta tinta, todo este talento hubiesen estado mejor empleados en la conversión de los pecadores.
Las divisiones fueron profundas, cada clan tuvo su prensa, sus autores. Ya no se podía decir: los católicos.
Había que precisar cuáles.

Eugène VeuillotM. Eugène Veuillot: ¿Qué es la democracia?

“¿Qué es la democracia? —preguntaba M. Eugène Veuillot en L’Univers—, ¿es el desorden, la demagogia, el socialismo, el radicalismo, la revolución? No. No es necesariamente la República, es una forma de gobierno, una organización política donde el elemento popular, ACTUANDO SEGÚN UNAS REGLAS Y UNAS INSTITUCIONES DETERMINADAS, es preponderante y dispone en principio del poder”.

A lo que el editorialista de la Gazette de France respondía: “El elemento popular, dice (M. Eugène Veuillot) que actúa según ‘unas reglas’, ‘unas instituciones determinadas’.
“Se abstiene de definir estas reglas, de dar a conocer la fuente, el origen, el principio de ellas.
“Ahora bien, todo está ahí. Esta es la cuestión.
“La Democracia tiene por base el ‘Número soberano’, que CREA el Derecho, lo transforma a su manera y por consiguiente, lo cambia.
“El juego democrático es el Poder Pagano, ateo por excelencia, porque es la misma negación de la Ley Divina.
“La Democracia descansa sobre los Derechos absolutos del Hombre que ha sustituido a los Derechos de Dios y por consiguiente de la Iglesia.
“Mientras los cristianos repiten que todo poder viene de Dios, los demócratas proclaman que todo poder viene del Hombre y está formulado por el Número”.
El editorialista de la Gazette de France añadía, no sin ironía:
“Mientras Moisés escribía la Palabra de Dios, Aarón aplicaba el principio democrático, confeccionando un Becerro de Oro por deseo del Número y para el cual cada uno llevaba una parte del metal con el que debía ser fundido el dios de la Democracia, el dios de la multitud, de la mayoría”.

El becerro de oroEl becerro de oro, una de las primeras expresiones democráticas.

Arthur Loth siempre en la avanzada tomaba el asunto bajo otro ángulo:
“Tenemos —escribía— un partido de innovadores que está inventando la Iglesia. A algunos de los que escriben en los periódicos, reforzados por curas demócratas, se les ha ocurrido que el clero debe acercarse al pueblo. Verdaderamente, ¡vaya descubrimiento después de dieciocho siglos de cristianismo! Pues, ¿qué ha hecho la Iglesia durante todo este tiempo? Se diría que ha nacido ayer, que proviene de ciertos movimientos de la opinión, de cierta evolución que hemos visto producirse ante nuestros ojos. En todas las épocas hay personas que creen que todo comienza con ellas... Sí, hay que acercarse al pueblo y la Iglesia no ha hecho más que eso desde que existe. Sí, hay que acercarse al pueblo, y la historia de los progresos del Evangelio en el mundo no es sino la historia de toda clase de actuaciones de la Iglesia acerca de los pueblos, cerca de los individuos. ¿Es éste acaso un programa nuevo? Y, ¿ por qué toman aires de innovar, de predicar la reforma proclamándolo a toda voz, como si hubiese en el clero, entre los católicos, un partido que no estuviese de acuerdo en que hay que acercarse al pueblo Pero (para los innovadores) acercarse al pueblo no es como se ha creído hasta aquí, predicar, instruir, exhortar, administrar los sacramentos, rezar, dar buen consejo, practicar la caridad, hacer el bien en todas sus formas acercarse al pueblo, es (se nos sigue diciendo hoy) correr las calles, las plazas y las salas públicas.


“Sea, admitamos eso también. Pues, ¿quién ha pretendido jamás que el sacerdote debiera encerrarse en la sacristía y en su presbiterio; que el laico debiera limitarse a lamentarse al pie del altar de las desgracias de los tiempos? ¡Que se ensanche el campo de acción de los sacerdotes y de los fieles, nada mejor! pero, ante todo los reformadores deberán inspirarse en el verdadero espíritu del Evangelio, penetrarse del carácter sobrenatural del cristianismo, actuar más según la gracia que según la naturaleza, y no desear nada que no sea conforme a la divina institución de la Iglesia y que no encaje con el carácter apostólico del celo. También deberán tener en cuenta las dificultades de los tiempos. Se olvida demasiado que la Iglesia sufre todavía en Francia las terribles consecuencias de la Revolución, a la que desgraciadamente han contribuido demasiados eclesiásticos, ardientes partidarios, como algunos de nuestros curas de hoy, de las ideas liberales y de las reformas democráticas. Si el clero ha sido obstaculizado en su acción, si no ha podido trabajar mejor fuera, mezclarse más con el pueblo, entregarse al apostolado exterior, hacer además gran número de obras que le hubiesen acercado a las masas, es porque la Iglesia no disfruta ya en Francia desde hace un siglo, ni de la libertad, ni de la propiedad, ni del derecho propio que le son necesarios para cumplir toda su misión...


“Lo peor sería que para acercarse al pueblo, como ellos lo entienden, la Iglesia se apartase de SU VERDADERO PAPEL, de su verdadera misión; que saliese de sus templos, que abandonase el púlpito y el confesionario e incluso el altar, PARA TRANSFORMARSE EN UNA SOCIEDAD DE PROPAGANDA DEMOCRÁTICA, predicando a tontas y a locas la justicia social en los clubes, denunciando los abusos de la sociedad burguesa en el mundo del trabajo, aferrándose más a hacer valer los perjuicios de las clases obreras que a hacer penetrar en ellas las lecciones de la religión.


