A raíz de un artículo de Antonio Caponnetto que publicáramos en nuestro blog, (ver post) desagraviando a la figura de Juan Manuel de Rosas, el diario Clarín (ver artículo) y su revista “Ñ” publicaron una nota, en sus ediciones ordinaria y digital del 2-6-09. Reproducimos la carta de Antonio Caponnetto al periodista de Clarín.
*
Sr. Juan Manuel Bordón:
Leo su nota en Clarín de hoy, martes 2 de junio, titulada “Critican a Andahazi por comparar a Rosas con el austríaco Fritzl”.
En la misma, alude usted a la respuesta mía al susodicho Andahazi, y remite a “Santa Iglesia Militante” (santaiglesiamilitante.blogspot.com), uno de los tantos blogs que tuvieron la gentileza de reproducirla.
Ambas cosas le agradezco. El inhabitual anoticiamiento público de la réplica a un falsario, y la posibilidad de que el lector interesado pueda acudir al sitio donde la hallará completa.
Gratitud expresada, y sin retaceos, me permitirá algunas aclaraciones.
La primera,que me hago cargo de todos los argumentos históricos refutatorios del dislate de Andahazi, así como de cada una de las severas y duras palabras con que enjuicio su conducta, pero no lo he llamado “meteco, es decir extranjero”, como usted lo enuncia. He hablado en cambio, literalmente, de su “pluma meteca”, en alusión, no a su extranjería, sino a su condición advenediza y buscadora del lucro. A ambas acepciones me autoriza la legal polisemia del término meteco. Digo esto, como advertirá, no para atemperar mi destrato hacia el autor del agravio a Rosas, sino en defensa de tantos extranjeros que bien supieron honrar la memoria del héroe, por lo que no sería legítimo que en la ocasión usara yo la palabra con las negativas connotaciones que usted supone.
La segunda aclaración es sobre el juicio de Dora Barrancos que reproduce en su artículo, y según el cual la comparanza Rosas-Fritzl no sería aceptable “porque los significados de las épocas no son equivalentes”, debiéndose ser cuidadoso “con los valores relativos en relación al pasado”.
No es el supuesto relativismo semántico o axiológico el que impide la arbitraria similitud establecida por Andahazi, sino el más sencillo y concreto hecho de que ambas situaciones y personajes son diametralmente opuestos por su naturaleza, independientemente de “las épocas” en las que ocurrieron. Rosas es un viudo, convertido –con la anuencia de su amante- en inexcusable pecador contra el sexto mandamiento. Fritzl es un padre incestuoso, esclavista, monstruosamente torturador y depravado, cuya perversión excede los desafueros de las bragas para ingresar en los fueros de lo demoníaco. Cualesquieras fueran las épocas en que ambos casos sucedieran, las equivalencias no son posibles mientras disímil sea la sustancia que separa al uno del otro.
Aclaración y párrafo aparte merecen el comentario de Marcos Ribak, más conocido como Andrés Rivera. Le transcribe usted en su nota una opinión en la que declara: “Rosas, a mi juicio, mantenía la tradición española. No incursionaba en las carnes de sus hijas, pero sí en la de los sirvientes[…] Es distinto a lo de ese nazi potencial que se acostaba con su hija”.
En la misma línea de Andahazi, con quien cree disentir, Ribak reduce la historiografía a la medición de las incursiones glandulares de los personajes del pasado, agregando en este caso un evidente apriorismo racista, de acuerdo con el cual, los españoles, fatalmente, se acostaban con sus sirvientas. Otros, investigando sesudamente durante años, han sabido cantar las glorias de la tradición hispana, en sus hombres y mujeres ejemplares. Ribak, con irresponsable desaprensión, prefiere conjeturar sobre la existencia de una fatal tradición incursionista en carnes vasallas. No es “humor cáustico”, como usted lo llama, Bordón. Es ánimo injurioso y procaz, sencillamente.
En cuanto a lo de “nazi potencial” aplicado al patógeno señor Fritzl, debe considerarse otro gratuito “incursionismo” de Ribak, ya no por las corporeidades de los sirvientes sino en el trillado mundo de los tópicos con que garantiza su cómoda inserción entre los dominios del pensamiento único. Verá porqué.
Descubierta que fuera la inmunda madriguera en que Fritzl tuvo encerrada a su hija y a su prole, algunas de las fotos morbosamente tomadas al lugar revelaron la presencia de ciertas simbologías religiosas hebreas. ¡Qué súbitos cadalsos no se levantarían si a la vista de estas imágenes alguien explicara al monstruo con categorías judías, o lo tildara de marxista potencial! Pero Ribak se asegura el festejo cursi y barato de la intelligentzia acusando al degenerado de nazi potencial. Es que para el autor de El farmer, como para todo novelista regiminoso, las palabras y los significados pueden violarse mientras presten el servicio de la captatio benevolentia a la ideología dominante de los políticamente correctos.
Gracias nuevamente, señor Bordón. Después de su nota, ya no es solamente el escriba Andahazi quien desnuda la endeblez de sus criterios históricos.
Cordialmente
Antonio Caponnetto
Excelente respuesta del Sr Caponetto para los términos de Andahazi. De este no deseo opinar porque nunca leeria un volumen escrito por el. Si opino sobre este Rivera y su libro El Farmer. Acostumbro a leer un libro por mes durante mi existencia. Nunca lei un libro tan malo como ese. diria el peor. Que existan los Caponnettos cuando hay estas tristes manifestaciones depredatorias. Es mas facil ser critico de arte que artista.
ResponderSuprimir