30 de julio de 2009

Primero de Enero …

Primero de Enero Los días primero de enero desde hace tiempo están dedicados a la “Jornada Mundial de la Paz”. Recuerdo la amplia divulgación que tenían los mensajes del pontificado anterior en relación con esta fecha, donde, por ejemplo, se nombraba reiteradamente a la ONU, como un algo esperanzador.  “Congraciarse” con el mundo, hablar ambiguamente: pareciera un día especialmente dedicado a ello. Y lo que faltaron, y mucho, en estos 43 años de celebrarse esta jornada, fueron Apóstoles que siempre reafirmaran la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo y nos hablaran de la paz que no da el mundo ni jamás la podrá dar.

Y, esperando estar equivocados, no nos resulta feliz el tema del próximo 1º de Enero. Al menos lo que anuncia ACI, y que tememos sea verdad. Lo publicamos a continuación:

   “La Sala de Prensa de la Santa Sede dio a conocer hoy que el tema de la 43º Jornada Mundial de la Paz que se celebrará el próximo 1 de enero de 2010 será “Para cultivar la paz es necesario custodiar la creación”, en el que el Papa Benedicto XVI resaltará la urgencia de tutelar lo creado a partir de lo que ya ha precisado en su encíclica Caritas in veritate.

   En un comunicado dado a conocer hoy por el Pontificio Consejo Justicia y Paz con el que se presenta el tema para la mencionada jornada, se explica que éste busca “generar una toma de conciencia del estrecho vínculo que existe en nuestro mundo globalizado e interconectado entre la salvaguarda de lo creado y el cultivo del bien de la paz”.

   Ante los nuevos desafíos que aparecen en este ámbito, prosigue el comunicado, “si la familia humana no sabe hacer frente a ellos con un renovado sentido de la justicia y equidad social; así como solidaridad internacional, se corre el riesgo de sembrar violencia entre pueblos y entre las generaciones presentes y futuras”.

   “Siguiendo las preciosas indicaciones contenidas en los numerales 48 – 51 de la Carta Encíclica Caritas in veritate, el mensaje papal subrayará la urgencia del hecho que la tutela del ambiente constituya un desafío para la humanidad entera: se trata del deber, común y universal, de respetar el bien colectivo, destinado a todos, impidiendo que se haga uso desmedido de las distintas categorías de seres como se desee”.

   Esta, indica el texto, “es una responsabilidad que debe madurar en base a la globalidad de la presente crisis ecológica y a la consecuente necesidad de afrontarla globalmente, en cuanto todos los seres dependen unos de otros en el orden universal establecido por el Creador”.

1 comentarios:

  1. Pienso, particularmente, que está bien la intención en tal jornada del próximo 1º de Enero, y se podría resumir y conciliar con su importante afirmación que la verdadera paz es reconocer la Realeza Social de Jesucristo, diciendo que, en base al concepto agustiniano de que la paz es la tranquilidad en el orden, o algo parecido, no soy experto, se debe velar, en primer lugar, por reconocer dicha Reyecía maravillosa (por la que Ud. y muchos otros trabajamos)y gobernador más certero y justo que existe sobre todo lo que existe, y, luego, en reconocer y vivir en consecuencia la aptitud y actitud cristiana que se debe adquirir en el cuidado de las cosas creadas por tal Rey, porque Él, seguramente, es lo que mandaría y, de hecho, manda hacer a sus súbditos y que se deriva de los distintos mandamientos, en especial el 1º, el 2º y el 4º, que comprende los puntos de lo que hoy entedemos como ecología, no sólo como lo entienden los no cristianos, sino como debemos entenderlo nosotros, algo más abarcativo, incluyendo el equilibrio de las cosas visibles con las no visibles, que son, también, creación del Rey de Reyes. Por ello, no creo que haya ambigüedades; debemos ser más inteligentes y seducir al mundo con la sabiduría que nos pueda dar el Espíritu del Gran Rey. Espero aportar en algo. Y gracias por sus trabajos y fuerza de apóstoles de estos tiempos.

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