“Ante todo, la misión de la Iglesia es una misión espiritual, SUS VERDADEROS MEDIOS DE ACCIÓN SON LOS MEDIOS ESPIRITUALES; su verdadero papel social es el de extender la enseñanza religiosa, comunicar la gracia divina por los sacramentos, aliviar las miserias, endulzar los infortunios, socorrer a los humildes y a los desgraciados, predicar a todos la justicia, el deber, la paz. Debe acercarse al pueblo, no tomando apariencias políticas, mezclándose en las luchas y en las pasiones sociales, sino quedándose en lo que es, una institución eminentemente espiritual, y no usando sino los medios de acción que le son propios, la predicación, el ejemplo, el celo, la caridad.


“La fuerza de la Iglesia está en sí misma; en su institución divina, en su disciplina, en su jerarquía, H su misión sobrenatural, en su santidad. Actúa sobre todo por la oración y la gracia. Desperdigándose demasiado hacia fuera, debilitaría su fuerza interior; queriendo actuar demasiado por medios humanos, perdería su eficacia espiritual. EL GRAN NEGOCIO DE LA IGLESIA ENTRE LOS HOMBRES ES SER SANTA. Que sea santa, que su clero sea santo, que sus fieles sean santos y así la habitará una gran virtud y el pueblo atraído por su divino ascendiente vendrá a ella”.


Ya veis como la verdad es constante en su expresión. Esta gran página que está muy por encima de las polémicas de los tiempos, podría ser recogida palabra por palabra todavía hoy. Pertenece a esta “Biblioteca del Orden” de la que hablaba Léon Daudet en el Stupide XIX siècle (El estúpido siglo XIX) y que aconsejaba oponer a la Biblioteca del Desorden.

* * *


Entre los “curas demócratas” uno de los que supo evitar ciertos excesos y a veces se le lee con interés, es el abate Garnier. Decía en su Peuple Français que había entrado en la República con “ímpetu”, pero que no se había entregado al espíritu del partido. Daré una página suya que ha conservado algún interés:
El abate Garnier observa su época. Estamos a comienzos del año 1894 y ve a unos hombres “que cuentan en la acción política. Les hace falta —escribe— un hombre, una espada o un sable, un partido o un ejército.
No han comprendido nunca QUE LA TRANSFORMACIÓN SE REALIZA POCO A POCO, POR EL CAMBIO DE LAS IDEAS Y LOS SENTIMIENTOS EN LOS CORAZONES, parecido a como los albañiles edifican nuestras casas (. . .). Otros tienen instituciones para reformar la sociedad. Bien sean parecidas a las del pasado o bien presenten otra organización, cuentan con ellas como un medio infalible para todas las mejoras sociales. ¿No habría aquí un error tanto más desastroso cuanto que es fundamental? ESTAS INSTITUCIONES, ¿NO FUERON MÁS BIEN EFECTOS QUE CAUSAS? ¿No son más bien frutos que raíces?...


“La historia nos muestra que hace dos mil años, la sabiduría de los filósofos y la elocuencia de los oradores, todos los progresos de una dorada civilización y el último acabado de la perfección en la literatura de alto nivel o las bellas artes no impedían que la cuestión social estuviese en todo su apogeo. HAN HECHO FALTA LOS MEDIOS SOBRENATURALES, la presencia de un Redentor y los frutos de la Redención para comenzar el movimiento de salvación social. HA SIDO NECESARIO JESUCRISTO. HE AQUÍ LA BASE; no hay otra y no queremos otra.
“Han sido necesarias las instituciones de caridad y de justicia, la fundación de escuelas y de colegios, de orfelinatos y de hospitales, con todo el régimen cristiano de la propiedad y del trabajo.
“PERO ERA UNA COSECHA, y durante siglos hizo falta arrojar la semilla para poder recogerla.
“Hicieron falta obras materiales, instituciones económicas, pero extraían su savia y encontraban su primer principio del espíritu mismo del Cristianismo, de las grandes verdades del Evangelio, que mueven profundamente las almas, y en la caridad, o mejor, en el amor divino que transforma el mundo.
“Hicieron falta instituciones políticas para regular los grandes intereses de un país y las relaciones de los pueblos entre sí; pero ESTAS INSTITUCIONES ERAN LA COPA DEL ÁRBOL, el tejado de la casa. ¡Qué error querer hoy volver a empezar por el tejado la construcción de esta casa en ruinas! ¿No sería extraño ver crecer el árbol por la copa?

La Gazette de France
“Verdaderamente la conducta de nuestros excelentes amigos de la Gazette de France y otros órganos nos parece bien extraña. Se podría traducir en los términos siguientes: ‘Ved a estos bribones de judíos y francmasones; desde hace dos siglos socavan los cimientos de la casa y, al mismo tiempo hacen vacilar los pisos superiores; ya han tirado el tejado que era la monarquía y con ella, ¡cuántas partes vivas! ¡Pues bien! Vamos a jugarles una mala pasada, SIN OCUPARNOS DE LOS CIMIENTOS, VAMOS PRIMERO A RESTAURAR EL TEJADO, ¡venid, amigos, y que todos nuestros esfuerzos se concentren en este punto capital!’
“Lo malo es que el punto no es punto capital en absoluto, porque mientras estos esfuerzos se llevan a cabo, están condenados por adelantado a la esterilidad, y el enemigo continúa socavando los mismos cimientos de la casa.
“En cuanto a nosotros, queremos restablecer las cosas en su orden natural y necesario. Un estado social es una cosecha inmensa que hay que sembrar primero si se quiere recogerla después. Comencemos por sembrar”.
“Cuando se nos decía: la monarquía es indispensable, aquí la forma puede más que el fondo..., hemos respondido con frecuencia: LA PRUEBA DE QUE LA MONARQUÍA NO TIENE TAL EFICACIA, ES QUE EL MAL SE HA HECHO BAJO EL RÉGIMEN MONÁRQUICO. Con la monarquía, el mal de la Revolución y de todas sus ruinas se ha preparado lenta y tranquilamente. No, no, la cuestión vital para Francia no está ahí, ESTÁ EN LOS PRINCIPIOS QUE SE LE DA, en la enseñanza con la que se la alimenta”
Esto merece una discusión.


