- ¿Vio, Constantino, que por la gripe A se obliga a comulgar en la mano?
- Así manda la jerarquía, pero en esto no tiene obligación de seguirla. Más aún, no debe hacerlo.
- ¿Por un tiempo en que comulgue en la mano nomás, no es demasiado?
- ¿Ud. está seguro, por ejemplo, que no le quedará ninguna partícula del Santísimo en la mano?
- Y entonces, ¿qué hago?
- Comulgue espiritualmente
- Pero en días de semana, yo voy a la Iglesia sólo a comulgar. La Misa parroquial no me la banco.
- Entonces, cuando se acerca a comulgar, haga como que va a recibirla en la boca, a veces el otro no se anima a decirle nada y pasa.
- ¿Y si me dicen algo?
- Dígale algo al que “distribuye la comunión” que lo excuse
- ¿Cómo que?
- Justamente, invéntese una excusa.
- ¿Cuál?
- Por ejemplo, si le llaman la atención, diga con naturalidad que tiene las manos sucias.
- ¿Pero Ud. me está diciendo que mienta, justo antes de comulgar?
- No miente. Sus manos, material –no lo tome a mal- o espiritualmente nunca estarán limpias al 100%.
- ¿Y si no funciona esto?
- No comulgue y quédese en paz, que valió la intención sumada a su cuidado de la Eucaristía.
- ¿A Ud. le funcionó el “ardid”?
- No es ardid. Pero, si, hasta ahora siempre me funcionó, y van varias veces.
- ¿Y qué le parece en sí la medida de la comunión en la mano, desde el punto de vista sanitario?
- Una payasada, en el mejor de los casos. O un grave abuso de poder eclesiástico. Y ya que lo enfoca desde ese punto, la comunión de rodillas y en la boca es más “higiénica”.
- ¿Por qué?
- Le recomiendo que lea todo este post de Página Católica sobre el tema. Le leo 2 párrafos:
“…se verá a poco que se piense, que la mano de los fieles estará mucho más contaminada a la hora de comulgar que la del sacerdote que administra el sacramento. Ese mismo fiel que viajó hasta la iglesia quizá en subterráneo o en microómnibus o en su propio coche; que toco el picaporte de alguna puerta antes de llegar; que saludó a un amigo; que se apoyó en el pasamanos al subir una escalera; que tocó dinero para ponerlo en la colecta. Su mano, pues, estará indudablemente más contaminada que la del celebrante que las ha purificado antes de subir al altar y vuelve a hacerlo en el Ofertorio. Se dirá que puede tocar la boca de los fieles al momento de depositar la Sagrada Forma sobre la lengua. Lo cual es tan cierto como que puede tocar la mano, en el mismo trance.
La posición ideal para el caso es la comunión de rodillas, no solamente porque es la prescripta por la Iglesia desde la más remota antigüedad, no solamente porque con ella se cumple siempre el mandado de adorar antes de comulgar, no solamente porque "ante el nombre de Jesús, ha de doblarse toda rodilla en los cielos, en la tierra y en los abismos"; no solamente porque en tiempos de grave crisis se ha de impetrar de rodillas a la Divina Majestad de Dios el remedio, sino, porque puesto en el trance de tener que optar por lo más higiénico, es ésta la manera perfecta de prevenir supuestos inconvenientes: el fiel colocado por debajo del sacerdote, con su cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, con la boca debidamente abierta y la lengua dignamente afuera. Así, cualquier persona medianamente inteligente y entrenada puede colocar la Forma sin tocar nada. El saber y la experiencia de siglos sin antibióticos ni antivirales pero con mucha fe, eso indica.”
¿Comprendió?
- Perfectamente.
- Vaya, entonces. Y cuídese de la Pandemia.
- Si, tengo alcohol en gel y…
- Del progresismo modernista hablaba.
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