No esperaba respuesta a la carta que le había enviado al coronel Seineldín a través de un amigo, teniendo yo unos 18 años. Me sorprendí al llegar la contestación. Luego verifiqué por experiencia que, en general, las personas que realmente son encumbradas, son las más sencillas y accesibles. Y en esas líneas que me dirigía se notaba su sencillez. Y su apostolado. No desperdició el espacio con letras de compromiso sino que, entre otras cosas, me instó al “combate por la Verdad”. Nada menos.
Con Mohamed Alí Seineldín se va, en cierta forma, la esperanza de una Patria católica. Tal vez, Dios lo quiera, otro caudillo tome su ejemplo y restaure en Cristo a la Argentina. Mas si con el Coronel Seineldín ha muerto el último de los combatientes de armas por la Argentina católica, sabremos que en la Patria verdadera tendremos un intercesor por los argentinos de estos tiempos, “que son los últimos”.
Los verdugos de la Patria no le rendirán honores militares. Pero es un honor post-mortem que la judeo-masonería que usurpa el poder no lo honre. Ellos honrarán a los suyos, la generación de los que han sacado a Dios de la Argentina. Para los verdaderos argentinos, la honra será la verdadera, la que otorga el Altísimo.
Recuerdo que Seineldín en su tarjeta indicaba la dirección donde residía: Campo de Mayo, prisión militar. Era un honor para él estar en prisión por la Patria, por haber luchado por una Argentina católica, apostólica y romana.
Me es ahora imposible hacer una apología de sus acciones comparándolas con la pestilente miseria que actualmente gobierna, pues la diferencia me resulta ahora como infinita, cual el abismo infranqueable entre los justos y los réprobos en la eternidad, cual la infinidad del Bien y los que están unidos a Él se elevan sobre la pequeñez finita y maloliente del mal institucionalizado, “al que le queda poco tiempo”.
En cuanto a mí, la frase de su legado fue la que me escribiera: “Combatir por la Verdad”: Dios Todopoderoso y la Santísima Virgen me concedan vivir y combatir humildemente siempre en ella y por ella. Y que el mismo “Dios de los Ejércitos” le dé el descanso eterno al Coronel Mohamed Alí Seineldín: Réquiem aeternam dona ei, Domine; et lux perpetua luceat ei.
Constantino.
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Ciertamente a partido un soldado de la Patria, un caballero de Cristo. He compartido con él correspondencia escrita y, hace un mes, escasamente, una exposición y una cena en la cual tuvimos ocasión de conversar personalmente. Realmente una persona de memoria prodigiosa. Recordaba nuestra correspondencia. Una sola diferencia mantuve con él y es esta: "Fuera del Padre de la Patria y el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas no ha existido otro". En cuanto a la nobleza de este Coronel no tengo dudas. Se trató de uno (no veo otro) de los soldados más dignos que ha conocido el siglo pasado en las filas de las FF. AA. de la Nación y, mucho me temo, no hay otros.
ResponderSuprimirEduardo de La Plata
ha fallecido uno de los mejores soldados de nuestra patria seguramente esta ya al lado de nuestro padre,tengo el libro malvinas un sentimiento en unas de sus paginas hay una fotografia donde el difunto heroe y sus valientes soldados pasean la imagen de nuestra madre la virgen de fatima en el suelo helado de malvinas vaya pues mi homenaje y tristeza ante su partida a la vida eterna.
ResponderSuprimiren jesus y maria suboficial retirado de la fuerza aerea argentina daniel nicolas eduardo toranzo gracias camaradas catolicos cordoba capital 5 set 2009
Se ha ido un héroe de la Patria, pero su ejemplo no es en vano. Quedan otros. Su "heredero político", como él lo llamaba, es el ex-capitán del EA y Lic. Gustavo Breide Obeid.
ResponderSuprimirDoy fe de su hombría de bien, de su incansable labor por la Patria, y de su profunda fe cristiana.
Victoria
macho,soldado,argentino y cristiano cualidades que lo icieron un grande lean "el complot para aniquilar a las fuerzas armadas y a las naciones de ibero- america"conoseran a seineldin y su propocito militar
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