No veo ningún inconveniente en conceder que las instituciones son “cosechas”, que no pueden conformarse sino con los principios que coronan, que la monarquía era la copa del árbol. Todo esto es totalmente cierto. Tampoco veo inconveniente en aceptar que la Revolución se ha hecho bajo la monarquía y precisamente, porque la Institución ya no descansaba en el espíritu de los hombres de aquel tiempo, sobre los principios que ella corona. Los enciclopedistas, los francmasones y un cierto clero, habían hecho vacilar los cimientos y el tejado ha caído. También estoy de acuerdo en que volver a poner un tejado sobre una casa en ruinas es una bobada y un gasto inútil, pero.
Pero, ¿no es posible sembrar buenos principios diciendo de qué simiente se trata? ¿No es conveniente prever el tejado cuando se construyen los muros? Y además, los monárquicos católicos SABÍAN que el régimen que preconizaban era la coronación natural de los principios que defendía el abate Garnier, que lo había sido de forma natural en el pasado, que no se había derrumbado sino DESPUÉS del hundimiento de los principios cristianos en el siglo XVIII, que las responsabilidades de la Revolución estaban por lo menos compartidas entre el Trono y el Altar, mientras que el abate Garnier NO SABÍA a dónde le arrastraba la democracia, y los principios sobre los que se apoyaba: ley del Número y voluntarismo democrático, eran contrarios a los de la Iglesia, igual que el principio de Lutero del que procedían.
Dicho esto, era exacto que “la cuestión vital para Francia” está “en los principios que se le dan y en la enseñanza con la que se la alimenta”. El primer objetivo es pues la conquista del Estado.


Era hacer mal las cosas comenzar por consolidar la República masónica. A un redactor de Le Matin que había interrogado a un alto dignatario de la francmasonería, éste le contestó tranquilamente:
“Se dice que no somos liberales, que somos SECTARIOS.
Por mi parte, me honro con este reproche.
Tenemos que hacer triunfar un ideal que es la antítesis del ideal religioso (...). Para asegurar el éxito final de nuestras ideas, para acabar con enemigos encarnizados es necesaria una organización duradera; los que asumen las responsabilidades deben saber hablar firme y saber hacerse obedecer. Hacemos la guerra, somos un ejército, nada sin disciplina…, quieren acabar con nosotros, acaso nosotros acabaremos con nuestro adversario”

RETRATO DE ARISTIDE BRIAND

Aristide Briand.

En L’Humanité, Aristide Briand escribía con el mismo cinismo:
“La Iglesia es una ciudadela dormida, sus murallas están desprovistas de cañones, sus arsenales vacíos, sus ejércitos dispersos, sus jefes amodorrados. Si sabemos hacer la cosas, caeremos de improviso sobre esta ciudadela sin defensa y la tomaremos sin combate, como los soldados de Mahoma tomaron Bizancio”.
Recorred los periódicos de la época, siempre es el mismo espectáculo: una República masónica, poderosa, agresiva, legislando con todas sus fuerzas contra los católicos; enfrente, unos demócrata cristianos minoritarios, hipnotizados por el espejismo de las BUENAS ELECCIONES que les darán el poder, quedando siempre aplastados y cayendo al grito de: “ Viva la República !“. Es un espectáculo asombroso.
La posición de la democracia cristiana ofrecía también otro peligro que M. Nel Aries resumía en esta fórmula sorprendente:
“Los francmasones identifican MASONERÍA y democracia. Los demócratas cristianos identifican DEMOCRACIA Y CRISTIANISMO. Entonces, si dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí, resultaría que la Masonería sería el verdadero catolicismo”.
Estamos en ello.
Harto de todas estas polémicas Mons. d’Hulst tuvo un día una frase atroz:

—Los periódicos —dijo— no deberían aparecer más que en blanco.


Tenemos que ver ahora cuál fue la verdadera postura de León XIII ante la democracia cristiana.
En la medida en que ésta se presentaba como un desarrollo de la doctrina social de la Iglesia el Soberano Pontífice hacía notar que “al principio, esta especie de beneficencia pública (cooperación de católicos bajo los auspicios de la Iglesia en favor del pueblo) NO SE DISTINGUÍA GENERALMENTE POR NINGUNA APELACIÓN ESPECIAL. El término de SOCIALISMO CRISTIANO, introducido por algunos, y otras expresiones derivadas de ésta, han caído precisamente en desuso. Después, fue del agrado de algunos, y con buena razón, llamarla ACCIÓN CRISTIANA POPULAR. En algunos lugares, a los que se ocupan de estas cuestiones se los llama CRISTIANOS SOCIALES. En otros sitios, a lo mismo se le llama DEMOCRACIA CRISTIANA y a los que se entregan a ella DEMÓCRATA CRISTIANOS; por el contrario, al sistema defendido por los socialistas se lo designa bajo el nombre de DEMOCRACIA SOCIAL.


“Ahora bien, de las dos últimas expresiones enunciadas arriba, si la primera, CRISTIANOS SOCIALES, no levanta ninguna reclamación, la segunda, DEMOCRACIA CRISTIANA hiere a muchas gentes honradas que le encuentran UN SENTIDO EQUÍVOCO Y PELIGROSO. Desconfían de esta denominación por más de un motivo. Temen que esta palabra disfrace mal al gobierno popular o marque a su favor una preferencia sobre las otras formas de gobierno. Temen que la virtud de la religión cristiana parezca como restringida a los intereses del pueblo dejando de lado, de alguna forma, a las otras clases de la sociedad. Temen en fin, que, BAJO ESTE NOMBRE ENGAÑOSO, se esconda algún propósito de desprestigiar cualquier clase de poder legítimo, ya sea civil, ya sea sagrado (...)“.

