Por el “artillero” Augusto Padilla en su Catapulta
J. Bergoglio, el “¿duro?”…
1) Judas B. recibió en audiencia privada a Mauricio, niño pijo y alcalde, para decirle que había faltado gravemente a su deber de gobernante y custodio de la ley al no apelar el fallo de la jueza Seijas sobre el putimonio*.
Es el caso de preguntarse: ¿y por casa, cómo andamos? (la casa de Judas B., digo), porque si hay alguien que “ha faltado gravemente a su deber de gobernante y custodio de la ley”, es precisamente él.
No entro en detalles sobre su defección como Primado de la Argentina, frente a todas las disposiciones violatorias del orden natural, que se han sancionado en los últimos años -sean leyes, decretos o resoluciones- sino en la responsabilidad que le cabe como Gran Canciller, en el proceso de destrucción integral de la UCA. Fueron nada menos que diez años, donde sus paniaguados Alfredo Borderline Zecca, Joaquín “Cebolla” Ledesma, Ernesto “Viscoso” Parselis y los raritos de FUNDAR, hicieron y deshicieron a su antojo “stalinianamente”, haciendo de la Universidad tierra arrasada. (…)
2) En cuanto al putimonio, Judas B. tenía elementos más que suficientes como para salir al cruce anticipadamente. Le hubiese bastado, en efecto, leer lo que escribió sobre el tema el Padre Juan Carlos Sanahuja en sus NOTICIAS GLOBALES, para conocer todo que el lobby LGTB impulsaba a nivel mundial, y que tarde o temprano, llegaría a nuestras playas.
3) Desde la perspectiva del Mysterium iniquitatis, una explicación plausible de la defección de Judas B. sería que obedeciese a otros superiores distintos a S.S. Benedicto. Me refiero a superiores con mandiles atados en la cintura.
*La Seijas es profesora de la UCA y de la Universidad Austral. (¡¡) Ver su currículum vítae.
Rezo por ustedes. Tanto odio y falta de respeto, puede surgir de un corazón herido... Espero que en esta cuaresma encuentren a Jesús Misericordioso y puedan ver con sus ojos al propio corazón.
ResponderSuprimirAlgunos como el anónimo de Feb 27, 2012 04:08 AM
ResponderSuprimirno entienden que denunciar los desvaríos no es odio. No indignarse ante estas cosas es un verdadero pecado. ¿Usted se cree que los mártires murieron por una iglesia con semejantes defecciones?