2. Cuando Roma, el 21 de enero de 2009, revocó el decreto de excomunión que había sido declarado contra los 4 obispos de la Fraternidad, seguramente el Santo Padre buscó con esto una disposición para la vida, y no para la muerte. El generoso gesto fue primariamente una medida para construir confianza, en vistas a las próximas discusiones teológicas con los representantes de la Santa Sede, en las que, a través de difíciles negociaciones, las dificultades que aún permanecen serán, presumiblemente, eliminadas.
3. Una emergencia requiere y justifica las correspondientes medidas de emergencia. ¿Existe una emergencia en la Iglesia hoy? Hacemos referencia a un apéndice adjunto a esta declaración, en el que están documentadas las declaraciones representativas de papas, cardenales, obispos y teólogos. El Papa Pablo VI, por ejemplo, habla de una “auto-destrucción de la Iglesia”. El Papa Juan Pablo II habla de una “apostasía silenciosa”. Adicionalmente, damos dos ejemplos numéricos: en 1950 en Alemania, 13 millones de católicos atendían regularmente a la Misa dominical. Hoy lo hacen menos de 2 millones – una reducción de más del 85 por ciento. El número de ordenaciones sacerdotales en las diócesis alemanas en 2008 alcanzó un record negativo de menos de 100.
Se trata de la existencia o disolución de la cristiandad en Europa. ¿Acaso debería posponerse la ordenación de estos nuevos sacerdotes, que han sido formados en los fundamentos sólidos de la Tradición Católica, y que son tan necesarios para la supervivencia de la Iglesia? En lugar de esto, y al tiempo en que las vocaciones verdaderas son cada vez menos comunes, ¿no deberíamos agradecer a Dios con gran devoción por la gracia de tales vocaciones? No se puede hablar de un insulto a la unidad de la Iglesia y, sin duda, menos aún de un rechazo a la mano extendida del Santo Padre, por el que rogamos diariamente.
4. Los obispos, en su furia, invocan continuamente al derecho canónico. Pero consideremos una analogía: un edificio valioso se está quemando, un grupo de jóvenes valientes se dirigen apresurados al incendio para extinguir el fuego, o al menos para contenerlo, y luego comenzar con la reconstrucción. Pero los detienen aplicando la ley, porque han excedido el límite de velocidad. ¿No es válido aún hoy el último canon del código de 1983, según el cual la más alta ley de la Iglesia es la salvación de las almas?
5. Dados que los actuales problemas no son de naturaleza disciplinaria, la discusión tiene que ser conducida a un nivel enteramente diferente; en particular, en el nivel de la fe. Cuando el Papa Benedicto XVI, en su carta a los obispos del 10 de marzo de 2009, hizo la dramática declaración según la cual la fe está en peligro de extinguirse en muchas partes del mundo, ¿no es urgente que juntos hagamos todo esfuerzo para establecer las causas de esta crisis de fe, y para utilizar los medios a nuestro disposición para remediar esta crisis? En este espíritu, renovamos nuestra prontitud de comprometernos en el diálogo con los obispos alemanes, en una atmósfera de paz y honestidad intelectual, alejada de toda polémica y acusación inútil.
Zaitzkofen, 13 de junio de 2009
Padre Stefan Frey, Rector del Seminario
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Fuente: Rorate Caeli
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo
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