PAPA LEON XIIIEl papa León XIII.

Y León XIII encerraba entonces la noción de DEMOCRACIA CRISTIANA en tan estrechos límites que desbordaba por todas partes.
“La democracia cristiana —decía—, por el solo hecho de decirse cristiana, debe apoyarse en los principios de la fe divina como en su propia base”.
Esto era rechazar la idea democrática de sumisión a la ley del Número, infaliblemente condenada si se oponía a la ley divina.
León XIII también le cerraba el paso en otra dirección:
“Hay que conservar —decía—, al abrigo de todo daño, el DERECHO DE PROPIEDAD y de posesión, mantener LA DISTINCIÓN DE CLASE que, sin duda, es lo PROPIO DE UN ESTADO BIEN CONSTITUIDO; en fin, hace falta que acepte dar a la comunidad humana una forma y un carácter en armonía con los que ha establecido el Dios Creador”.
La referencia fundamental era pues la “constitución esencial de la humanidad” y no la voluntariedad democrática.
Finalmente, León XIII vaciaba literalmente la expresión de “democracia cristiana” de todo sentido político. Lo decía expresamente:
“SERÍA CONDENABLE DESVIAR EN UN SENTIDO POLÍTICO EL TÉRMINO DE DEMOCRACIA CRISTIANA. Sin duda la democracia, según la misma etimología de la palabra y el uso que han hecho de ella los filósofos, indica el régimen popular, pero, en las circunstancias actuales, hay que emplearlo únicamente QUITÁNDOLE TODO SENTIDO POLÍTICO y no dándole NINGUNA OTRA SIGNIFICACIÓN MÁS QUE LA DE UNA BIENHECHORA ACCIÓN CRISTIANA ENTRE EL PUEBLO (. . .). Las intenciones y la acción de los católicos que trabajan por el bien de los proletarios, no pueden con toda seguridad, TENDER JAMÁS A PREFERIR UN RÉGIMEN CIVIL A OTRO, NI A SERVIRLE COMO MEDIO de introducirlo”.


M. Fonsegrive confesará en La Quinzaine que habían sido necesarias “fuertes presiones” cerca de León XIII, para hacerle consentir que se diese el nombre de “democracia cristiana” a la acción popular inspirada por los principios cristianos que él deseaba.
El clan modernista se burlaba.
—Le hemos hecho tragarse la palabra, haremos que se trague la cosa.
Y el padre Davry escribía fríamente:
“La Iglesia recobra hoy el verdadero programa, el verdadero espíritu de la Revolución”.
Un afiliado a la democracia cristiana, Mons. Boeglin, corresponsal en Roma de un gran número de periódicos católicos, escribió bajo diversos seudónimos que León XIII aprobaba “la palabra y la cosa”.
Marc Sangnier, no se andaba con rodeos: “De ahora en adelante —escribía— la democracia cristiana forma parte del catolicismo; ya no se podrá ser católico sin ser demócrata cristiano”
Así, al magisterio de la Iglesia, venía a sustituirlo una especie de magisterio de la prensa demócrata cristiana.

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Soldados israelíes describen los abusos cometidos en Gaza

De la edición digital de El País

gaza

"Cuando entrábamos en una casa, se derribaba la puerta y disparábamos. A eso lo llamo asesinato. En cada planta, disparábamos a las personas que identificábamos. Me pregunté: ¿Cómo puede ser eso razonable?", explicó un militar. Es uno de los testimonios publicados por el diario Haaretz sobre las experiencias de algunos soldados israelíes en la última guerra de Gaza que el Ejército y el Gobierno de Ehud Olmert prefirieron llamar "operación", y que abogados y jueces que planean presentar cargos en la Corte Penal Internacional califican de crímenes de guerra.

Danny Zamir, director de la Academia Militar Isaac Rabin, cuyos alumnos debatieron semanas atrás sobre sus experiencias en la guerra, aseguraba ayer que los soldados hablan de "fuego injustificado contra civiles palestinos". De las 1.400 víctimas mortales, casi un millar fueron civiles desarmados y 239 policías perecieron mientras trabajaban en los cuarteles el primer día de la agresión. Doscientos treinta y cinco milicianos fallecieron en los combates.

Otro militar aseguró que un comandante ordenó disparar contra una anciana que caminaba por una carretera a 100 metros de distancia. Un tercero relató lo sucedido después de asaltar una vivienda: "El jefe del pelotón dejó marchar a la familia y les dijo que se fueran hacia la derecha. Una madre y sus dos hijos no entendieron y marcharon hacia la izquierda. El francotirador los vio aproximarse en una zona en la que tenía orden de que nadie se acercara. Les disparó". Ese suboficial precisó que sus hombres sentían "que la vida de los palestinos es algo mucho menos importante que las vidas de nuestros soldados. Así pueden justificarse".

Los soldados israelíes también lo dejaron por escrito. "No tolerancia, venimos a aniquilar", "Muerte a los árabes". Son sólo dos de las pintadas que los militares garabatearon en las paredes de los edificios que tomaban como base. Proliferan los testigos que relatan cómo destruían ordenadores, muebles, televisiones, electrodomésticos... Cagaban en el interior de las lavadoras o dejaban los excrementos en la nevera.

Las reglas dadas a los soldados para el combate fueron extremadamente permisivas. Todo era válido para evitar bajas en un Ejército que se nutre cada vez más de jóvenes de extrema derecha. También influyeron las consignas de rabinos que conminaban "a no tener piedad". El Ejército promete investigar lo sucedido.

"Señora vicepresidenta, mi abuela no murió para encubrir a soldados asesinando a abuelas palestinas en Gaza... Los palestinos son tratados como basura... La solución no es la conquista, el verdadero objetivo de los israelíes, que no pueden lograr. Sus gobernantes no son sólo criminales de guerra. Son idiotas". Lo dijo en la Cámara de los Comunes británica, durante la guerra en Gaza, el diputado Gerald Kaufmann, criado como judío ortodoxo y sionista, cuyos familiares fueron masacrados en el Holocausto, amigo de muchos primeros ministros de Israel empezando por Ben Gurión.”

A PROPÓSITO DE LA GUERRA ANTISUBVERSIVA

Diez Olvidos

por Antonio Caponnetto

No pasa día -en rigor, no pasa hora- sin que desde todos los medios masivos a su disposición, las izquierdas gobernantes y cogobernantes vuelvan una y otra vez sobre la condena del Proceso y de la Guerra Antisubversiva. Como tampoco pasa una hora sin que desde alguna instancia más o menos jurídica, nacional o transnacional se intente o se ejecute una nueva estrategia para mantener a los presuntos o reales represores de la guerrilla en permanente estado de acusación. Las respuestas y las reacciones que se suscitan ante tal estado de cosas están lejos de ser satisfactorias. Empezando por las respuestas de los jefes castrenses, que han optado entre entregarse sin combatir, a expensas de su honor, asociarse vergonzosamente al enemigo sirviéndole de guardia pretoriana o de embajadores, o proferir discursos pacifistas. El resultado es una confusión tan multiforme, una mentira tan honda y una falsificación tan sistemática de la historia, que nos parece oportuno presentar la siguiente enunciación de olvidos:

1.- Se ha olvidado, en primer lugar, la existencia del Comunismo Internacional, con su secuela de cien millones de muertos durante el siglo XX. La cifra no es arbitraria, ni retórica ni antojadiza. Es el resultado de un cálculo científico, corroborado tras prolijas y actualizadas investigaciones de carácter demográfico, en una voluminosa obra escrita por seis autores insospechados de antimarxismo: El libro negro del Comunismo, Barcelona, Planeta-Espasa, 1998, en su versión castellana.

Los profesionales de la protesta antigenocida, tan prontos a blandir cantidades más emblemáticas y falsas que reales, (como las de los seis millones del Holocausto o la de los treinta mil desaparecidos), no han dicho una sola palabra a propósito de tan monstruosa constatación. Entre el 12 y 14 de junio de 2000, en Vilnus, Lituania, tuvo lugar el Primer Congreso Internacional sobre la Evaluación de los Crímenes del Comunismo (CIECC), organizado por la Fundación de Investigación de Crímenes Comunistas presidida por Vytas Miliauskas. No se ha visto ni se verá jamás allí a representante alguno de las agrupaciones defensoras de los derechos humanos, ni al juez Garzón y sus múltiples secuaces nativos y foráneos. Con lo que se constata una vez más -sin que haga falta- que los invocados derechos no son más que un recurso dialéctico de la Revolución, y que las tales agrupaciones que los invocan no han nacido sino para custodiar los intereses de la praxis marxista. Lo cual -pongámonos de acuerdo- no sería incoherente ni lo más grave si no mediara el hecho de que los mencionados ideólogos y agitadores insisten en presentarse como pacíficos ciudadanos preocupados por cualquier atentado de lesa humanidad.

2.- Se ha olvidado, en segundo lugar, que al amparo de aquella estructura ideológico-homicida apa­reció en la Argentina el fenómeno del terrorismo marxista, responsable de innúmeros actos delictivos y sanguinarios, y causa eficiente de la guerra revolucionaria, a la que toda Nación así agredida está obligada a enfrentar, aún con el concurso de sus Fuerzas Armadas. No fue un hecho aislado ni eventual ni azaroso ocurrido en nuestro país; fue parte de una planificada y cruenta operación extendida -sucesiva y simultáneamente- por toda América y por otras regiones del mundo. La Argentina no vi­vió una guerra civil. Fue agredida desde las usinas internacionales del marxismo con el concurso de subversivos vernáculos.

3.- Se ha olvidado, en tercer lugar, que el susodicho terrorismo no fue sólo ni principalmente físico, sino psicológico, político, económico y moral, buscando como blanco antes las almas que las armas. El término subversión -hoy olvidado- da una idea exacta, en recta semántica, de lo que aquella planificada ofensiva comunista quería conseguir y consiguió. El terrorismo resultó derrotado, pero la subversión campea victoriosa, gobierna y justifica y legitima ahora a los terroristas. Este triunfo subversivo -que está instalado en todos los ámbitos, desde el universitario hasta el eclesiástico, desde el periodístico hasta el gubernamental- fue consecuencia directa de la imperdonable ceguera e ignorancia doctrinal de las Fuerzas Armadas, a través de sus sucesivas conducciones, partícipes todas de la cosmovisión liberal, progresista y moderna de la política. Prefirieron proclamar que los argentinos eran derechos y humanos -pagando tributo a las categorías mentales del enemigo- cuando lo que correspondía era saber definirse contrarrevolucionarios. Prefirieron tener por fin la democracia antes que la patria. La paradoja es que los titulares de aquellos gobiernos militares, miopes y cómplices del error no son enjuiciados ni castigados, como debieran serlo, por causa de esta derrota contra la subversión, sino en razón de su victoria contra el terrorismo.

4.- Se ha olvidado, en cuarto lugar, que tanto la subversión como el terrorismo contaron con el apoyo explícito e incondicional de las genéricamente llamadas agrupaciones internacionales de solidaridad. Principalmente de la célula Madres de Plaza de Mayo, cuyas integrantes -que manejan ahora hasta el funcionamiento de una "universidad", y que han sido insensatamente promovidas, homenajeadas y hasta recibidas en los ámbitos presidenciales- no dejan posibilidad alguna de duda sobre sus propósitos a favor de la lucha armada. Tampoco esto nos parece incoherente o lo más grave, sino el hecho de que se preterida presentar a las Madres como modelos de la defensa de la vida y de la libertad. Hay que decirlo de una buena vez: Madres, Abuelas e Hijos son tres agrupaciones terroristas que gozan de impunidad, y hasta cuentan en algunos casos con subsidios estatales, llamados eufemísticamente indemnizaciones.

Si las cosas se hubieran hecho bien, si una inteligencia cristiana hubiera comandado aquellas acciones bélicas, y una voluntad auténticamente castrense las hubiera consumado, no habrían existido desaparecidos sino ajusticiados, como consecuencia de una límpida, pública y responsable acción punitiva. Es posible, se dirá, que las Madres de Plaza de Mayo hubieran existido igual sin desaparecidos, pues su propósito institucional -quedó después en claro- no era recuperarlos sino apoyarlos y encubrirlos, desde la apelación a lo emocional hasta el uso de las armas. Pero si quienes libraron la guerra justa con­tra la subversión se hubieran abstenido de utilizar algunos de los mismos procedimientos perver­sos del adversario, su triunfo moral sobre ellos sería hoy apabullante e incuestionable.

5.- Se ha olvidado, en quinto lugar, que los soldados argentinos que combatieron en la ciudad o en los montes, bajo las formas más o menos clásicas de la guerra o las atípicas que el partisanismo impone, perdiendo por ello sus vidas o arriesgándose a perderlas, merecen la gratitud y el aplauso, el trato heroico y el reconocimiento de su valor. Ellos y sus familias vivieron múltiples peripecias y situaciones de riesgo, hasta que -muchos- cayeron en combate o quedaron gravemente mutilados. Libraron el buen combate sin ensuciar sus uniformes ni sus conductas. Sus nombres y los de las batallas en las que actuaron no pueden ser suprimidos de la memoria nacional, como vilmente viene sucediendo.

6.- Se ha olvidado, en sexto lugar, que no toda acción represiva es inmoral, y que aún del hecho de una represión ilícita no se sigue la inocencia de quienes la hayan padecido. Ambas cosas sucedieron en nuestro país. Hubo una represión del terrorismo perfectamente legítima y encuadrable dentro de los cánones de la guerra justa. Y hubo una represión -aconsejada por los eternos asesores de imagen que continuamente proporciona el poder mundial para estas ocasiones- que violó las normas éticas, siempre vigentes, aún en tiempos de conflagración, desnaturalizando aquella contienda y enlodando a quienes la ordenaban. Mas por enorme que resulte el repudio a aquel modo torcido de reprimir el accionar terrorista, ello no convierte en inocentes a todos aquellos sobre los cuales se ejecutó, ni en torturadores a todos aquellos militares que pelearon. Sin mengua de que hayan podido resultar lesionados algunos inocentes, hubo culpables reprimidos lícitamente y culpables reprimidos ilícitamente. Pero lo más penoso, es que hubo grandes culpables protegidos. Después, y hasta hoy, ocuparían los cargos más encumbrados del Estado. Muchos altos jefes de las FF.AA. deberían responder por esta altísima traición a la patria.

7.- Se ha olvidado, en séptimo lugar, que no existió ninguna dictadura militar ni ningún genoci­dio. Debió existir la primera -posibilidad prevista en la vida política de una nación y en las formas gubernamentales de emergencia en tiempos de anarquía- como respuesta necesaria y oportuna a la situación extraordinaria que se vivía entonces. Contrariamente, las sucesivas cúpulas castrenses procesistas se declararon en pro de "una democracia moderna, eficiente y estable", y se comportaron como una variante más del Régimen: la del partido militar. Hasta que trasladaron mansamente el poder al más conocido picapleitos del sanguinario jefe erpiano. La imagen de Bignone entregando satisfecho el mando a Alfonsín, defensor de Santucho, es el símbolo más elocuente de la inexistencia de dictadura castrense alguna, y la prueba más patética de la existencia de una connivencia oprobiosa entre aquellas mencionadas cúpulas procesistas y los mandos subversivos.

Así como no hubo dictadura no hubo genocidio, pues muertos por procedimientos lícitos o ilícitos, los guerrilleros abatidos no fueron perseguidos por cuestiones raciales o étnicas, sino por constituir un ejército invasor, de raigambre internacionalista, durante una contienda iniciada formalmente por ellos. Todas las comparaciones que se hacen entre el Proceso y el Nacionalsocialismo, resultan ridículas, falaces, desproporcionadas y carentes de sustento. Tanto por la falsificación que comporta de los hechos argentinos como por la exageración de los hechos ocurridos en la Alemania del Tercer Reich. La estú­pida analogía no es más que propaganda comunista para consumo de ignorantes y de mendaces.

8.- Se ha olvidado, en octavo lugar, que no hubo un terrorismo de Estado sino una cobardía de Estado; del Estado Liberal concretamente, incapaz de hacerse responsable -con nombres y apellidos al pie de las sentencias- de las sanciones penales públicas más drásticas, perfectamente aplicables en tiempos de guerra contra un invasor externo con apoyos nativos. Pero más allá de esta cobardía repudiable, no puede establecerse ninguna simetría entre el Estado agredido que justamente se defiende y preserva, y la acción disociadora de las células guerrilleras, que pretendían constituirse en un Estado dentro del Estado. Hubo acciones represivas del Estado Argentino perfectamente plausibles, como la intervención militar en Tucumán con el Operativo Independencia. Y otras medrosas e indignas, según las cuales, la clandestinidad y la "ofensiva por izquierda" eran preferibles a la reacción diestra y nítida.

9.- Se ha olvidado, en noveno lugar, que no existieron campos de concentración ni holocaustos de ninguna especie. En todo caso, tan mal pudieron pasarla los guerrilleros detenidos como los secuestrados en las cárceles del pueblo. Los casos de Larrabure e Ibarzábal seguirán siendo terriblemente paradigmáticos al respecto.

La tortura es un procedimiento inmoral, aunque quepan algunas distinciones casuísticas sobre la aplicación de los castigos físicos. Mas no existe un determinismo que convierte a todo militar en un torturador, sino una naturaleza humana caída que puede degradar al hombre, cualquiera sea el bando al que pertenezca. La dialéctica que hace del militar un torturador y un secuestrador de criaturas y del guerrillero una víctima mansa e indefensa, no resiste la menor confrontación con la realidad y es parte constitutiva de una nueva y grosera leyenda negra. Pero también debe decirse que no toda medida de contención física de un delincuente es tortura, ni lo es todo interrogatorio de un culpable, y que resulta una hipocresía inadmisible escandalizarse por la falta de un trato humano después de habérselo negado a otros.

10.- Se ha olvidado, en décimo lugar, que no eran alegres utopías las que movilizaban a los cuadros guerrilleros sino un odio visible sostenido en una ideología intrínsecamente perversa. No eran tampoco desprotegidos y desguarnecidos corderos, a merced de una jauría desenfrenada de soldados, sino tropas fríamente adiestradas y entrenadas para matar y morir. Ninguna inocencia los caracterizaba. Ningún atenuante los alcanza. Secuestraron y maltrataron a sus víctimas horrorosamente; extorsionaron y se desempeñaron como victimarios de su propio pueblo; practicaron el sadismo entre sus mismos compañeros de lucha; tuvieron sus centros clandestinos de detención; arrojaron a muchos jóvenes y hasta adolescentes al combate, utilizando después sus muertes como propaganda partidaria y como argumentos sentimentales contra la represión. Y no se privaron de escudarse en sus propios hijos para propiciar sus fugas o para cubrirse en las refriegas, dejándolos abandonados en no pocas ocasiones. Esos hijos por los que hoy se reclama fueron, en algunos casos, abandonados por sus mismos padres, después de haberlos usado como coartada, tal como surge con toda claridad de muchas de las actuaciones judiciales respectivas. No todo hijo de desaparecido fue arrancado de sus padres, adulterado en su identidad y entregado en tenencia a una familia sustituía. Muchos fueron abandonados por la pareja de guerrilleros que eventualmente los tenía consigo o que los había engendrado. Y fueron recogidos, adoptados y criados con las mejores intenciones por abnegados ciudadanos o por solícitas familias castrenses.

Queden señalados esquemáticamente estos olvidos. No son los únicos sino los que conviene recor­dar en los duros momentos actuales. Queden señalados, porque recordar es un deber, y olvidar es una culpa. Queden señalados, porque sin la memoria intacta y alerta no se puede marchar al combate. Y el combate aún no ha terminado.

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25 de marzo de 2009

Anunciación de la Santísima Virgen

“Hoy el patriarca Jacob exulta de gozo y, con espíritu profético nos presenta aquella mística y bienaventurada escalera, que se apoya sobre la tierra y llega hasta el cielo (Gen 28,12).

Anunciaciòn Virgen Marìa 1

Hoy el vetusto Moisés, profeta y guía del pueblo de Israel, nos habla claramente de aquella zarza situada sobre el monte Horeb (Ex 3,15).

Anunciaciòn Virgen Marìa 2

Hoy el antiguo Zacarías, célebre como profeta, alza su voz diciendo: He aquí que yo he visto un candelabro todo de oro, con una lámpara encima. (Za 4, 2).

Anunciaciòn Virgen Marìa 3

Hoy el gran heraldo Isaías, maravilloso entre todos los profetas, a grandes voces profetiza, diciendo: Saldrá un retoño de la raíz de Jesé y de él brotará una flor. (Is 11, 1).

Anunciaciòn Virgen Marìa 4

Hoy el admirable Ezequiel exclama: He aquí que la puerta estará cerrada y nadie entrará por ella, más que el Señor Dios, y la puerta permanecerá cerrada. (Ez. 44, 2).

Anunciaciòn Virgen Marìa 5

Hoy el admirable Daniel proclama cosas futuras, como si ya estuvieran presentes: La piedra se desprendió del monte, sin intervención de mano alguna. (Dn. 2, 45), es decir: sin la acción de ningún hombre.

Anunciaciòn Virgen Marìa 6

Hoy David, acompañando a la Esposa y entonando cánticos que se refieren a la Virgen, bajo la figura de una ciudad, levanta la voz diciendo: Cosas gloriosas se han dicho de ti, oh ciudad del gran Rey. (Sal 87, 3).

Anunciaciòn Virgen Marìa 7

Hoy Gabriel, caudillo de la milicia celestial, después de recorrer el arco del cielo, el Señor es contigo. (Lc. 1,28)”.

Anunciaciòn Virgen Marìa 8

Ella es el atrio sagrado de la incorruptibilidad, el templo santificado de Dios, el altar de oro de los holocaustos (Ex 30, 28), el perfume divino del incienso (Ex. 31, 11), el óleo santo de la unción (Ex 30, 31; 31, 11), el preciosísimo vaso de alabastro que contiene el ungüento del místico nardo (Ct 1, 12), el efod sacerdotal (Ex. 28, 6ss), la lámpara de oro sostenida por el candelabro de siete brazos (Ex. 25, 31-39); ella es así mismo el arca sagrada material y espiritual, recubierta de oro por dentro y por fuera, en la que se hallan el incensario de oro, la vasija del maná y las demás cosas ya mencionadas (Hb 9, 4; Ex 16, 1 y Nm 17, 25); ella es la becerra primogénita y que no conoce yugo (Nm 19, 1ss), cuyas cenizas, o sea, el cuerpo del Señor formado y nacido de ella, purifican de la contaminación a los que participan de sus dones; ella es la puerta que mira al Oriente y que pertenece cerrada, desde la entrada y salida del Señor; ella es el libro de la Nueva Alianza, por la que el poder de los demonios fue al punto quebrantando entregándosele los hombres que estaban en prisión (Ef. 4, 8. Sal. 68, 19); ella, representa los tres géneros de la humanidad -griegos, bárbaros y judíos- y en ella la inefable sabiduría de Dios encubrió la levadura de su propia bondad (1 Corintios 5, 8, referencia a Mt 13, 33); ella es el tesoro de la alabanza espiritual (Ef. 1, 3) y también la que transporta desde Tarsis (Ct 5, 14) la incorruptible riqueza real, haciendo que en los países gentiles se establezca la Jerusalén celestial; es la bella esposa de los Cantares que se reviste con la antigua túnica, enjuga los pies terrenales y, con reverente veneración, acoge al esposo inmortal en la cámara del alma; es el nuevo carro de los fieles, que ha llevado el arca viviente del designio salvador de Dios y se dirige por el camino recto de la salvación, arrastrado por las dos terneras primerizas (1S 6, 7); ella es la tienda del testimonio (Ex 26, 1ss, 27, 21, etc.), de la cual, a los nueve meses después de la concepción, inesperadamente ha salido el verdadero Jesús.

Anunciaciòn Virgen Marìa 9

Ella es la cestilla recubierta por dentro y por fuera, adornada de prudencia y piedad, en la que el espiritual Moisés está a salvo de las insidias del Faraón de la ley, mientras que la Iglesia de los gentiles, criada entre los brazos virginales, recibe la promesa del premio de la vida eterna (Ex 2, 5); ella es el quinto pozo del juramento de la alianza, del que brotó el agua de la inmortalidad a través de la encarnación y de la presencia del Señor, en el cumplimiento de la quinta alianza, pues la primera fue establecida en los tiempos de Adán, la segunda en tiempos de Noé, la tercera en tiempos de Abraham, la cuarta en tiempos de Moisés y la quinta en tiempos del Señor, del mismo modo que cinco veces salió a recompensar a los piadosos operarios de la viña de la justicia (Mt 20, 1ss) a la hora primera, a la tercera, a la sexta, a la nona y a la undécima.

Anunciaciòn Virgen Marìa 10

Ella es el vellón incontaminado (Jc 6, 36ss) puesto sobre la era terrenal, sobre el cual bajó la lluvia del cielo que, con bienes copiosos generosamente concedidos, fecundó toda la tierra reseca por la abundancia del mal y, por otra parte, eliminó la humedad de las pasiones, que se infiltraba en la carne.

Anunciaciòn Virgen Marìa 11

Ella es el fecundo olivo, plantado en la casa de Dios, del cual el Espíritu Santo tomó una ramita material (Gn 8, 11) y llevó a la naturaleza humana, combatida por las tempestades, el don de la paz, gozosamente anunciado desde lo alto; ella es el jardín siempre verde e inmarcesible, en el cual fue plantado el árbol de la vida (Gn 2, 9) que proporciona a todos liberalmente el fruto de la inmortalidad; ella es el fruto de la nueva creación, del que rebosa el agua de la vida; ella es la exultación de las vírgenes, el apoyo de los fieles, la diadema de la Iglesia, la marca de la ortodoxia (Ap 13, 16s) Por contraposición la marca de la bestia), la auténtica medida de la verdad, el vestido de la continencia, el manto recamado de la virtud, la fortaleza de la justicia, la glorificación de la Santa Trinidad, de acuerdo con lo que dice la narración evangélica: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cobijará con su sombra y el que ha de nacer será santo y se llamará Hijo de Dios. (Lc 1, 35). Anunciaciòn Virgen Marìa 12

Oh Señora mía, tú eres para mí el consuelo que dimana de Dios, el divino rocío que me refresca en el ardor, la gota de agua que el Señor hace correr sobre mi corazón reseco, la lámpara luminosa que disipa las tinieblas de mi alma, la guía de mi inexperiencia, la fuerza de mi debilidad, el recubrimiento de mi desnudez, el enriquecimiento de mi pobreza, el remedio de mis heridas incurables, la extinción de mis lágrimas, el fin de mis gemidos, la transformación de mis desdichas, el alivio de mis dolores, la liberación de mis cadenas, la esperanza de mi salvación. Ea, pues, escucha mis plegarias, ten compasión de mis gemidos, acoge mi llanto, conmuévate mis lágrimas y ten piedad de mí”.

San Germán de Constantinopla, en la Fiesta de la Anunciación de la Santísima Madre de Dios.

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ANGELUS

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V. Ángelus Dómini nuntiávit Maríae.

R. Et concépit de Spíritu Sancto.

Ave María.

V. Ecce ancílla Dómini.

R. Fiat mihi secúndum verbum tuum.

Ave María.

V. Et Verbum caro factum est.

R. Et habitávit in nobis.

Ave María.

V. Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix.

R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus:

Grátiam tuam, quaésumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognóvimus, per Passiónem ejus et Crucem ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum.

R. Amen.

V. El Ángel del Señor anunció a María.

R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

V.He aquí la esclava del Señor.

R. Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

V. Y el Verbo se hizo carne.

R. Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María...

V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

Oremos:

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

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Link: Sermón de la Anunciación por el Cardenal Newman

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